Honduras

 

Por Josué Sevilla

Revista Cuadernos de Historia, publicada por UNAH-TEC-Danli.

Palabras claves: comunismo, Comintern, antiimperialismo y actores.

Introducción: en este trabajo indagó como se organizó el primer Partido Comunista de Honduras (PCH) en las décadas de 1920 y 1930, evaluando los esfuerzos que hizo en su afán de organizar el proletariado hondureño, durante su corta existencia. La temporalidad elegida, fue una etapa de consolidación del enclave bananero y la hegemonía de los EUA, en nuestro país. No obstante, también fue la época donde surgieron varias expresiones antiimperialistas, entre ellos los comunistas. Para entender cómo se organizó el primer PCH –y la confrontación a la que fue sometido, este pequeño núcleo de hondureños por parte de los actores sociales, religiosos, económicos y políticos de la época– propongo los siguientes aspectos para debatir: 1. Contexto en Centroamérica y cambio social en Honduras entre 1870-33. 2. Fuentes sobre la Internacional Comunista y la Comintern en Latinoamérica y el primer PCH. 3. Discusiones en las ciencias sociales en Honduras sobre la historia del primer PCH. 4.  Organización y activismo político. El PCH y los actores sociales, y políticos. 5. La desaparición del PCH y el fin de una generación. 6. Conclusiones y reflexiones finales.

1.- Contexto en Centroamérica y cambio social en Honduras entre 1870-1933

El punto de partido de la temporalidad en cuestión, tiene como propósito explorar el impacto de las reformas liberales en Centroamérica. No obstante, debemos tener en cuenta que la construcción de la sociedad liberal (sociedad burguesa), inició con la separación política de España en 1821. La aplicación del modelo democrático eurocéntrico, fue la vía para moldear las ex colonias de España, a la usanza del nivel de desarrollo que la revolución industrial y el capitalismo provocaron en Europa, a finales del siglo XVIII y principios del siglo XIX. Al reglamentar el sistema político liberal, las formas de vida fueron cambiando, y el sistema de relaciones sociales y económicas también. Las reformas liberales, fueron un segundo momento en la construcción de la sociedad burguesa Centroamericana. Empero, si lo vemos retrospectivamente entre 1821-70, las sociedades centroamericanas dieron pasos hacia la consolidación de los estados nacionales (según el lenguaje liberal). Las bases este tipo de sociedad fueron el liberalismo inglés y francés (ilustración francesa) que surgieron a finales del siglo XVIII, los cuales alimentaron el ideal de una sociedad que deviniera de la razón humana. Bajo este discurso liberal, se fue moldeando el panteón de los héroes y villanos de nuestra historia contemporánea. Las reformas liberales en el istmo, condujeron al establecimiento del capitalismo, en un nuevo nivel de desarrollo para esta región. En el caso de Honduras, como lo sostienen los estudios de esta época –a través de los enclaves minero y bananero– pudo insertarse en la dinámica de competencia comercial capitalista, en consonancia con las ideas del liberalismo positivista (Chocano, 1975).

En conclusión, las reformas liberales para la región fueron una etapa de despegue de la industria capitalista de exportación hacia afuera (metales preciosos, café y banano) según la sociología, de construcción de ferrocarriles, de migraciones internas, de formación de elites económicas, y de cambios en las estructuras sociales de las repúblicas de Centroamérica (Acuña, 1994). Honduras y Nicaragua, aparecen dibujadas en este mapa de cambio social, como las más rezagadas del istmo. Durante esta etapa, Honduras tránsito por una serie de fenómenos en marcha en el periodo pos reformista liberal (1876-1933): enclaves mineros y bananeros, guerras civiles, consolidación de la hegemonía de EUA en Honduras (Barahona, 1989), el establecimiento del trabajo asalariado, explotación capitalista y el desarrollo de la ideología  comunista, algo importante para este estudio.

2. Fuentes sobre la Internacional Comunista y la Comintern en Latinoamérica y el primer PCH.

La historia del comunismo en Latinoamérica, Centroamérica y Honduras estuvo ligada al impactó que tuvo la revolución bolchevique, en 1917.  El examen  sobre el impacto de dichos acontecimiento en el subcontinente –según la literatura existente– evolucionó muy recientemente, a juicio de los especialistas. El fin del socialismo real en la ex Unión Soviética, abrió las posibilidades para una interpretación del comunismo internacional, desde una posición crítica y sin las cargas impuestas por los extremos de la guerra fría. La apertura de los archivos de la URSS, es de vital relevancia para los historiadores, con esta línea de investigación. Mi intención en este apartado, es poner en contexto al lector sobre algunas obras importantes y los retos para el estudio del comunismo en Honduras. Aclaro que no soy un especialista. Sin embargo, intentó generar una discusión en torno al trabajo en cuestión, sobre todo desde la atmosfera de las fuentes, un terreno donde los historiadores nos sentimos cómodos.

La historia del comunismo en Latinoamérica estuvo ligada a la III Internacional Comunista (IC), o Comintern creada en marzo de 1919, la cual fue la plataforma de contacto con la izquierda internacional, durante la primera mitad del siglo XX. En conmemoración del centenario de la revolución rusa en 2017, se reeditó el diccionario bibliográfico llamado América Latina y la Internacional comunista, del historiador ruso Lazar Jeifets (Jeifets, 2017).

Lo importante de este trabajo consiste en que nos ubica en una historia global del comunismo en relación con Latinoamérica, y describe la historia de personajes latinoamericanos que se vincularon a la IC, entre 1919-43. En este diccionario biográfico aparecen los nombres de hondureños con equivocaciones sobre las fechas de nacimiento, trabajo político, y orígenes: Manuel Cálix Herrera (1906-39), Juan Pablo Wainwright (1893-32), Castro Hernández, y Froylan Turcios (1874-1943). También incluye los nombres de salvadoreños con fuertes vínculos en Honduras como Néstor J. Juárez, y Felipe Armando Amaya. Este último fue crucial para el desarrollo del comunismo en Honduras a inicios de la década de 1920, pues después de venir de EUA, introdujo las ideas marxistas en Tegucigalpa, Honduras, junto con su hermana Graciela Amaya (Graciela García). Ellos formaron los primeros círculos de estudio y células marxistas en la capital de Honduras (Sevilla, 2020). También, Felipe Armando Amaya, representó el PCH, en 1930 en el V Congreso de la Internacional Sindical Roja (ISR), bajo el seudónimo de Ruiz Valdez. Existe una referencia peyorativa hacia el representante de Honduras en la biografía de Miguel Mármol, quien viajó a la URSS, el mismo año (Dalton, 1982, pág. 217).

La manera tardía en que se desarrolló la historia del comunismo en Honduras se deben a dos factores desde mi punto de vista. Primero, por la desatención para crear una historia del comunismo, por parte del segundo PCH refundado en 1954, y el desarrolló tardío de las ciencias sociales y la carrera de Historia (sobre todo de historiadores que tuvieran este eje temático como afán personal). En el siguiente apartado veremos, como las ciencias sociales  estudiaron la historia del primer PCH.

Basados en el siguiente cuadro, en este trabajo señaló las erratas encontradas en el diccionario biográfico ya mencionado, sobre las actividades de los comunistas hondureños que mantuvieron una comunicación con la Comintern. Las equivocaciones consisten en fechas de nacimiento y su labor política en Honduras. A modo de ejemplo están los casos de Manuel Cálix Herrera (Jeifets, 2017, págs. 134-135), y Juan Pablo Wainwright (Jeifets, 2017, págs. 728-729), los cuales el lector puede corregir, al leer los trabajos sobre el primer PCH, elaborados por autores hondureños.

De vital importancia me parece el trabajo del historiador Erick Ching, quien investigando sobre la historia política de El Salvador en la década de 1920, encontró una colección de documentos de la Comintern, en los archivos rusos denominada “El Partido Comunista de Honduras. Al respecto nos dice.

Los documentos en los archivos del COMINTERN son de las décadas de 1920 y 1930, años que corresponden más menos a la Tercera Internacional. Los documentos están bien organizados y se los encuentra en idiomas diversos. En vista de que el COMINTERN se comunicó con sus partidos comunistas afiliados a través de oficinas secundarias, instaladas normalmente en Nueva York o Paris, los documentos se encuentran en inglés, español, francés, alemán y, por supuesto, ruso (Ching, 1995).

Para el caso hondureño y el primer PCH, la lingüista Rina Villars, reconoce que.

Mi acceso a los documentos de los archivos soviéticos de la Internacional Comunista –también conocida como la III Internacional, o Comintern, fundada por iniciativa del gobierno ruso en 1919 para coordinar y propagar las actividades de los partidos comunistas en el mundo– se debe a la generosidad del historiador Erick Ching (Villars, 2010, pág. 55).

Como lo discutiré más adelante, el trabajo biográfico de Juan Pablo Wainwright (JPW), Lealtad y rebeldía de Villars, es el mejor estudio sobre la historia del primer PCH, con algunas críticas a la autora.

3. Discusiones en las ciencias sociales en Honduras sobre la historia del primer PCH.

En este apartado propongo la idea que fueron los estudios desde las ciencias las que matizaron un conocimiento, acerca de la historia del primer PCH.  Posiblemente esté equivocado pero, un trabajo pionero sobre el estudio del movimiento obrero en Honduras publicado en 1971 fue, Páginas de lucha revolucionara en Centroamérica, de la comunista Graciela García (García, 1981).  En el mismo, podemos encontrar la evolución de las sociedades obrero-artesanales hondureñas a finales del siglo XIX, y las primeras dos décadas del siglo XX. La frase de Karl Marx, en el Manifiesto comunista “Proletarios del mundo uníos” matizó los prejuicios del socialismo científico en el siglo XIX, y del marxismo leninismo en el siglo XX. Los comunistas vieron en el proletariado la fuerza motriz para cambiar el mundo. Por ello, la atención de Graciela García.

Las razones que levantaron la animosidad de Graciela García para escribir este trabajo fueron el desconocimiento que tuvieron sus camaradas mexicanos quienes “ignoran las heroicas luchas sostenidas por los trabajadores” de su patria Centroamérica. La vida y el activismo político comunista de Graciela  en Honduras, Centroamérica y México se puede leer en el trabajo biográfico de Rina Villars, al cual me referiré brevemente.

Después del libro de Graciela García, prosiguen otros estudios de gran valor. Mario Posas escribió El origen de las sociedades artesanales y el movimiento obrero publicado en 1978, donde pretendió atender las inconsistencias encontradas, en el trabajo pionero de Graciela García. Manifiesto que la línea de estudios sometidos en el análisis en este apartado comparte dos aspectos. Primero, el estudio del movimiento obrero hondureño. Segundo, pequeñas referencias sobre el  primer PCH. Al respecto de las actividades del PCH, Mario Posas nos dice “Hacia finales de la década del 20, se produce una intensa actividad de los comunistas hondureños: publicando hojas mimeografiadas, distribuyéndolas, intentando organizar a los obreros de las instalaciones de las compañías bananeras” (Posas, pág. 18).

Otro trabajo importante es Historia del movimiento obrero hondureño de Víctor Meza, el cual evidenció el ambiente ideológico que sostuvieron algunos intelectuales en la década de 1910 en Honduras, discutiendo sobre el comunismo, el socialismo científico, y el anarquismo: Julián López Pineda, Salatiel Rosales, Enrique Nuila y el destacado periodista empírico Paulino Valladares. A propósito, nos dice este estudio.

En una interesante polémica con el rector del seminario religioso de Tegucigalpa, José Nieborowsky, el maestro de Olanchito, Enrique Nuila, desarrollo ampliamente sus ideas en torno al anarquismo y llego a confesar haber escrito un pequeño libro (inédito) sobre el tema, bajo el titulo el Cristianismo y anarquismo. (Meza, 1980, págs. 11-14)

Sobre el activismo político del primer PCH, nos dice “las publicaciones de la época muestran evidencias claras que los militantes del recién fundado partido comunista (1927-28) desplegaban intensa actividad en la costa norte (Meza, 1980).”

El Dr. Marvin Barahona publicó en 1989 La hegemonía de los Estados Unidos (1907-32), donde analizó las protestas sociales de contenido antiimperialista de varias facciones hondureñas –liberales y brotes antiimperialistas en las décadas que centró su estudio–  entre los que estaban los comunistas del primer PCH (Barahona, 1989). El historiador Marvin Barahona, también ha contribuido con otros estudios sobre la faceta del segundo PCH, reorganizado en 1954, en sus trabajos Memorias de un comunista (Barahona, 2001), y El silencio quedo atrás (Barahona, 2004).

En agosto de 1991 Rina Villars publicó su trabajo Porque quiero seguir viviendo: habla Graciela García. En esta pieza, la autora logró reconstruir una interesantísima historia oral sobre las  experiencias de María Graciela Amaya Barrientos (más conocida como Graciela García) cofundadora del primer PCH. En sus relatos Graciela García no solo narró su historia personal, sino que rescató personajes icónicos del PCH, como su hermano Felipe Armando Amaya (quien murió en 1935), María Luisa Medina, Maximiliano B. Ucles, Hermenegildo Briceño, etcétera, con quienes mantuvo una relación política y de propaganda dentro del PCH (Villars, 1991).

Otro trabajo que también contribuyó a matizar en breves retazos la historia del primer PCH lo encontramos en Historia de los sin historias del historiador Mario Argueta publicado en Marzo de 1992. El Dr. Mario Argueta estudió el sector laboral y las implicaciones que produjo el desarrollo de la industria capitalista de la primera mitad del siglo XX. No obstante, cuando Mario Argueta centró su atención en los aspectos ideológicos y organizativos que influenciaron las clases trabajadoras hondureñas, tuvo que examinar el rol de los comunistas hondureños. A propósito nos dice.

Investigadores de la historia laboral han identificado dos tendencias ideológicas al interior de las organizaciones obreras hondureñas del periodo: aquella reflejada en las mutualistas y, por otra parte, las de un contenido clasista más marcado, que activan para la organización del obrerismo en sindicatos y, eventualmente, bajo la inspiración de la de la revolución rusa de 1917, la toma del poder por la clase obrera, conducida por el partido comunista (Argueta, 1992).

Sin embargo, el estudio más serió en abordar la historia del primer PCH, es Lealtad y Rebeldía: la vida de Juan Pablo Wainwright de Rina Villar (Villars, 2010). Este estudio biográfico se destaca, por el acceso a ciertas fuentes importantes: entrevistas a familiares directos de Juan Pablo Wainwright, documentos desclasificados de los archivos de EUA de la década de 1920 y 1930, y la documentación de los archivos rusos relacionados con la Comintern, los partidos comunistas de Centroamérica e informes del PCH.

La historiadora Yesenia Martínez, en su trabajo La seguridad en Honduras,  nos brindó una lectura de contexto muy enriquecedora al incluir en su interpretación el accionar de los actores, redes intelectuales, obreros, protestas sociales y desde luego las organizaciones políticas comunistas en Centroamérica, en las décadas en cuestión (Martínez, 2015, págs. 53-76). Refiriéndose a los comunistas hondureños nos dice “a finales de la década de 1920, varias demandas de los obreros hondureños estaban vinculadas a la agenda del partido comunista hondureño. Este vínculo se hizo sentir en la región” (Martínez, 2015,  71).” Algo importante de este trabajo es que, al evaluar los vínculos existentes entre los movimientos obreros y los partidos comunistas en Centroamérica, Yesenia Martínez, destacó el papel del Partido  Comunista de Costa Rica (PCCR), único en hacer efectivas sus demandas sociales, durante la primera mitad del siglo XX. Los demás Partidos de Centroamérica, fueron descabezados y vivieron amargas experiencias.

Finalmente, dos trabajos fueron publicados en 2017, sobre la historia del movimiento obrero. La clase obrera hondureña: su papel histórico de Napoleón Acevedo Granados (Granados, 2017) y el del sociólogo Mario Posas Las luchas de los trabajadores organizados 1880-1993 (Posas, 2017). El segundo texto, es el más relevante para este trabajo dado que, dedicó un capítulo al papel que tuvo el primer PCH, dentro del obrerismo de las décadas de 1920 y 1930. Debatiré los puntos coincidentes sobre las evidencias presentadas por Mario Pasos. Puntualizó que este autor, es el que más ha estudiado el movimiento obrero hondureño y lo consideró un especialista sobre el tema. También ha escrito sobre temas históricos de Honduras, en varios de sus trabajos (Mario Posas escribió en La historia general de Centroamérica de FLACSO). Más que sociólogo Mario Posas parece historiador.

4. Organización y activismo político. El PCH y los actores sociales, y políticos.

En este apartado reflexionaré cómo se creó y organizó el primer PCH, y la reacción que provocó su activismo entre los actores, de las décadas de 1920 y 1930. Las ideas comunistas fueron incomodas para algunos actores específicos como ser, las compañías bananeras, el estado, los partidos tradicionales, la iglesia católica y el obrerismo mutualista de la época.

¿Cómo se introdujeron las ideas comunistas en Honduras? El camino evolutivo del comunismo en Honduras, tomando las evidencias con que contamos, fueron las siguientes: adoctrinamiento y adopción del comunismo por extranjeros radicados en Honduras (caso de Felipe Armando Amaya y Graciela García), el trabajo de agitación por parte de agentes de la Comintern y la propaganda continua, enviada por el Internacional Sindical Roja (ISR), a Honduras, por distintas vías.

El impacto que tuvo la revolución rusa de 1917 y la consolidación Unión Soviética en 1922, fue favorable en la opinión pública internacional. En nuestro país, como lo apuntamos anteriormente ya se leía y se conocía sobre el pensamiento socialista. Durante un siglo, las ideas liberales fueron las predominantes en Centroamérica y Honduras. Sin embargo, esto cambió, con la llegada del salvadoreño Felipe Armando Amaya Barrientos a principios de la década de 1920 a Honduras, quien al retornar de EUA, vino influenciado por las ideas socialistas. Graciela García manifestó que.

En ese país, en el que permaneció durante algunos años, tuvo un estrecho contacto con el movimiento sindical y a raíz de este contacto se nutrió de las ideas socialistas. Al regresar a Honduras, mi hermano no hacia otra cosa que hablar del triunfo del proletariado ruso y la justeza del socialismo; cuando hablaba conmigo no perdía oportunidad para pedirme mi opinión sobre los problemas sociales (Villars, 1991, pág. 30).

En efecto, a principios de la década de 1920, se crearon los primeros círculos marxistas en el barrio Moncada de Tegucigalpa (Villars, 1991, pág. 139). La familia Amaya Barrientos, se había avecindado en la capital hondureña desde 1915. Desde mi punto de vista, este fue el primer paso, para la organización del primer PCH, a modo de antecedentes. Otro hecho de vital importancia fue la agitación comunista de 1925, que nos describió Mario Posas.

1925 fue año de gran agitación comunista. En la primera mitad de este año, fue capturado por los cuerpos policiales del estado el norteamericano Russel Blackwell, un enviado de la Internacional Comunista, que estaba promoviendo en el país la fundación del Partido Comunista Centroamericano (Posas, 2017, pág. 157).

Mario Posas situó en el mismo trabajo la formación de una Sección Hondureña del Partido Comunista Centroamericano (PCCA), en 1922, siguiendo informaciones sobre la actividad bolchevique en nuestro país, y comentada por la prensa nacional, la cual relacionó varios actos de protesta en San Juancito, con el comunismo. Este argumento, puede cuestionarse con la posición de Rina Villars, quien opinó que “en realidad, el PCCA, como organización política nunca existió” (Villars, 2010, pág. 58).  Sin embargo, la misma autora sostiene que si se hicieron esfuerzos por fortalecer el PCCA en 1925,  con él envió Russel Blackwell “con la misión de organizar la sección de Honduras (Villars, 2010, pág. 59).” En la misma dirección aparece la presencia de Blackwell en Honduras, según el diccionario biográfico del ruso Lazar Jeifets

Más tarde, por orden del PCM y de la LADLA, viajó por América Central y llevó a Honduras el Manifiesto del PC de América Central (1925). Su propósito era organizar a los trabajadores de la United Fruit Company en las ciudades de Tela, La Ceiba y Tegucigalpa (Jeifets, 2017, pág. 103).

Por otro lado, si seguimos la fundación de los Partidos Comunistas en el circuito mesoamericano tenemos los siguientes datos: México 1919, Guatemala 1923, Honduras 1928 (Villars, 2010, págs. 53-55), El Salvador 1930, Costa Rica 1931, Nicaragua 1931-34 (Jiménez, 2005, pág. 175). La autora Villars, parece más convincente que Mario Posas, en este aspecto fundamentando sus evidencias a partir de los informes del Comintern, a los que tuvo acceso. En este sentido, las evidencias de la presencia de Blackwell, nos inclinan en pensar, más en los efectos subsiguientes que tuvo la agitación comunista de 1925. Veamos las evidencias que tenemos.

Primero, en 1926 nos encontramos con un acto de ruptura dentro del obrerismo mutualista en Honduras, entre las sociedades artesanales de la costa norte y las del centro de país, controladas por la Federación Obrera Hondureña (FOH). El 1 de mayo de 1926, el obrerismo norteño creó La Federación de Sociedades Obreras del Norte (FSON). Tanto Mario Posas y Víctor Meza definieron este hecho como la primera ruptura ideológica contra la FOH, la cual fue creada desde 1921, bajo el auspicio de la Confederación Obrera Centroamericana (COCA), y los principios mutualistas (Sevilla, 2019). Lo interesante es que la FSON, a partir de este año, comenzó a tener un discurso confrontativa a las compañías bananeras y anticapitalista, según Mario Posas. Uno de los principales líderes de la FSON, fue Zoroastro Montes de Oca (1893-1960), quien estuvo ligado al desarrollo del comunismo en Honduras y las luchas obreras (Argueta, 2016). La FSON, luchó ardientemente por introducir una organización más clasista dentro del obrerismo, en la constitución obrerista que resultó del Congreso regional obrero, que el consejo directivo de la COCA, echo andar para dirimir el enfrentamiento entre el obrerismo de la costa norte y la FOH, de Tegucigalpa.

Dos personajes ya habían adoptado el pensamiento socialista por estos años en Honduras; Zoroastro Montes de Oca, y el joven Manuel Cálix Herrera (1906-39), quien después de la guerra civil de 1924, emigró a la costa norte, en busca de trabajo en las compañías. Estoy seguro, que ambos fueron captados por la propaganda comunista que enviaba la Comintern a Centroamérica y Honduras. La costa norte hondureña fue el lugar más idóneo, donde pulularon las ideas comunistas, por su cercanía con el mundo, fuera de la rural Honduras. Segunda evidencia,  a finales de 1927, los comunistas comenzaron a posicionarse en el país, creando en la ciudad de la Ceiba, el Partido Socialista Hondureño (PSH) por Zoroastro montes de Oca y el joven de 21 años, Manuel Cálix Herrera. El PSH, logró tener un periódico revolucionario como órgano oficial: El Forjador (Villars, 2010, págs. 64-67)

4.1 El PCH y la reacción de los actores sociales, y políticos de las décadas de 1920 y 1930

Desde que algunos hondureños se manifestaron abiertamente adeptos del socialismo, las reacciones de los actores de la época no se hicieron esperar. Zoroastro montes de Oca y Manuel Cálix Herrera, fundaron el PSH el 24 de octubre de 1927, y consigo publicaron un manifiesto donde afirmaron “ensayar los nuevos sistemas que en otros países han hecho la felicidad del proletariado.” El PSH, publicó su órgano oficial llamado El Forjador. En este espacio se comenzó a cuestionar las empresas bananeras y el gobierno Miguel Paz Barahona (1925-29). Este accionar  provocó la represión contra los fundadores del PSH, en palabras de Manuel Cálix Herrera.

A raíz de la salida a la luz pública de El Forjador, periódico nuestro de propaganda revolucionaria, desató sobre nosotros el látigo de la violencia gubernamental. Los burgueses de la Ceiba y el cónsul gringo, se quejaron a su la aliado el govierno; unos por ser volcheviques decía, y el representante de los OSOS DEL NORTE, por injurias al govierno norte, por injurias al govierno norteamericano; nos llevaron a las prisiones, nos rasparon el pelo de la cabeza, y nos tuvieron casi sin comer; de ahí nos trajeron para la capital haciéndonos caminar a pie largos trechos del camino (Villars, 2010, págs. 66-67.).”

El cónsul Nelson R. Park de la Ceiba, comentaba el 7 de noviembre de 1927, que las publicaciones del El Forjador desaparecieron, en tanto que Manuel Cálix Herrera y Zoroastro Montes de Oca, fueron llamados a las filas. Uno de los recursos para disuadir a los comunistas utilizados por los gobernantes de turno, fue enlistarlos en el servicio militar. Estos hechos no significaron el fin del desarrollo del comunismo en Honduras en 1927, sino su expansión.

Al igual que Rina Villars, soy del criterio que el PCH  fue fundado en 1928. La evidencia más convincente nos la proporcionó un informe que presentó al V congreso de la ISR, Ruiz Valdez (Seudónimo de Felipe Armando Amaya) en 1930, donde se manifestó que.

 El partido se fundó en el año de 1928. Cuenta en la actualidad con 100 miembros. Tiene seis locales [seis locales] en: Tegucigalpa, San Pedro Sula, Progreso, Tela, La ceiba, Puerto Castilla. Comité Central reside en San Pedro Sula. Tiene dos representantes cada local (12 miembros del CC). Comité Central ejecutivo integrado por 4 miembros; serio. General; de organización y propaganda; de comunicaciones y finanzas (Villars, 2010, págs. 123-124).

El 1 de mayo de 1928, Cálix Herrera y algunos comunistas hondureños se manifestaron a nombre del Grupo de Izquierda Proletaria (GIP), donde denunciaron a la FOH, de recibir una donación de unas tierras en la zona de la Mosquitia (Departamento de Gracias a Dios), para su colonización a cambio de derogar la Constitución Obrera de 1926, la cual restringía al obrerismo de participar en política partidaria. En esos años, el ambiente social y político del país estuvo determinado por las guerras civiles (1891-33), los caudillos tradicionales y la injerencia de las transnacionales bananeras, en la vida social y política del país. Sin embargo, en este ambiente varios intelectuales de los partidos tradicionales captaban votos del obrerismo mutualista, con el cual estaban vinculados. Esta denuncia provocó la reacción inmediata contra Manuel Cálix Herrera, de parte de los directivos de la FOH, quienes terminaron expulsándolo y lo privaron de sus credenciales como delegado de esta organización,  al congreso de la COCA, a celebrarse en Guatemala el mismo año. En la memoria de 1928-29, del consejo directivo de la FOH, manifiesta que “El consejo no podía permanecer indiferente pues era el primer brote comunista que se presentaba para la desorganización del obrerismo hondureño (Villars, 2010, pág. 72).” Los comunistas también respondieron a través de sus cuadros dentro de la FOH, protestando por la expulsión de Manuel Cálix Herrera, y amenazaron de separarse de la misma. En efecto, la Sociedad Cultura Femenina, dirigida en esos años por Graciela García fue la primera en separarse. En su biografía nos dice.

Inmediatamente de la expulsión de Cálix Herrera, los comunistas nos reunimos y acordamos que María Luisa Medina y Maximiliano B. Uclés interpusieron la renuncia ante la FOH; otro de los acuerdos que se tomó fue que todas las organizaciones dirigidas por los comunistas se retiraran de la federación (Villar, 1991, págs. 79-80).

El resultado de estos acontecimientos conllevo a que varias organizaciones obrero-artesanales, se desligaran de la FOH. En agosto de 1928, Manuel Cálix, fue preso en Puerto Cortés donde estuvo seis meses. En el presidio de este puerto, escribió Verdad, el cual fue un folleto que contiene las primeras reflexiones, desde el pensamiento comunista, hecha por un hondureño. Después de salir de la cárcel, Manuel Cálix Herrera, se trasladó a la ciudad de Tela en 1929, donde trabajó como juez de paz y al ser despedido en la cantina del salvadoreño Julio Rivera.

Si retroalimentamos nuestra discusión, tenemos que los años de 1927, y 1928,  se desató una reacción contra los comunistas por parte de los siguientes actores, la embajada de los EUA, el estado y el sector mutualista obrerista. El año de 1929, fue crucial  para el primer PCH, por su activismo político, sus esfuerzos propagandísticos y la creación de su propia plataforma sindical. El 1 de mayo de 1929, se realizó el primer Congreso Obrero y Campesino. Graciela García (acompañada de María Luisa Medina), relató su viaje a dicho evento con gran entusiasmo.

María Luisa Medina, en esa época Secretaria General de Cultura Femenina y yo fuimos delegadas de nuestra organización al congreso obrero campesino. Salimos de Tegucigalpa a San Pedro Sula, y en esa ciudad abordamos el tren que nos condujo a Tela. Todavía recuerdo nuestra llegada a la estación ferroviaria de ese puerto como si fuera hoy. En esos momentos María Luisa y yo creímos que estábamos en presencia de una movilización popular al ver un numeroso grupo de trabajadores que esperaban la llegada del tren (Villar, 1991, pág. 83).

Ese 1 de mayo de 1929, los comunistas asaltaron la ciudad de Tela con banderas rojinegras y consignas revolucionarias, antes de iniciar el evento. Creo que esta fue la primera manifestación abierta de los comunistas hondureños de manera pública. Manuel Cálix Herrera (luego de salir de la cárcel), y los comunistas hondureños centraron sus esfuerzos, para crear La Federación Sindical Hondureña (FSH), la que pronto acaparó varias de las organizaciones obrero-artesanales, imprimiéndoles el sentido clasista y sindicalista a las mismas. A través de la FSH, los comunistas hondureños expusieron varias propuestas democráticas para la clase obrera hondureña: código laboral (1930), participación en el proceso electoral de 1932, y la propuesta retadora de crear sindicatos dentro de las transnacionales bananeras, siendo los primeros en proponer esto (Sevilla, 2019). Las resoluciones y discusiones del primer Congreso Obrero Campesino (COC) fueron: separación de los dirigentes amarillos (término peyorativo hacia los dirigentes de la FOH), adhesión a la Confederación Sindical Latinoamericana (CSLA), el problema de los negros en Honduras, las guerras civiles, la organización campesina, organización de la mujer proletaria y la creación de dos periódicos: El Martillo y El Trabajador hondureño (Villar, 1991, págs. 85-90).

Los dirigentes de la FOH furiosos, hicieron varias publicaciones donde acusaron a Manuel Cálix, de ser el cacique de los bolcheviques, manifestando una serie de improperios contra la FSH, los comunistas y Cálix Herrera. El Martillo, se convirtió en el medio de combate propagandístico del PCH. El periódico, de 4 páginas, pronto fue blanco del cónsul gringo T. Monroe el cual maniobró para que el gobierno de Miguel Paz Barahona, privara de la impresión en la Tipografía La Marina de la ciudad de Tela, El Martillo. En la publicación del 2 junio de 1929, el periódico respondió en palabras de Villars.

El director de El Martillo, respondió con una intensa campaña de agitación a las intrigas y subterfugios puestos en juego por las compañías y sus muñecos, orientada a perjudicar al arrendatario de la Marina, don Manuel Funes, por solo el hecho de imprimir en sus talleres El Martillo. Desde luego, esta maniobra de las compañías imperialistas no debe de desalentarnos, al contrario, debe de impulsarnos a luchar contra ellas con mucho más entusiasmo y valor (Villars, 2010, pág. 95).

 En agosto de 1929 se volvió a desatar la represión contra los comunistas, debido a un llamado que hicieron para un mitin conmemorando el asesinato en EUA, de los anarquistas Nicola Sacco y Bartolomeo Vanzétti, en 1927. Manuel Cálix Herrera, envió una nota al cónsul T. Monroe Fisher y el gerente de la Tela Railroad Company, el 23 de agosto en su condición de secretario de relaciones de la Unión Ferrocarrilera la cual dice.

La Unión Ferrocarrilera ante usted, representante legal del imperialismo yanqui protesta enérgicamente por el asesinato de Nicola Sacco y Bartolomeo Vanzétti, victimas que fueron sacrificados para satisfacer la sed de sangre de la burguesía Yankee. También protesta por la invasión estadounidense en los países de América Latina y contra los procedimientos brutales de la marinería Yankee en las hermanas naciones latinoamericanas que defienden la libertad de nuestros pueblos. Sin ninguna consideración y por la revolución social (Villars, 2010, pág. 103).

Ante los posibles reportes de uno de los tantos “representantes legales del imperialismo” es decir, el cónsul de Tela, T. Monroe Fisher, la embajada reaccionó por medio de su ministro en la legación en Tegucigalpa, George T. Summerlin quien intervino ante el entrante gobierno de Vicente Mejía Colindres (1929-33), para que evitará el mitin. La carta de respuesta elaborada por Rómulo E. Duron, fechada el 27 de agosto, se refirió en cuatro ocasiones al señor Summerlin, como vuestra excelencia (Villars, 2010, págs. 105-106). Esto distaba mucho de la frase de Cálix Herrera de representante legal del imperialismo.

Por otro lado, el mismo 23 de agosto de 1929, fueron arrestados Manuel Cálix Herrera, Hermenegildo Briceño, Fernando Cañas, Benítez, Miguel Figueroa y Cristóbal Figueroa, según denunció el periódico El Trabajador Hondureño (Villars, 2010, pág. 104). Manuel Cálix Herrera, fue expulsado del puerto de Tela, y enviado al servicio militar una vez más. Los comunistas hondureños fueron sometidos brevemente. Sin embargo, su trabajo pronto recibió otro impulso desde el exterior. Después del COC en 1929, los comunistas buscaron establecer una relación directa con la IC, o Comintern. Durante todo el año de 1929, no recibieron respuesta sino hasta febrero de 1930, cuando Vittorio Codovilla representante del Secretariado Sudamericano (SS), contestó desde Buenos Aires. En abril de 1930 en representación del Comintern, llegó al país el venezolano Ricardo Martínez, quien hizo una evaluación sobre las actividades del comunismo en Honduras. R. Martínez, estuvo en Tegucigalpa, El Progreso, Tela y San Pedro Sula (SPS). Este compañero, traía una invitación para que una persona asistiera al V congreso de ISR. El elegido por el PCH, fue Felipe Armando Amaya, como ya mencionamos (Villars, 2010, págs. 109-117) ¿Cómo establecieron los comunistas el contacto con la Comintern? Según Manuel Cálix Herrera –quien le informó en una carta al francés A. Herclet fechada el 3 de marzo de 1928– fue Froylán Turcios el que le facilitó la información sobre la Comintern y la ISR.

El poeta Froylán Turcios, rematado antiimperialista, puso en mis manos unos oficios de la I.S.R., pero me manifestó que él no podía empeñarse en esta clase de luchas, por lo peligroso que era; últimamente me dijo que le había llegado una comunicación en ruso donde le hacían la proposición de una Sria., de esa Internacional; que no estaba seguro de que fuera eso porque estaba escrito en ruso. Turcios es buen hombre, luchador incansable de los gringos, pero desconoce la lucha socialista, además hay aquí muchos socialistas de estado que están desorientando los buenos elementos (Villars, 2010, pág. 78).

Froylán Turcios, fue un crítico del imperialismo Yankee, pero las mismas nunca rebasaron la frontera de la ideología liberal en la que siempre creyó. En nuestro país, denunció la injerencia de EUA a través de las revistas y periódicos que manejó. Además, fue líder de la Liga Defensa Nacional Centroamericana (LDNC), frente a las pretensiones de EUA, de convertir a Honduras en un protectorado en la década de 1910 (Barahona, 1989, págs. 18-39). En este sentido, el antiimperialismo del primer PCH, fue más radical que el liberal. 

Por otro lado, él envió de literatura y propaganda de la Comintern y la ISR, a Latinoamérica tuvo efectos en las clases subalternas e intelectuales para reorientar su manera de pensar. Con esto, confirmamos que otro vehículo para el desarrollo del comunismo fue su propaganda. El imperialismo Yankee fue un motor para en el subcontinente surgieran varias expresiones antiimperialistas.

Los resultados de la visita del enviado del Comintern, conllevaron a la aplicación de serie de recomendaciones implementadas en la celebración del II COC, en mayo de 1930. Una de las reformas aplicadas fue el traslado de la sede de la FSH, de Tegucigalpa a SPS. La FSH, tomó como sede las instalaciones de la Sociedad La Fraternidad de SPS. Esta decisión estaba orientada a trasladar el activismo del PCH, en el corazón del enclave bananero en la costa norte. Al par de estas reformas, los comunistas volvieron a ser objetos represión, de una forma más cruel y más organizada que consistió en espionaje, seguimiento, y represión. La misma se produjo por el llamado a una huelga general por parte de la FSH, contemplada para el 4 de julio de 1930 y la publicación del primer boletín de la FSH, donde se calificó a las transnacionales como la bestia bananera. El 22 de junio se inició la cacería roja contra los comunistas en palabras de Juan Pablo Wainwright (Villars, 2010, pág. 222).

La embajada movilizó todos sus recursos para que se detuviera a los comunistas antes de que la huelga se llevara a cabo, como medida preventiva. La prensa nacional se activó como afirma Mario Posas, contra los comunistas quienes vieron con recelo las publicaciones de El Martillo (Posas, 2017, pág. 202). El diario El Sol, dirigido por Julián López Pineda –un personaje que sentó las bases del anticomunismo en las décadas en cuestión y parte de la mitad del siglo XX, en Honduras– justificó la represión diciendo.

A principios del año pasado, nosotros hicimos recia campaña contra los brotes comunistas  que aparecieron en la costa norte. Entonces los agentes de Rusia hacían su propaganda con toda libertad, influían decisivamente en el propio corazón de la masa obrera y campesina del Litoral Atlántica (Villars, 2010, págs. 220-221).

La Asociación de Prensa Hondureña de Tegucigalpa condenó la huelga que se promovía en la costa norte con un comunicado. Los comunistas de Tegucigalpa respondieron a los ataques de la prensa pro Yankee “que el mantenimiento de la paz social que alegaban los zorros asalariados del periodismo vendido para justificar las represiones innecesarias y ocultar el verdadero móvil de la mal velada hostilidad gubernamental, era un mito (Villars, 2010, pág. 221). La estructura de la costa norte fue sometida, sumándose a la lista de detenidos Juan Pablo Wainwright, quien se había trasladado de SPS a ciudad de Tela para repartir hojas volantes, y los compañeros de la Ceiba –ambas ciudades en el departamento de Atlántida– Zoroastro Montes de Oca y Enrique D. Olin.

Otras de las medidas tomadas por parte del gobierno fue la declaración del estado de sitio en los departamentos costeños de Yoro, Atlántida, Cortés, y Colón (Posas, 2017, pág 211). Meses después, los comunistas siguieron su activismo político en la costa norte. En los meses de noviembre y diciembre volvieron a ser víctimas de los mejorados métodos de represión, que tanto la embajada americana y el estado hondureño fueron perfeccionando en su afán de acabar con el pequeño y aguerrido PCH. El 7 de noviembre el PCH, celebró un mitin conmemorando el aniversario de la revolución rusa, en el local de la Sociedad La Fraternidad de SPS. Juan Pablo Wainwright reportó que.

Varios miembros del partido hablaron, señalando el significado del aniversario para la clase trabajadora del país. Un boletín del partido se distribuyó entre la multitud. Este boletín, que tenía el emblema del martillo y la estrella, parece haber sido la causa del presente terror blanco. Se enviaron espías de la policía para descubrir el paradero de la maquina duplicadora con la cual hacemos hojas volantes para el Partido y la FSH. El gobernador exigió al jefe de la policía que la encontrara y se encuentra muy disgustado porque la policía ha fracaso en su intento. Muchos de los trabajadores, tanto de los sindicatos como del partido, han sido llevados a la sede la policía para ser interrogados. Los que no son del país, han sido amenazadas con la deportación y los que son del país, con el destierro a las islas de la Bahía (Posas, 2017, pág. 236).

Diciembre de 1930 culminó para el PCH, con un ataque por parte de los Ku Klux Klan, al local de la Sociedad La Fraternidad de SPS, la cual fungía como sede la FSH y del partido. El diario anticomunista El Sol reportaba “Se nos informa que fue allanada y saqueada la sociedad de obreros La Fraternidad por los miembros de aquella agrupación secreta quienes despedazaron la bandera rojinegra de la Internacional (Villars, 2010, pág. 245).” Arrestos, persecución policial, espionaje, multas judiciales injustificadas, deportaciones, fueron algunos de los métodos de coacción empleados por los detentores del poder, hacia los comunistas hondureños. Ante la falta de una ley que regulara el comunismo en Honduras, pronto fue una necesidad, por lo que el gobierno del liberal Vicente Mejía Colindres, envió un anteproyecto ante el Congreso Nacional el 5 de enero de 1931, para controlar el comunismo en Honduras. Dicha ley buscó eliminar la proponga comunista, declarar como asociación ilícita a las organizaciones sindicales vinculadas a la CSLA, la IC, y la ISR (Villars, 2010, págs. 252-253). El mismo año, la FOH lanzó una campaña de competencia contra la FSH, con el fin de acaparar la militancia de la costa norte de las sociedades obrero-artesanales. En el plano político, Julián López Pineda, Rosendo Ferrera, Ramón Cáceres, fundaron el Partido Socialista Revolucionario (PSR), enarbolando posiciones socialistas y social demócratas (Posas, 2017, pág. 221). Lo cierto es que varios de estos personajes terminaron en posiciones derechistas y ultra derechistas con el pasar de los años. Ejemplo de ello, fue Julián López Pineda, quien terminó militando en el partido Nacional y dirigiendo otros periódicos ultraderechistas como el diario El Día.

El año de 1932 para el PCH, fue un año de retos debido a varias huelgas que estallaron en la costa norte hondureño y la convocatoria a elecciones. Como afirma Mario Posas, el activismo de los años anteriores del PCH, tuvo un efecto en el obrerismo agrícola de la costa norte hondureña. En enero, los trabajadores de la Tela RR Co, la Trujillo RR Co y la Standard Co, se paralizaron en protesta por la reducción salarial de L.8 centavos, de los L.25 que ganaban como sueldo base (Posas, 2017, pág. 249). El PCH, procuró acaparar la conducción de la huelga pero la misma fue tan violenta que se les escapó de las manos. El PCH  desde SPS, envió algunos representantes “a través de la fincas bananeras, bajo las persecuciones de las autoridades que desde que supieron que salieron de San Pedro Sula pusieron empeñó en capturarlos (Villars, 2010, pág. 128)”. Las repercusiones de las huelgas según reportó un hondureño al Buro del Caribe (BC), no fueron tan favorables para el PCH, quien  informó que Manuel Cálix fue enviado al destierro a las Islas de Bahía y varios obreros ligados al partido, fueron expulsados de los campos bananeros (Villars, 2010, pág. 133).  En abril de 1932, la iglesia católica a través de Monseñor Agustín Hombach, publicó un panfleto anticomunista donde manifestó que “El monstruo está a las puertas. Sí; Monstruo escapado de los antros infernales; no otro cosa es el odioso socialismo (Posas, 2017, pág. 244).” Parece que el Arzobispo Hombach, utilizó las semanas santas de 1931 y 1932, para atacar a los comunistas. En abril de 1931, lanzó su ataque contra Graciela García acusándole de agente del soviet, de comunista hasta la medula y de utilizar una escuela nocturna manejada por la Sociedad Cultura Femenina, como centro de propaganda comunista (Villar, 1991, págs. 62-63).

Fuera del panorama huelguístico, el PCH, se preparó para las elecciones de octubre 1932. Esta decisión se tomó en enero mientras se celebró la primera Conferencia Nacional del PCH, donde adoptó la línea por una revolución agraria y antiimperialista en Honduras, y la estrategia de “clase contra” proveniente de IC (Posas, 2017, págs. 238-241). Manuel Cálix Herrera fue propuesto para presidente en representación del Bloque Obrero y Campesino (BOC) y Celso Jiménez como vicepresidente. Como aspirantes a diputados participaron los compañeros Zoroastro Montes de Oca, y Felipe Armando Amaya. El PCH, logró obtener entre 700 a 1000 votos. A pesar que las evaluaciones del BC y el PCH, estuvieron marcadas por el pesimismo, para mí el modesto resultado de 1932, fueron una victoria para el PCH, el cual contó solo con los esfuerzos de sus camaradas, para el proceso electoral a diferencia de los partidos tradicionales.

5. La desaparición del PCH y el fin de una generación

El año de 1932, fue para los comunistas Centroamericanos un momento  represión, persecución y exterminio. En enero, se dio la revuelta campesina en El Salvador que terminó con el asesinato de varios campesinos (Dalton, 1982). En febrero, en Guatemala se desarticulo el complot comunista contra Jorge Ubico (1931-44), que culminó con el asesinato de varios comunistas entre ellos, Juan Pablo Wainwright. En Honduras, los meses de enero a marzo de 1932, fueron de huelgas contra las empresas Yankees, que culminaron en otra oleada represiva contra el PCH. Este partido, desapareció del mapa político, pienso por la caída uno a uno de sus principales líderes, siendo el primero Juan Pablo Wainwright, sentenciado a muerte el 18 de febrero de 1932, en Guatemala. Wainwright, publicó un periódico comunista calificado de radical en 1930, llamado La Rueda en SPS y fue el más preparado y culto del PCH.  Felipe Armando Amaya murió en 1935, después de ser preso en Tela, donde se había trasladado para organizar a los obreros de las compañías bananeras. Sus últimas palabras a su hermana Graciela fueron “Hermanita querida, yo muero como un comunista convencido, mi último deseo es que no te apartes nunca del camino que has emprendido (Villar, 1991, pág. 174)”. Pienso que Graciela García (1895-1995) cumplió la promesa a su hermano pues, durante los años que vivió recorriendo el siglo XX, se dedicó a sus actividades comunistas, como agitadora social y escritora profusa en Honduras (antes de ser expulsadas en julio de 1944), El Salvador, Guatemala y México. Fueron válidos los reclamos que hizo Graciela García con el segundo PCH, pues estos desconocieron la existencia del primer PCH, como lo discutió en su momento con Ramón Amaya Amador (Villar, 1991, págs. 143-144). No obstante el segundo PCH, según me manifestó en una entrevista que tuve con el Dr. Víctor Ramos, hizo un esfuerzo para subsanar este hecho, a finales de 1970. Los comisionados por el partido fueron Joaquín Solórzano y Víctor Ramos pero tal, escrito no se publicó[1]. Para marzo de 1934, Manuel Cálix Herrera reportaba la situación del PCH al Comintern, en tanto se había contagiado de tuberculosis. 

Quería decirles francamente, que aquí marchamos muy mal por falta de un dirigente. Yo lo único que hago es enviar alguna correspondencia a los núcleos en nombre del CC. Este CC no existe más que nominalmente; sino viene un compañero dirigente tendremos que estar algún tiempo en este estado de paralización. Si esto no cambia es seguro que lo único que puedo hacer es regar la literatura que el buró nos proporciona.

Los últimos años de su vida, Manuel Calíx Herrera, los vivió en su tierra natal Juticalpa, departamento de Olancho enfermo de tuberculosis, muriendo a las 7 de la mañana del 11 de julio de 1939, a la edad de 36 años. Atrás quedaron los años del joven que a los 21 años fundó el PSH en 1927 y que los 22, fundó el PCH en 1928, con otros camaradas. Quizás esa juventud impregnada de rebeldía, le hizo soportar la gran cantidad de atropellos a su persona por parte del estado, sus enemigos y las empresas bananeras. Durante el periodo dictatorial de Tiburcio Carías andino (1933-49), sometió a los pocos comunistas que quedaron, por medio diferentes medios de coacción, entre ellos Graciela García y su esposo José García Lardizábal. El comunismo desapareció de Honduras y tardó una década aproximadamente en recuperarse.

6. Conclusiones y reflexiones finales

Mis reflexiones finales son las siguientes. Primero, existe un reto de inspeccionar los documentos que se encuentran en los archivos rusos relacionados con la Comintern y Honduras. Infortunadamente Rina Villars, apenas nos facilitó partes de los documentos que le facilitó Erick  Ching. Por otro lado, está la documentación en los archivos de EUA, con los que se pueden complementar. Segundo, el desarrolló del comunismo en Honduras, provino por varias vías: adopción del comunismo por extranjeros radicados en Honduras, activismo de agentes de la Comintern sobre todo, en la agitación comunista de 1925, y la continua propaganda de la IC y el ISR. Tercero, consideró que los escritos de Rina Villars, son los mejores en abordar la historia del primer PCH. Sin embargo, algunas críticas que le haré, son la interpretación que hizo del folleto Verdad, escrito por Manuel Cálix, dándole un matiz religioso. Los comunistas en su mayoría son ateos (salvo algunas excepciones) y consideró que fue muy vacilante esa interpretación. Otro aspecto es que desgraciadamente, la autora nos proporcionó fragmentos de escritos que en Honduras ya no existen y otros que no se tienen acceso. Pienso que debería de pensar en una compilación de documentos. Cuarto, muchos de los periódicos que estaban en el Archivo Nacional de Honduras (Tegucigalpa) y que fueron del primer PCH, como El Martillo, El Trabajador Hondureño, y Justicia, no están. ¿Se perdieron o están en manos privadas o están amontonados sin clasificar algún lugar del Archivo? Entre el 2016-21, he consultado sobre estos periódicos en varias ocasiones y siempre la respuesta es no están. Quinto, Mario Posas en su trabajo Las luchas de los trabajadores organizados (1880-1993), aportó aspectos importantes sobre la historia del primer PCH, aunque consideró que en algún momento ignoró, las evidencias de Rina Villars, en Lealtad y Rebeldía, no sé si por omisión o por ese sesgo que tienen algunos intelectuales contra aquello que no fue elaborado por ellos. También, descartó la propuesta que hizo el autor sobre la fundación de la seccional del PCCA en Honduras, en 1922, así como la fundación del PCH en 1927. Las fechas posibles de fundación del primer PCH, fueron mayo y octubre de 1928 (Sevilla, 2018). Fuera de ello, dedicó esta pequeña reflexion a esa primera generacion de comunistas hondureños.

Referencias

Acuña, V. H. (1994). Historia general de Centroamérica. En A. T. Arriola, El liberalismo y el poder político en Centroamérica (págs. 167-201). San José : FLACSO.

Argueta, M. (1992). Historia de los sin historia 1900-1948. Tegucigalpa: Guaymuras.

Argueta, M. (2016). El pincel y el martillo: Confusio y Zoroastro Montes de Oca . Tegucigalpa .

Barahona, M. (1989). La hegemonía de los Estado Unido en Honduras (1907-32). Tegucigalpa: CEDOH.

Barahona, M. (2001). Memorias de un comunista: Rogoberto Padilla Rush. Tegucigalpa: Guaymuras .

Barahona, M. (2004). El silencio quedó atrás. Tegucigalpa, Guaymuras.

Ching, E. (1995). La historia de Centroamérica en los archivos rusos del Cominter: los documentos salvadoreños. Revista de Centroamérica , 217-247.

Chocano, G. M. (1975). Estado Liberal y desarrollo capitalista en Honduras. Tegucigalpa: BCH.

Dalton, R. (1982). Miguel Marmol los sucesos de 1932 en el Salvador. Centroamérica: EDUCA.

García, G. (1981). Páginas de lucha revolucionaria en Centroamerica . Honduras: Guaymuras.

Granados, N. A. (2017). La clase obrera hondureña: su papel histórico . Tegucigalpa : Guaymuras.

Jeifets, L. J. (2017). América Latina en la internacional comunista (1919-1943): diccionario biográfico. Santiago Chile: Ariadna ediciones.

Jiménez, I. M. (2005). La participación del Partido Comunista de Costa Rica en la decáda de 1930: el caso de los comicios de 1934. Historia y Política , 175-200.

Martínez, Y. (2015). La seguridad social en Honduras: actores sociopolíticos, institucionalidad, y raíces históricas de su crisis. Tegucigalpa: Guaymuras .

Meza, V. (1980). Historia del movimiento obrero hondureño. Tegucigalpa: Guaymuras .

Posas, M. (1977). Notas sobre las sociedades artesanales y los origenes del movimiento obrero hondureño. Tegucigalpa: Editorial ESP. .

Posas, M. (2017). Las luchas de los trabajadores organizados (1880-1993). Tegucigalpa: Editorial Universitaria.

Sevilla, J. (20 de octubre de 2018). El Socialista Centroamericano. Obtenido de Manuel Calíx Herrera, joven comunista sin fronteras y los noventa años de fundación del PCH: 1928-2018. : https://www.elsoca.org/index.php/america-central/movimiento-obrero-y-socialismo-en-centroamerica/4878-honduras-manuel-calix-herrera-joven-comunista-sin-fronteras-y-los-noventas-anos-de-fundacion-del-pch-1928-2018

Sevilla, J. (1 de mayo de 2019). El Socialista Centroaméricano . Obtenido de 90 años de la Federación Sindical Hondureña (FSH): https://www.elsoca.org/index.php/america-central/movimiento-obrero-y-socialismo-en-centroamerica/5039-honduras-90-anos-de-la-federacion-sindical-hondurena-fsh

Sevilla, J. (30 de noviembre de 2020). SOCA. Obtenido de Reflexiones sobre el bicentenario de Federico Engels y la llegada del marxismo en Honduras en la década de 1920: https://www.elsoca.org/index.php/america-central/hondu/5613-honduras-reflexiones-sobre-el-bicentenario-de-federico-engels-y-la-llegada-del-marxismo-a-honduras-en-la-decada-de-1920

Villars, R. (1991). Porque quiero seguir viviendo: habla Graciela García . Tegucigalpa: Guaymuras.

Villars, R. (2010). Lealtad y rebeldía: la vida de Juan Pablo Wainwright. Tegucigalpa, Honduras: Guaymuras.

[1] Agradezco al Dr. Víctor Manuel Ramos quien me facilitó de sus documentos personales este trabajo.