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El Salvador
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Por Arístides Augusto Larin

Revista “La Universidad” No 4, julio-agosto 1971

 

1.- Los albores del sindicalismo y la regional de trabajadores (1918-1932)

Los hechos históricos no se presentan aislados, tienen sus causas, sus antecedentes y se dan eslabonados con acontecimientos mundiales.

A principios del siglo XX, el movimiento sindicalista obrero de la vieja Europa, había desarrollado y madurado lo suficiente; había escrito páginas gloriosas en la historia del proletariado; conquistando triunfos y sufrido fracasos. No pocos fueron los que sacrificaron su vida en aras de las reivindicaciones laborales y por la incesante búsqueda de un mundo mejor, donde se impartiera una verdadera justicia.

Revoluciones y contra-revoluciones alternan durante la lucha en que se debaten el progreso y lo caduco, la justicia y la injusticia.

El proceso capitalista en Europa tiene su punto culminante en la Revolución Francesa de 1789 en que sube la burguesía al poder, transformándose en más cruel y explotadora que sus antecesores: los señores feudales y la nobleza, a la que habían derrotado.

Acontecimiento trascendente fue también la Revolución Rusa de 1917; que no es más que el anhelo del proletariado en la búsqueda de su propia redención. Este hecho tiene enormes repercusiones en el mundo; muchos obreros se levantan en países de Europa y son brutalmente reprimidos por la burguesía en el poder, en las colonias se encienden los ánimos de libertad y también hay movilizaciones populares tratando de romper las cadenas que los atan a las metrópolis coloniales.

La crisis económica de 1920-1921, después de la Primera Guerra Mundial, contribuye también a acelerar los movimientos obreros en el mundo.

En nuestro país, que aún dormía el sueño feudal heredado de la colonia, encontramos algún desarrollo capitalista formando una incipiente clase proletaria, que se nucleaba por el año de 1918.

En 1920, funciona en la República: la Compañía de Alumbrado Eléctrico de San Salvador (CAES), la Compañía inglesa THE SALVADOR RAILWAY CO. Ltd., que presta servicios ferroviarios entre Sonsonate y San Salvador; la INTERNATIONAL RAILWAYS OF CENTRAL AMERICA (IRCA), subsidiaria de la UNITED FRUIT COMPANY, con línea desde La Unión; además una compañía de tranvías en San Salvador y regular número de talleres semi-artesanales de diferentes tipos. La industria textil aparece también por ese tiempo.

En esta época, el Derecho del Trabajo era inexistente, como es natural, en ningún país del mundo ha surgido por mera voluntad de las clases dominantes en el poder, ha sido preciso conquistarlo mediante luchas constantes y tenaces. La acción obrera tendiente a las conquistas no necesariamente debe revestir una determinada forma; en cada país se adapta a las particulares circunstancias y al momento histórico.

Algunas medidas aisladas como las de los Ezeta en 1890-1894, quienes con criterio liberalista y paternal, obligaron a los terratenientes a cultivar café en sus fincas con amenazas de expropiación y fijaron salarios de un colón por tarea de 10 brazadas 10 cuartas (medida española) así como la de proporcionar comida abundante a sus trabajadores, notándose en esa época abundancia económica. Daniel Olmedo, en su obra “Apuntes de la Historia de El Salvador” refiriéndose a esa época, habla del incremento de la producción agrícola y agrega “a la larga estalló una crisis terrible, pues los salarios aumentaron en demasía, hasta cinco colones los de los obreros, y ningún mozo quería trabajar por menos de dos”. Durante el gobierno progresista del Doctor Manuel Enrique Araujo, se promulgó la Ley sobre Accidentes de Trabajo, el 11 de mayo de 1911 (derogada hasta en 1956 al emitirse la Ley sobre Riesgos Profesionales); y decretó el salario mínimo de cincuenta centavos en el campo, aboliendo además la ley de Prisión por Deudas. El Dr. Araujo terminó asesinado a causa de su liberalismo.

Todas las relaciones nacidas del trabajo se regulan por el Código Civil, mediante el contrato de arrendamiento de servicios y contrato para construcción de obras materiales.

El 28 de mayo de 1914, fungiendo como presidente don Carlos Meléndez, se decretó la Ley sobre Aprendizaje de oficios y artes mecánicas e industriales.

Las primeras huelgas

Consta en documentos obreros y lo he confirmado-según palabras del autor- con el dicho de viejos sindicalistas, que durante los años 1920-1921 estallaron movimientos huelguísticos en algunos gremios, entre ellos de panificadores, zapateros, sastres; tales movimientos eran dirigidos por comités de huelga que se formaban mediante la lucha; esto, por supuesto, cimentó alguna experiencia y fue antecedente para formar los primeros sindicatos en los años de 1923-1924, conquistando así nuestros obreros el derecho a sindicalizarse. Las primeras organizaciones nacen, pues, de hecho, sin la existencia de leyes que las reconocieran.

Fundación de “La Regional” y su labor

En el año de 1924 (algunos creen que fue en 1922), se funda la Confederación obrera Centroamericana (C.O.C.A.), integrada por Federaciones Regionales en los demás países centroamericanos.

A la fundación de la Regional de Trabajadores de El Salvador (a la que se llamaba abreviadamente la Regional), concurrieron varios sindicatos, que ya funcionaban en el país, corno el sindicato de panificadores, de tejederas manuales, de carpinteros, de albañiles, barberos, etc.

La Regional fue una agrupación muy combativa, organizó y dirigió sindicatos en todo el país; por los años de 1924-1927, movilizó a los vendedores ambulantes y a los inquilinos de la capital, fundó la “Universidad Popular” y luchó por la jornada de ocho horas de trabajo.

La actividad desplegada por la Regional, ejerció influencia para que durante el gobierno de don Pío Romero Bosque, se dictaran las siguientes leyes: Ley de Protección a los Empleados de Comercio (31 de mayo de 1927), Ley de Registro de Agrupaciones Obreras y Gremiales, Decreto de creación de Juntas de Conciliación (ambas el 15 de junio de 1927) y el Reglamento de las Horas de Trabajo (13 de junio de 1928).

La última de las leyes mencionadas, en su artículo primero hacía una larga enumeración de labores en las cuales se establecía la jornada de ocho horas diarias, lo cual significó un triunfo de los obreros, pues ha sido constante la aspiración a reducir el tiempo de trabajo.

La Regional celebró seis congresos sindicales, siendo el 4° en mayo de 1928, en el que se tomaron importantes acuerdos, tales fueron: luchar por el bienestar y mejoramiento de la clase trabajadora, jornada de ocho horas, jornada nocturna de siete horas para hombres y seis para mujeres, con doble remuneración; declaró insalubre el trabajo nocturno de los panificadores por lo que debía de remunerarse con recargo, estableció el día de descanso semanal obligatorio; y ordenaba se comunicara a los demás sindicatos para que lo hicieran cumplir y se elevar como proyecto de Ley a la Asamblea Legislativa de la República.

Los sindicatos de ese periodo

Con la consigna: “a organizar las ligas campesinas”, se lanzó la Regional a formar sindicatos al campo, a tal grado que en 1929, funcionaban en ciudades, pueblos, fincas y cantones. Entre esos tenemos: “Sindicato de Trabajadores Manuales e Intelectuales de los Diarios”, “Sindicato de Panificadores”, “Sindicato de Ferrocarrileros”, “Sindicato de Trabajadores de Salón”, “Sindicato de Servicio Doméstico”, “Sindicato de Sorbeteros y Refresqueros”, “Sindicato de Construcción”, “Sindicato de Tejedores”, “Unión de Pintores”, “Unión Sindical de Barberos”, “Sindicato de Instaladores Electricistas, “Unión de Sastres”, “Sindicato de Zapateros”, “Unión de Empleados de Comercio”, “Sociedad de Motoristas y Mecánicos”, todos con sede en San Salvador. En Santa Ana: “Sindicato de Panificadores”, “La Liga de Albañiles y Carpinteros, “Sindicato de Oficios Varios”, y “Comité Pro-acción Sindical”. En el cantón Calzontes Arriba, “Sindicato de Campesinos del Potrero Grande” y “Sindicato de Campesinos del Potrero Grande Abajo”. En la Villa de San Sebastián: “Sindicato de Obreros y Campesinos”; en Ilopango, “Sindicato Fraternidad de Obreros y Campesinos” en Soyapango, “Sindicato Julio Antonio Mella”; en Santiago Texacuangos, “Sindicato de Obreros y Campesinos”; en el Cantón Los Planes de Renderos, “Sindicato de Jornaleros”; en Panchimalco, “Sindicato de Obreros del Campo y del Taller”; en la Puerta de la Laguna, “Sindicato de Albañiles y Carpinteros” y “Sindicato de Panificadores”; en Armenia, “Sindicato de Oficios Varios”; en Azacualpa, “Sindicato de Campesinos”; en Sonsonate, “La Unión Sindical de Proletarios”; en Juayúa, “Sindicato General de Trabajadores”; en Nahuizalco, “Unión de Trabajadores Federados”; en el Cantón La Libertad, “Sindicato de Oficios Varios”; en Ahuachapán, “Unión Sindical de Proletarios”; en Ataco, ‘Sindicato General de Trabajadores”; en Chalchuapa, “Unión de Obreros Federados”; en el Refugio, “Sindicato de Campesinos”; y muchos más (“La Universidad Popular” no era un sindicato como equivocadamente se ha creído).

Como puede apreciarse, funcionó en el país gran número de sindicatos campesinos, lo cual en lógico en una nación eminentemente agrícola; las luchas reivindicativas se encaminaban a conseguir la reforma agraria, erradicación del latifundio y las relaciones feudales, particularmente el pago con fichas, la tienda de raya, los malos tratos; aumentos de salarios que eran de veinticinco y treinta y siete centavos diarios (dos y tres reales); por la implantación de botiquines; contra la tarea de doce brazadas cuadradas (brazadas de doce cuartas); rebaja en el pago de censos, etc.

Observando la nómina de asociaciones, vemos que surgieron en la zona occidental y central, pues eran asiento de los principales cultivos.

Para hacer valer sus justas demandas, organizaban huelgas, manifestaciones, mítines, contra las graves injusticias y arbitrariedades que se cometían por parte de los patronos.

Organizaciones y funcionamiento de esas asociaciones

He creído de importancia narrar la forma de organizaciones y funcionamiento de los sindicatos de esa época, obtenida a través de pláticas con sindicalistas que actuaron en aquellos tiempos. La Regional enviaba sus delegados a talleres, fincas, fábricas, etc., a donde había posibilidades y condiciones para su formación, pues no obstante la efervescencia por agremiarse, debía hacerse conciencia entre los campesinos desarrollados para que ellos hablaran con los demás, encargándose de hacer labor de convencimiento. El catolicismo era una fuerza espiritual poderosa que obstaculizaba el hablar con las personas del campo sobre cuestiones organizativas, pues llamaban “evangelistas” a quienes oían hablar de sindicalismo.

Papel fundamental en la organización de la masa rural, jugó la descripción grafica mediante pinturas alegóricas y dibujos. Un sindicalista de aquella época pinto con tal objeto, un gran mural, en un local de la ciudad de Santa Ana, en el que se veía una carreta tirada por hombres enyugados en vez de bueyes, sobre la que iba un patrono con látigo en la mano golpeando a los hombres. Mucha obra de este tipo fue necesaria para explicar la explotación de que eran víctimas y poder convencerles sobre la necesidad de la unidad para combatirla.

La propaganda de la Revolución Mexicana, mediante periódicos fundamentalmente, circulaba también en forma profusa por nuestro país y toda Centro América.

Generalmente se exigía el número de veinticinco personas para formar un sindicato, las cuales se daban cita en casa de algún campesino medio, en la de alguna persona del pueblo cercano, o se alquilaba local, si en el lugar no había ningún sindicato constituido que contara con ello. Los mismos trabajadores llevaban sillas o bancas de madera para celebrar la asamblea constitutiva.

Los delegados de La Regional explicaban los motivos de tal reunión y la necesidad de organizarse, así como las ventajas de la misma; después de discutir lo cual, se tomaba resolución por mayoría de votos y se pasaba a elegir la junta directiva, que siempre constaba de siete miembros.

Se exigía que el secretario general y el de actas, al menos, supieran leer y escribir, por lo que dichos puestos quedaban en manos de campesinos medios o campesinos pobres con alguna propiedad, o hijos de éstos, ya que eran los únicos que tenían oportunidad de ir a la escuela, y no la mayoría del campesinado.

Al final de la sesión, firmaban el acta los secretarios generales y de actas, para luego enviarla a La Regional, quedando asentados los nombres de los constituyentes en libros, y en los que se anotaba a todos los que iban ingresando.

La edad de 14 años era la que se tomaba en cuenta para pertenecer al sindicato, la cual generalmente se calculaba por mera apreciación, ya que no contaba con documentación para determinarla.

Las asambleas generales se celebraban cada ocho días, constituían verdaderas fiestas, pues asistían mujeres y niños; cada miembro llevaba a su mujer, hijos, vecinos y amigos a las reuniones, lo que hacía crecer rápidamente en números a los sindicatos. No les importaba caminar a veces hasta siete leguas para llegar al lugar de reunión. Cada asistente llevaba su arganía, cebadera o canasta con alimentos, que era depositada en lugar común, para a la hora de comida, hacer un reparto igualitario.

Conforme acuerdos de asamblea, se elaboraban pliegos de peticiones sobre demandas que debían hacer a los patronos o se acordaba la parlamentación directa con ellos. Cuando tales demandas eran rechazadas, tomaban resolución de irse a la huelga, como medio de lograr sus justas peticiones. Así, en la finca de café “Aguas Frías”, en la ciudad de Colón, lograron obtener un colón diario, después de una huelga. Numerosas conquistas como esa se lograron.

La Regional tenía una dirección única sobre todos los sindicatos, era muy respetada y querida por trabajadores del campo y la ciudad, supo acoplar las demandas al medio en que se hacían.

En el sexto y último congreso celebrado por La Regional, se acordó la fundación de ligas campesinas, tomando como modelo las que existían en México, pues los campesinos, tenían derechos especiales que defender. Pero no llegaron a formarse ya que vino la catástrofe.

Una circunstancia muy especial ocurrió en los sindicatos de aquélla época, debido a que ciertos cargos directivos exigían el saber leer y escribir, generalmente quedaron en manos de campesinos medios en el campo y de artesanos dueños de taller en la ciudad; tales personas sostenían posiciones extremadamente radicales, habiéndose dado el fenómeno de una desviación anarco-sindicalista.

Actitud de los patronos y gobiernos respecto a los sindicatos.

La actitud de los gobernantes respecto a la organización sindical en esta etapa histórica, fue de tolerancia al principio; después se adoptaron medidas represivas contra dirigentes y miembros, las que se agudizaron en determinados períodos, especialmente de 1928 en adelante; sin embargo en ningún momento se prohibieron tales organismos ya que algún respeto merecían en el plano nacional. Es de advertir que no existiendo un capitalismo industrial desarrollado, no podía haber un proletariado industrial; la lucha de clases al inicio no se había agudizado lo suficiente.

Los patronos en cambio, veían con recelo a las agrupaciones, puesto que ejercían presión sobre ellos; se lograban mejores salarios y prestaciones para sus miembros, en contra de los intereses económicos de los primeros; pero éstos no tenían medios para impedirlas dada la situación de ese período. Muchas veces adoptaban medidas represivas contra los trabajadores afiliados y fueron siempre reacios a cumplir con las leyes que en favor de los trabajadores se dictaban.

La “LIGA ROJA”, no jugó ningún papel en esta época, como se ha dicho muchas veces, fue un partido político electorero, organizado por Quiñónez, por el año de 1918. Quiñónez fundó su partido “Demócrata” para competir como candidato a la presidencia, y como no contaba con la simpatía de sectores populares ni del ejército, demagógicamente y mucho antes que Perón hablo de los “descamisados” y llamo a su partido “Liga Roja”. Para atraerse al campesinado prometió el gobierno de las alcaldías y el mando en los cantones, lo que se vio obligado a cumplir al llegar al poder. Muchas alcaldías de la República estuvieron en manos de campesinos, en las que se cometieron abusos contra particulares, lo mismo que en los cantones. Fue un gobierno masacrador del pueblo que manifestaba el repudio a su régimen.

Por fin fue abolida la Liga Roja, con la llegada al poder de Don Pío Romero Bosque.

El “SOCORRO ROJO INTERNACIONAL”, sí fue un organismo de la época a que nos estamos refiriendo. Fue fundado en Europa por un movimiento de trabajadores revolucionarios, más o menos en 1930, para auxiliar a los seguidores políticos. Habiéndose establecido en Nueva York una filial para América, se crea en El Salvador la Sección del Socorro Rojo Internacional.

Era una organización apolítica y podía afiliarse cualquier persona; sus miembros debían cotizar, extendiéndoles carnet como partes de él. Dicha organización por su fin humanitario, fue vista con simpatía por el pueblo. Obtenía ayuda de comerciantes, estudiantes, profesionales, señoras de los mercados, etc. Su principal función consistía en ayudar a perseguidos y presos políticos, y a sus familiares, a quienes auxiliaban con víveres, ropa, dinero, etc., y trataba de obtener la libertad de los presos.

Contaba con un organismo directivo central en la ciudad de San Salvador, y tenía comités en ciudades, pueblos, cantones, fincas y lugares donde había sindicatos, en forma paralela a dichas organizaciones, pero con finalidades concretas y distintas.

El paralelismo de este organismo con las agrupaciones sindicales, trajo confusión en algunos casos. No obstante, dicha organización se amplió en forma considerable, al grado de abarcar varios sectores del pueblo, como la Universidad, y pese a que la persecución se extendía. En determinado momento contaba con mayores fondos que los sindicatos, pues los miembros dejaban de cotizar en sus asociaciones pero no en el Socorro Rojo.

Antecedentes de los sucesos de 1932

El 1° de marzo de 1931, el Ingeniero Arturo Araujo llega al poder apoyado por la masa campesina y obrera y por los sectores mayoritarios del país; fue el candidato popular debido a promesas de la reforma agraria, aumentos de salarios, etc.

Don Alberto Masferrer fue uno de sus más decididos propagandistas; difundió a los cuatro vientos su obra “El Minimum Vital”, con la idea que Araujo aplican la doctrina vitalista en su gobierno.

Las promesas incumplidas por el gobierno, el desorden administrativo y el impacto de la crisis que azotaba al mundo capitalista en los años de 1929-1933, que repercutió en el país con su secuela de hambre y miseria para las clases pobres, proporcionaban transformaciones violentas que las clases pudientes deciden frenar a toda costa.

Llegada de Martínez al poder

Así el 2 de diciembre de 1931 se da el golpe de estado por un grupo de militares y civiles que se autonombraban “Directorio”; Araujo es derrocado y es colocado en el poder el General Maximiliano Hernández Martínez.

Desde entonces, nuestras clases dominantes, se decidieron a poner gobiernos militares, renunciando al gobierno civil, pues veían mejor defendidos sus intereses.

El derrocamiento de Araujo, fue la asonada que marco el inicio de la masacre sangrienta del año siguiente. Los patronos en la ciudad y en el campo, realizaban actos de verdadera provocación, pues el golpe de estado fue un aliento para ellos y comenzaron a rebajar salarios, dar malos tratos, etc.

El mismo gobierno se encargó de infiltrar provocadores en los sindicatos, para que estimularan más los ánimos ya excitados por la miseria, el hambre agravada por la crisis, sin que vieran solución inmediata a sus problemas.

Sucesos sangrientos del 32

Es así como el 22 de enero de 1932, deciden los campesinos levantarse, en el occidente del país, armado con escopetas, machetes, picos, palas, azadones; como en todo levantamiento se cometen excesos especialmente contra la propiedad. Obreros y campesinos fueron rápidamente vencidos por el ejército y Guardia Nacional, quienes inician la gran masacre con saldo de muertos hasta hoy ignorado, pero que se dice fue como de treinta mil.

Mucho hay que hablar sobre los acontecimientos del 32, pero por no ser objeto de este trabajo, dejo hasta lo dicho y me limito a manifestar mi desaprobación a tal carnicería injustificable e insólita en la historia de América.

Así se cierra una página, acaso la más roja y sangrienta, de nuestra historia, que pone fin a toda la organización obrera y campesina; se esfuman todas sus conquistas logradas quedan truncadas sus esperanzas.

Conclusión

Esta etapa de la Historia, fue la más florida del movimiento sindical salvadoreño; el final triste y grotesco con que se clausuran las organizaciones, es el inicio de un cambio de rumbo en la situación política del país. Significó un retroceso para el sindicalismo y el pueblo en general.

 

2.-Trece años de oprobio. Las sociedades mutualistas (1932-1944)

Por largos 13 años continúa Martínez la persecución, torturas, encarcelamientos, extrañamientos a obreros, campesinos y pueblo en general. Fueron muchos los que murieron en las celdas policíacas de la tiranía.

Los derechos conquistados por los trabajadores, jornada de ocho horas, vacaciones, día de descanso semanal, pago de horas extras, etc., fueron suprimidos por los patronos, quienes habían salido gananciosos en la nueva situación.

Los derechos de asociación y reunión quedaron abolidos terminantemente, así como la libre emisión del pensamiento. Se prohibieron los sindicatos, la sola mención del nombre ‘sindicato” constituía, en la práctica, un delito.

Se reforman leyes penales en el Código, creando tipos de nuevos delitos políticos a fin de asegurar el régimen tiránico.

En el campo, la Guardia Nacional y otros cuerpos de seguridad ejercían un control casi absoluto, sobre el campesinado; los patronos arreciaron sus métodos de explotación, aumentando censos, pagando bajos salarios, estableciendo más trabajos gratuitos en sus haciendas, prestando créditos usuarios que arruinaban a los pequeños terratenientes, quienes al no poder pagar, perdían sus parcelas.

Junta de mejoramiento social

El gobierno creó la institución denominada “Junta de Defensa Social”, que se transforma en “Mejoramiento Social” por medio de la cual se hicieron repartos de tierras a campesinos en las Haciendas de Metalio, Zapotitán, San lsidro y otras en las zonas central y oriental del país, lo cual no surtió mayores efectos, pues muchas de esas pequeñas parcelas las acapararon otra vez los terratenientes. (La obra ha continuado a través del Instituto de Colonización Rural del que nos ocuparemos en el capítulo siguiente).

La ley agraria

El 26 de agosto de 1941 se dicta la Ley Agraria, que sustituye la de 1907 que vino a consagrar jurídicamente los métodos de explotación feudal en el campo. Tal ley, contiene verdaderas monstruosidades jurídicas, por lo que eventos culturales como la “Discusión sobre Derechos Humanos”, organizado por la AED (Asociación de Estudiantes de Derecho, Universidad de El Salvador), en 1963, han clamado por su abolición; pues se encuentra reñida con principios universalmente aceptados y constitucionales de la Nación.

Basta ver los artículos referentes al Capítulo I, “DEL LANZAMIENTO DE INTRUSOS USURPADORES Y ARRENDATARIOS”, así como los relativos a las detenciones de campesinos con sólo el pedimento del patrono o por no tener constancias de estar trabajando al servicio de determinada persona, para darse cuenta lo inconstitucional que es dicha ley; y el baldón que representa para la humillada clase campesina de nuestra patria.

Las sociedades mutualistas

Sociedades Mutualistas de colaboración y ayuda mutua, formada por patronos y obreros, prosperaron por todo el país, las cuales al ser organizadas por patronos no servían a los trabajadores para reclamar sus derechos. Las directivas siempre quedaban en manos de los patronos, quienes no permitían ninguna discusión sobre aumentos de salarios o mejores condiciones de trabajo.

En algunas sociedades como las pertenecientes a la “CONFEDERADA” se establecía que para ser directivo había que poseer media acción en el “Consejo”, lo que significaba entrega de determinada cantidad de dinero mediante cuotas descontadas. Esto se adquiría a través de varios años, de modo que sólo podían tener ese derecho aquellos obreros que cotizaban puntualmente y por largos años, los patronos y sus incondicionales, a quienes aquéllos pagaban las cuotas.

A la “Confederada” pertenecían: la Sociedad de “Obreros de El Salvador, Federada”, “Sociedad de Joyeros y Relojeros”, “Sociedad de Destazadores”, “Sociedad de Sastres” y otras.

Además de la “Confederada”, había otras sociedades mutualistas como “La Concordia”, en las cuales no podía aspirarse a conquistar mejores derechos para los trabajadores, pues fuera de mínimas ayudas como la caja mortuoria en caso de deceso o entrega de pequeñas cantidades de dinero por enfermedad del socio, se trataba de frenar la lucha obrera torciéndola de sus verdaderos objetivos.

No obstante los aspectos negativos de tales sociedades, sirvieron para mantener organizados a trabajadores con verdadera conciencia de clase y otros que la desarrollaron. Algunas surgieron con apariencia mutualista, como la “Sociedad de Ayuda Mutua de los Ferrocarrileros” (1943) que preparó las condiciones para transformarse posteriormente en verdadero sindicato.

También se hizo propaganda al cooperativismo, habiéndose organizado algunas cooperativas, la mayor parte de las cuales fracasó, pues era nada más un intento de alejar a los trabajadores de la organización, como medio de luchar contra el capital.

El espíritu de asociarse no cesó entre los obreros; núcleos de ellos se reunían clandestinamente, muchos de los cuales fueron descubiertos y pagaron con sus vidas el caro ideal de organización.

En el año de 1944, al levantamiento cívico militar del 2 de abril, sigue la huelga general de mayo de ese mismo año, en la que el pueblo hizo capitular al tirano, quien huyó del país.

Conclusión

Se caracteriza esta etapa por la ausencia total de asociaciones profesionales obreros y su prohibición mediante la emisión de leyes represivas; hubo pues un retroceso en relación con el anterior período.

 

3.- La U.N.T. y el golpe de Estado de 1944 después de la caída de Martínez

La hermosa gesta cívica del pueblo salvadoreño, derrotó al tirano mediante la huelga general que paralizó totalmente la industria, el comercio, los transportes, las actividades docentes y la administración pública; gran cantidad de personas recorrían las calles de San Salvador, consiguiendo el restablecimiento de las libertades democráticas conculcadas por largos 13 años.

El aparato estatal no sufre cambios, los puestos públicos de importancia quedan en manos de los mismos colaboradores de Martínez; ocurre igual con la policía y el ejército. Martínez, antes de abandonar el poder lo deja en manos de uno de sus ayudantes; el General Andrés Ignacio Menéndez, quien sólo fue una figura decorativa.

La lucha política se dirigió a consagrar la “Constitucionalidad” especialmente en lo relativo al respeto por la sucesión en el poder.

La Asamblea Legislativa, compuesta en gran parte por diputados del “Pro Patria” (Partido Oficial de aquella época), evadió muchas aspiraciones populares, al elegir, por ejemplo, Magistrados de la Corte Suprema de Justicia, designados a la Presidencia y otros cargos públicos, a personas no del agrado del pueblo.

Uno de los puntos legalistas más discutidos, fue si se respetaba la Constitución Política de la Tiranía o la de 1886 de corte liberal. La presión popular fue determinante en varios aspectos; los tres poderes del Estado (Legislativo, Ejecutivo y Judicial) se reunieron en el “Salón Azul” donde se acordó el “Decreto de los Tres Poderes”. En virtud de él se convocaba a todos los organismos del Estado, de las fuerzas Armadas y pueblo en general a jurar el acatamiento y respeto a la Constitución Política de 1886. Tal juramento se llevó a cabo en el Estadio Nacional el día 14 de julio de 1944, con asistencia popular multitudinaria.

Resurgir del movimiento sindical

Los obreros, por tanto tiempo reprimidos, se habían estado preparando para salir a la luz pública; fue así como se hicieron estallar las primeras huelgas, mediante comités de huelga, en fábricas, empresas y talleres, pan lograr un reajuste en la nueva situación. Surgen inmediatamente los primeros organismos obreros y se preparan nuevamente para formar la sindicalización.

La Unión Nacional de Trabajadores (UNT)

Se funda la “Unión Nacional de Trabajadores” “U.N.T.”, con fines de orientar políticamente a trabajadores de la ciudad y del campo, es decir como un partido político. La circunstancia de que los directivos sindicales lo eran también de dicho partido y por contar con sólo un local para sesionar, condujeron a equivocaciones en cuanto a la verdadera naturaleza de la U.N.T.

Por ello muchos creen que surgió la “U.N.T.” como Central Obrera y que posteriormente se transformó en Partido Político o que tenía doble función. La “U.N.T.” apoyó decididamente al Dr. Arturo Romero, como candidato presidencial.

Fin de los nuevos organismos

Al surgir los organismos obreros y librar una lucha política conjunta con sectores populares, sirve de pretexto para que los intereses creados se movilizaran, levantando como siempre la bandera anti-comunista, mediante publicaciones radiales y escritas, y por distintos medios. Los cafetaleros, mediante la Asociación Cafetalera de El Salvador, el clero y el ejército prepararon el ambiente que culminó en el golpe de estado, la madrugada del 21 de octubre de 1944, deponiendo al presidente provisional y situando en su lugar al Director de la Policía, Coronel Osmín Aguirre y Salinas, quien había sido masacrador de obreros y campesinos en 1932.

La “U.N.T” y las organizaciones sindicales fueron canceladas, así como los partidos políticos democráticos, quedando únicamente el Partido Oficial de esa época llamado “Partido Agrario'.

La brutalidad recobra su fuerza, se vuelve a la represión masiva, la persecución, la tortura, los encarcelamientos, no se respeta edad ni sexo.

Todo esto culmina con las acciones de San Miguelito y Ahuachapán, el 8 y 12 de diciembre de 1944, en las cuales murieron muchos estudiantes y obreros.

El nuevo tirano, precipita las elecciones y llega al poder el General Salvador Castaneda Castro, mediante una elección imposicionísta de candidato único; en la que el número de votos obtenidos en varios lugares, fue superior a la población electoral.

Conclusión

Un breve lapso de tolerancia permitió la vida efímera de agrupaciones obreras, lo que índica que los trabajadores estuvieron siempre alertas a organizarse en la menor oportunidad. Al final hay un retroceso, quedando la situación más o menos semejante a la anterior.

 

4.- El “C.R.O.S.” y sindicalismo en el régimen castanedista (1945-1948)

Al inicio de este gobierno, reina el desorden en la nación debido a pugnas internas entre miembros de las clases pudientes que llegan al control del Banco Hipotecario y los desplazados. La situación es confusa y grupos obreros se ven envueltos en ella, pues se hablaba de un nuevo golpe de estado. Sin embargo, siendo las condiciones propicias a buscar una propia forma de lucha abandonan tal actitud y estalla una importante huelga ferrocarrilera a finales de 1945, con beneficiosos resultados.

Esto es motivo de que se promulgue el 12 de enero de 1946 la “Ley General de Conflictos Colectivos de Trabajo” que reconoce el derecho de huelga. Esto constituye un triunfo de los trabajadores salvadoreños, no obstante que con dicha Ley se quería evitar que los movimientos huelguísticos se dieran por sorpresa, pues se establecía la conciliación previa y el arbitraje obligatorio.

La “Ley General de Conflictos Colectivos de Trabajo”, reconoció la coalición obrera al conceder derecho de huelga a los grupos de trabajadores, sin la existencia de sindicatos, como doctrinariamente es admitido y no como está regulada en el Código de Trabajo que limita ese derecho a los sindicalizados. Así el Art. l de la Ley, definía la Huelga como “La suspensión del trabajo acordada y ejecutada por un grupo de trabajadores al servicio de una empresa o negociación o patrono, con el objeto de alcanzar el mejoramiento de las condiciones de trabajo”.

Posteriormente, el 2 de septiembre de 1946, se dicta la Ley de Sanciones en casos de Infracciones a las Leyes, Fallos y Contratos de Trabajo.

El 12 de enero de 1946 se crea por una Ley el Departamento Nacional del Trabajo, al que se le atribuyeron las siguientes funciones: preparar la legislación laboral, recogiendo, coordinando, y estudiando todos los datos relativos a las relaciones entre el capital y el trabajo; conocer de las disputas pendientes entre el capital y el trabajo, y de las que en lo sucesivo surgieren, en tanto se promulgan un Código de Trabajo.

Poco tiempo después por decreto legislativo se acordó la creación del Ministerio de Trabajo y Previsión Social el 14 de octubre de 1946.

Surge nuevamente la organización

Durante todo este período se habían estado organizando los trabajadores, y a principios de 1946, estaban activas todas las agrupaciones que existían antes del 21 de octubre de 1944 y se organizaban nuevas. Sólo que salían con los nombres de Asociaciones, Uniones, Sociedades, etc., pero en el fondo eran verdaderos sindicatos, con funciones y fines de tales, aunque funcionaban de hecho.

El comité coordinador

Se crea el “Comité Coordinador”, el que ayudó a desarrollar el movimiento sindical y defender los intereses del mismo; luchó por la unidad, por lograr la emisión de leyes de trabajo, por la solidaridad con los obreros en huelga. Protestó siempre contra las arbitrariedades patronales y oficiales. Varios de sus dirigentes sufrieron la persecución y represión castanedista.

El “Comité Coordinador”, forma el Comité Pro Confederación de Trabajadores, y es la creación de tal organismo su objetivo principal, integrándose con representación de todas las asociaciones obreras del país.

Los malos tratos de los patronos, bajos salarios, etc., unido a la constante amenaza de represión del gobierno, forzó a los trabajadores a declarar movimientos huelguísticos en talleres y fábricas que culminan en agosto y septiembre de 1946 con las huelgas de panificadores trabajadores de las fábricas textiles “La Estrella” y “El León”, dichas huelgas fueron declaradas ilegales por el Ministerio de Trabajo.

La represión era permanente contra dirigentes obreros, a quienes se vigilaba y encarcelaba; el local donde sesionaban los panificadores fue allanado y capturados sus directivos junto con 200 miembros. Camiones del Ministerio de Defensa Nacional en connivencia con los patronos, recogían rompe-huelgas para doblegar a los trabajadores.

El 15 de septiembre de 1946, los obreros y estudiantes son ametrallados por la Guardia Nacional y Policía Nacional en el Parque Libertad, cuando celebraban un mitin de protesta contra las autoridades del Trabajo por los fallos anti-obreros y pidiendo su remoción. Como saldo quedaron muchos muertos y heridos.

Ante este nuevo acto de barbarie, la indignación ciudadana cundió en todos los sectores, quienes se alzaron pidiendo el castigo de los responsables de la masacre.

Huelga general de 1946 y el divisionismo obrero

Culmina el descontento con la huelga general del 21 de septiembre de 1946, acogida con simpatía por grupos del pueblo; los trabajadores textiles y estudiantes universitarios tomaron la iniciativa de declararla.

Transcurridos algunos días de actividad desafiante al régimen, la huelga general fue derrotada, las organizaciones obreras nuevamente disueltas y los líderes expulsados del país.

Por este período se hacía sentir la necesidad de una Central que unificara todas las fuerzas dispersas, el movimiento sindical se encontraba dividido, existían tres grupos, así: uno de más de 15 organizaciones, orientadas por el Comité Coordinador, entre ellas los trabajadores textiles, sastres, de la construcción, talabarteros, etc.; otro grupo como de diez, que veía con recelo al Comité Coordinador, tales eran los tipógrafos, zapateros, costureras, panificadores, de bebidas hielo, barberos; y un tercero formado por la Unión de Trabajadores Ferrocarrileros (UTF), Unión de Trabajadores de Empresas Eléctricas y Unión de Empleados de Comercio, con una especie de federación de hecho.

Fundación del CROS y su lucha clandestina

Destruidas las organizaciones obreras y expulsados los líderes sindicales, los que quedaban en el país, vuelven a reunirse clandestinamente, hasta que acuerdan la formación de un “Comité de Reorganización Obrero Sindical”, “CROS”.

El “CROS” cumplió un papel histórico fundamental. Su objeto principal era la reorganización de las asociaciones obreras, para lo cual tuvo que activar duramente hasta hacer conciencia en los trabajadores sobre el perjuicio que les causaba el divisionismo al que en gran parte se debían los reveses, y la necesidad de organizarse clandestinamente formando Comités Ejecutivos provisionales en los gremios donde fuera posible.

Pocos meses después de intensa labor, varios gremios y grupos de trabajadores de empresas contaban ya con organismos de dirección orientados por el CROS.

El “CROS” celebró dos convenciones clandestinas, habiendo sido la segunda a mediados de 1948, en la que se analizó la situación, se hizo un balance y se llegó a la conclusión de que era necesaria la creación de un movimiento sindical firmemente unido e ideológicamente consciente.

A fines de 1946, cuando la represión había disminuido, bajo la orientación del CROS, aparecen públicamente las primeras organizaciones, en especial aquellas que tenían estatutos aprobados antes de ser reprimidas, al amparo de las cuales fueron resurgiendo las demás.

El 14 de diciembre de 1948 fue derrocado el General Salvador Castaneda Castro por un grupo de militares (el grupo de los mayores) que aprovechó el descontento y repudio popular contra la tiranía, así como la corrupción y desorden administrativo.

Conclusión

Se caracteriza este período por el ascenso obrero, lo cual marca el inicio de una nueva fase del movimiento sindical, notándose un avance en la promulgación de leyes favorables al mismo.

 

5.- Consejo de Gobierno, Constitución Política de 1950 y gobierno de Osorio (1948-1952). Aparece el CROS en la vida pública

Derrocado Castaneda Castro, el CROS sale a la luz pública, pues durante el tiempo anterior había permanecido en la clandestinidad; invita al pueblo y organizaciones obreras a un mitin, con el objeto de apoyar condicionalmente al nuevo gobierno, bajo las siguientes demandas: libertad de organización sindical, legislación de trabajo justa, restablecimiento de las libertades democráticas, regreso de los exilados políticos, cese de las persecuciones y otras.

Mucha gente del pueblo cifraba sus esperanzas en el nuevo régimen que se auto-calificaba de “revolucionario”, aunque no contenía en ninguno de los “14 PUNTOS” (Carta ideológica que dio a conocer), ningún cambio radical en la estructura económica del país y en el aparato político; empero, había la posibilidad de un desarrollo democrático nacional, dada la especial situación y la presencia de algunos intelectuales en el gobierno.

El CROS ayudó al rápido aparecimiento de las organizaciones obreras, contribuyó a fundarlas donde no las había y a defender los intereses económicos y sociales del proletariado salvadoreño; capacitó obreros mediante actividades culturales como conferencias, cursillos, etc.; luchó por la promulgación de leyes democráticas y por la emisión del Código de Trabajo.

Desde un principio el CROS inicia una campaña por la unidad obrera y se pronuncia contra el divisionismo y los intentos patronales y gubernamentales de controlar los sindicatos.

Ley de contratación individual

El 1 de junio de 1949, se promulga la “Ley de Contratación Individual de Trabajo en Empresas y Establecimientos Comerciales e Industriales” la cual fue duramente adversada por los trabajadores. Se hicieron protestas mediante manifestaciones, mítines, publicaciones, pláticas con funcionarios, etc. En algunas empresas los trabajadores se negaron a firmar contratos individuales y exigieron la firma de convenios colectivos.

Por esos medios se presionaba al gobierno para que emitiera una lev de sindicatos y de contratación colectiva.

La mencionada Ley de Contratación individual, era adversada por considerarse favorable a los patronos, pues no existiendo sindicatos, resultaba difícil hacer valer los derechos individuales; y en las circunstancias de esa época la ley se juzgó como un intento de convencer a los trabajadores que podían obtener mejoras sin necesidad de organismos sindicales.

El Consejo de Gobierno, ante los reclamos obreros, encarceló también algunos dirigentes y expulsó a otros.

La Constitución Política de 1950

Por fin se llega a la reunión del Poder Constituyente que votada una nueva Constitución Política en 1950.

El CROS y las organizaciones obreras desplegaron una amplia movilización popular y en el Salón Azul de la Asamblea, estuvieron día y noche haciendo acto de presencia juntamente con sectores democráticos; muchos de ellos tomaron la palabra para intervenir en las discusiones.

Por fin vieron los obreros materializada una aspiración por la que habían batallado, pues se aprueba en el Título IX el CAPITULO II sobre “TRABAJO Y SEGURIDAD SOCIAL”. En él se consagró como principio constitucional el derecho a formar sindicatos, igualdad de salario para igual trabajo, salario mínimo, derecho a aguinaldo o prima anual, semana laboral de 44 horas, pago por horas extraordinarias de trabajo, descanso semanal remunerado, vacaciones anuales pagadas, consideraciones especiales a la mujer y menores de edad, indemnización por despido injustificado, prestaciones a la mujer por maternidad, indemnización por accidente de trabajo, seguro social, contrato de aprendizaje, protección del trabajador a domicilio, doméstico y agrícola, contratos y convenciones colectivos de trabajo, derecho de huelga, jurisdicción especial de trabajo, etc.

La Constitución Política de 1950 es fundamentalmente de tipo intervencionista con ligeras tendencias liberales. Da base para una transformación profunda en la nación al establecer principios como el de propiedad privada en función social; lo colectivo prevalece sobre lo individual, “Justicia Social”, etc.

La actitud decidida y abnegada de los obreros y del pueblo, así como las aspiraciones de intelectuales democráticos en el gobierno, influyeron en las conquistas legales plasmadas en la Carta Magna de 1950, pues de otra manera habría sido imposible emitir leyes que pudieran menoscabar poderosos intereses económicos de los que no se ha hecho nunca concesión graciosa en ninguna parte del mundo.

Los principios de avanzada contenidos en la Ley Fundamental, no hay duda cine con el tiempo fructificaron relativamente algunos como es en lo referente al Derecho Laboral, pero no dio los resultados deseados. El pueblo esperaba mucho de ella, pero luego vino el desencanto, fue una esperanza frustrada; muchos de sus hermosos principios permanecen estampados sólo en el papel.

¿Por qué no se materializaron tales normas y aún permanecen muchas de ellas sin aplicación? La razón no es difícil encontrarla: en la resistencia que las clases dominantes oponen a todo tipo de reformas que pretendan llevarse a cabo en contra de sus intereses, quienes influyen con su poderío económico y ningún gobierno sube al poder si no es con su beneplácito. Dada pues la estructura estatal, ningún gobierno goza de independencia absoluta como para materializar las leyes que toquen las grandes fortunas.

Ley de sindicatos

El Consejo de Gobierno que al inicio se negaba a reconocer la sindicalización obrera, se vio obligado a legalizarla debido a la presión de las masas unida a las circunstancias que prevalecían en ese tiempo.

Antes de promulgarse la nueva Constitución fueron emitidas la “Ley de Sindicatos de Trabajadores” y la “Ley de Contratación Colectiva”, el 9 de agosto de 1950, y otras de menor trascendencia como la “Ley de Botiquines”.

La Ley de Sindicatos de Trabajadores, establecía únicamente sindicatos de Gremio y Empresa, no permitiendo el Sindicato de Industria, ni las Federaciones y Confederaciones obreras. En esa forma se pretendía aislar los sindicatos. Algunos artículos de la Ley, establecían un control sobre la constitución, funcionamiento y finanzas de las organizaciones.

La II convención obrera

Del 8 al 12 de octubre de 1950 se celebra la “II Convención Obrera Nacional” a la que asisten delegados de todas las organizaciones obreras del país y representantes de Honduras y Guatemala.

Dicha Convención resolvió, luchar por mejorar las leyes promulgadas, por la conquista de más leyes laborales y reafirmó la unidad e independencia sindical. El CROS fue reconocido como dirigente único del proletariado salvadoreño.

Respecto a la Ley de Sindicatos de Trabajadores, surgieron distintas tendencias que iban desde el boicot hasta su aceptación plena; el CROS acordó aprovechar lo favorable de ella en cuanto permitía la formación de sindicatos y activar por reformar lo que para los trabajadores tenía de negativo.

El CROS, al amparo de la Ley organizó numerosos sindicatos y emprendió batalla para que se permitieran los de industria, las federaciones y confederaciones; contra la intromisión que ejercía el Ministerio de Trabajo sobre las asociaciones, por la independencia de las mismas y por mejores condiciones de vida, etc.

Un nuevo organismo obrero

Surge en esa época el Comité “PRO DEFENSA DE LOS DERECHOS LABORALES”, creado por sindicatos llamados neutrales y los dirigidos por el CROS, los cuales emprenden una actividad coordinada por conquistar la unidad, promulgación de nuevas leves y reformas a las dictadas.

A fines de 1951 se emite la “LEY DE JORNADAS DE TRABAJO Y DESCANSO SEMANAL” en cuya discusión en la Asamblea participan miembros del “Comité Pro Defensa de los Derechos Laborales” y se obtienen algunas conquistas.

La represión Osorista y el fin del CROS

Estando el coronel Oscar Osorio en el poder, sus planes de controlar los organismos sindicales habían fallado, pues el CROS organizaba más y más sindicatos y la dirección de éstos quedaba siempre en manos de verdaderos representativos de los trabajadores y el movimiento tendía a la unificación.

A fines de febrero y principios de marzo de 1951, el gobierno Osorista desencadena una represión, declara fuera de ley al CROS, encarcela y expulsa hacia Nicaragua a sus dirigentes. Obreros, estudiantes y gente del pueblo son vejados y encarcelados al amparo del anticomunismo.

Esta vez la represión no fue encaminada a disolver los sindicatos, sino a descabezar el movimiento obrero para tomar su dirección por medio de trabajadores incondicionales al servicio del oficialismo y controlarlos por medio de organismos gubernamentales, lo que se afirma con base en los hechos.

Acción del “Comité pro defensa de los derechos laborales” y la nueva “Ley de Sindicatos”

Disuelto el CROS, toma su lugar el Comité Pro Defensa de los Derechos Laborales y continúa la batalla que antes había iniciado aquél. Muchas organizaciones habían caído bajo la dirección de elementos corrompidos y oficialistas, lo que hacía difícil la lucha del Comité.

La actividad continuó sin embargo, en agosto de 1951 una nueva “Ley de Sindicatos” se promulgaba, la que sustituye a la anterior, y que contemplaba los sindicatos de industria, pero redactada en forma hábil, permitía al gobierno, partir los sindicatos Pues al estatuir la disposición pertinente: “SINDICATO DE INDUSTRIA son los formados por los trabajadores pertenecientes a profesiones, oficios o especialidades propias de una misma rama industrial ESPECIALIZADA, como ferrocarrileros, empresas de construcción de edificios, fábricas de conservas alimenticias, la producción y distribución de energía eléctrica, manufactura del algodón, cemento, henequén y otras similares”; con la palabra especializada, se limitaba el derecho de formar verdaderas asociaciones de industria.

La nueva Ley mostraba su intención, al prohibir de una manera velada la constitución de federaciones y confederaciones. Uno de los considerandos decía: “La modalidad sindical conocida por sindicato de Industria debe ser precisada en sus alcances en la nueva ley, para que las asociaciones de ese tipo respondan a los fines mencionados en el considerando anterior, y para que no constituyan un medio de violar la prohibición legal que conviene mantener respecto a la constitución y funcionamiento de sindicato de sindicatos, por cuanto estos tipos de uniones se prestan al desarrollo de actividades demagógicas que distraen de sus fines netamente laborales a la clase trabajadora debilitando sus legítimos vínculos sociales”.

Otras leyes

El 31 de mayo de 1951 se obtiene el “REGLAMENTO PARA LA APLICACION DE LA LEY DE HORAS DE TRABAJO Y DESCANSO SEMANAL EN INDUSTRIAS AGRICOLAS DE TEMPORADA”. Este decreto era inconstitucional pues fue dictado por el Poder Ejecutivo no obstante corresponder esa facultad al Legislativo; sin embargo era un avance en la legislación para el campo.

En septiembre del mismo año, se dicta la “LEY DE ASUETOS” y en diciembre la “LEY DE AGUINALDOS”; todas reglamentan principios constitucionales.

Otra represión de Osorio

La acción obrera y de sectores populares contra la situación corrupta de esa época, motivan que el 26 de septiembre de 1952, desde las primeras horas de la madrugada, la Guardia y Policía Nacionales, desaten otra represión encarcelando obreros, estudiantes y personas democráticas. Más de dos mil personas fueron encarceladas en esta ocasión.

El mismo día el gobierno de Osorio justificaba la barbarie, denunciando un supuesto complot en el que la extrema izquierda y derecha se habían unido para realizar juntos un plan subversivo.

Otra vez los reos fueron sometidos a torturas de las más infamantes en las celdas de la Policía, se violaron mujeres, se expulsaron al exterior a numerosos ciudadanos. El derecho de Habeas Corpus fue irrespetado.

La Asamblea Legislativa, a propuesta del Ejecutivo, dicta la Ley de Defensa del Orden Democrático y Constitucional, conocida como “Ley anticomunista”, que legalizaba el aplastamiento de todo movimiento progresista.

Mientras todo esto ocurre, elementos corrompidos, preparados por el gobierno y la ORIT, aprovechan la situación creada por el terror, y toman la dirección de los sindicatos. Los obreros empezaron a abandonar las organizaciones, convirtiéndose muchas de ellas en directivas controladas, sin contenido ni apoyo de las masas.

Penetración del movimiento obrero

Fue la época en que el Ministerio de Trabajo tuvo mayor influencia y control sobre los organismos obreros, desplegando una labor nunca vista mediante conferencias, funciones de cine, teatros obreros, fundación de bibliotecas, balnearios obreros, etc., todo lo cual estaba muy bien, pero no los propósitos. De no ser así habría sido una labor encomiable.

El Partido Revolucionario de Unificación Democrática (PRUD), siguiendo la misma tónica del régimen, de ejercer control y atraer el movimiento obrero, llevó a la Asamblea Legislativa a dirigentes sindicales negativos, que muy poco hicieron en pro de su clase.

Creación del seguro social

El 3 de diciembre de 1953, se decreta la “Ley de Seguro Social” estableciendo el seguro obligatorio y como institución de derecho público, para cubrir riesgos por enfermedad, accidentes, maternidad, invalidez, vejez, muerte y cesantía involuntaria. Tales prestaciones se cubren en parte de acuerdo a lo establecido para su aplicación en el Reglamento dictado en mayo del siguiente año. Esta es una Institución de importancia, aunque hasta hoy no se aplica a toda la República ni cubre todos los riesgos, además de la mala asistencia, que podría mejorarse para ser más útil.

Primer congreso sindical nacional

El gobierno Osorista que se había opuesto antes a la formación de federaciones y confederaciones, llegado el momento, a finales de su gobierno, concibió la idea de organizar una dirección única, y dio los primeros pasos.

Empiezan los preparativos para la realización del Primer Congreso Sindical Nacional, formándose a fines de 1956 (va estando en la presidencia el Coronel José María Lemus) un “COMITE PRO CONGRESO”, que debería celebrarse el año siguiente.

Se celebra el 17 de marzo de 1957, el “PRIMER CONGRESO SINDICAL NACIONAL”, siendo inaugurado por el propio presidente de la República Coronel José María Lemus al que fueron invitadas todas las organizaciones obreras del país.

En el desarrollo del evento, al dar a conocer sus puntos de vista los mantenedores de posiciones divisionistas, fueron repudiados por la mayoría, hasta que descontentos por haber fracasado sus planes, optaron por abandonar el Congreso.

El “PRIMER CONGRESO SINDICAL”, trazó la siguiente línea de acción: defender los intereses económicos, sociales y políticos de los trabajadores; obtener la promulgación del Código de Trabajo, aprobación de leyes laborales y reformas de las existentes; por la libre sindicalización urbana y rural; contra la crisis y la desocupación, pugnando por industrializar al país y proteger la industria nacional; por el comercio con todos los países del mundo ampliando los mercados para nuestros productos de exportación; independencia del movimiento sindical y lucha por su unidad.

Las dos confederaciones obreras

Tomó el Congreso, la importante resolución de crear la CONFEDERACION GENERAL DE TRABAJADORES DE EL SALVADOR, nombrándose al efecto una comisión que diera los pasos preparatorios.

El 24 y 25 de agosto de 1957 se realizaba una de las grandes aspiraciones de los obreros, la fundación de la CONFEDERACION GENERAL DE TRABAJADORES SALVADOREÑOS (CGTS) como central única de trabajadores.

Los líderes servidores del gobierno y la O.R.I.T., derrotados en el CONGRESO, con cinco pequeños sindicatos en la ciudad de Santa Tecla, otros en Sonsonate y Santa Ana, forman una Federación y en 1958, constituyen la CONFEDERACION GENERAL DE SINDICATOS DE EL SALVADOR.

En 1959, existían dos centrales obreras: La CONFEDERACION GENERAL DE TRABAJADORES SALVADOREÑOS (CGTS) y CONFEDERACION GENERAL DE SINDICATOS (COS), las que funcionaban de hecho al amparo de la Constitución que las permitía.

Ambas observaban posiciones distintas en cuanto a la lucha contra el gobierno y la clase patronal: la C.G.T.S. siempre presentó un frente de oposición contra las arbitrariedades, lo que le valió las persecuciones y represión a sus dirigentes.

CONCLUSIÓN

Puede decirse que esta fase, representó para el sindicalismo nuestro y para el pueblo, el mayor avance jurídico, que contrasta con períodos anteriores; siendo al mismo tiempo una de las más turbulentas, políticamente hablando; sobre todo en el gobierno de Osorio. El movimiento obrero en general creció al amparo de las leyes, las que paulatinamente y con dificultades se han ido materializando, permitiendo algunos instrumentos de lucha. No obstante en lo económico el problema es grave y no lo resuelven las leyes.

 

6.-fin del gobierno de Lemus. La “C.G.T.S.” y la Junta de Gobierno (octubre 1960- enero 1961).

El coronel José María Lemus, que llegó al poder en situación muy débil, pues su partido oficial, el PRUD, afrontaba un resquebrajamiento interno que culminó con el fraccionamiento del mismo; para atraerse al apoyo popular, dio algunas medidas positivas, como fue la derogación de la Ley de Defensa del Orden Democrático y Constitucional (Ley anticomunista) y amnistía general para que pudieran volver los exilados políticos.

El triunfo de la revolución cubana en 1959 hizo temblar a los gobiernos latinoamericanos y desde luego a Lemus, pues unido este hecho a la existencia de partidos políticos de tipo ideológico como el Partido Revolucionario Abril y Mayo, “PRAM” y el Radical Democrático, había en el país gran efervescencia política, en torno a los graves problemas nacionales.

Represión de Lemus y la actitud de las centrales obreras

Al regreso de un viaje que hace Lemus a los Estados Unidos de Norte América, desata una brutal represión contra obreros, estudiantes y miembros de los partidos políticos. El 2 de septiembre de 1960, las fuerzas policiales asaltan los recintos universitarios (sin nombre en la historia patria), hay muertos y gran cantidad de heridos, atropellos de toda clase comete la policía, violaciones a señoritas estudiantes, se encarcela a gran cantidad de personas y muchos son expatriados.

Las dos confederaciones obreras adoptan actitudes distintas en cuanto a los desmanes cometidos por el gobierno. La CGTS se pronuncia abiertamente contra la tiranía, su local fue allanado y cerrado varias veces; sus directivos gran cantidad de afiliados encarcelados y constantemente perseguidos. En acto de barbarie, fue saqueado dicho local por agentes de policía, rompieron muebles, archivos, etc.

La C.G.T.S. vive semi-clandestina en casi toda esta época y se lanza decididamente a la acción contra Lemus juntamente con estudiantes universitarios por medio de la AGEUS (ASOCIACION GENERAL DE ESTUDIANTES UNIVERSITARIOS) y entidades políticas.

La represión de Lemus continúa por un período de casi dos meses, dejando una página más de dolor y recuerdos desagradables en la historia patria.

El gobierno de Lemus es derrocado, por el golpe de estado del 26 de octubre de 1960, por un grupo de civiles y militares que aprovechan el descontento popular.

La Junta de Gobierno

Se instaura en el poder la “Junta de Gobierno”, formada por civiles y militares algunos de corte democrático. La C.G.T.S. junto con la AGEUS y el PRAM tratan de asegurar la democracia, formando comités de orientación cívica por todo el país.

La Junta de Gobierno, deja intacto todo el aparato estatal, pues nada más se rodeó en ciertos puestos de algunos funcionarios de capacidad y honradez. El 22 de diciembre de 1960 dicta las siguientes leyes: Ley de Creación de los Tribunales de Trabajo, Ley Procesal de Trabajo y Ley Orgánica del Departamento Nacional del Trabajo.

Particular importancia tiene el hecho de pasar los Tribunales Laborales de la competencia del Ministerio de Trabajo y ponerlos bajo la dirección del Poder Judicial, pues con ello se sustraen de la esfera de control del Ejecutivo donde juega directamente la política gubernamental, además, la Constitución de 1950 establecía la dependencia judicial de los Juzgados referidos.

Por ello, había sido una lucha tenaz de obreros y sectores estudiantiles el que se pusieran los Tribunales Laborales bajo la dirección del Poder Judicial, quitándolos del Ejecutivo.

La “Junta” tuvo vida efímera, permanece en el poder nada más tres meses, durante los cuales hay una eterna conspiración de sectores retrógrados, quienes veían con malos ojos que hubiera un resquicio de libertad.

Por fin en la madrugada del 25 de enero de 1961, se consuma el golpe de estado que depone a la Junta, y el pueblo salvadoreño es ametrallado en la Avenida España, de la capital, cuando protestaba en grandiosa manifestación, por la traición golpista. Muchos muertos y gran cantidad de heridos dejó la Guardia Nacional, sin que hasta hoy se sepa que número de muertos hubo, pues fueron recogidos y sepultados por el ejército, declarándose estado de sitio inmediatamente.

El pretexto de este golpe fue el mismo de siempre: el comunismo.

Conclusión

Siendo éste un periodo breve, no puede verse un gran avance jurídico en la materia, pero especialmente en la época de la Junta, se nota una apertura hacia la libertad y el deseo de materializar en bien del pueblo algunas leyes que aún duermen en el papel. La creación, por ejemplo, de los Tribunales de Trabajo, significó un triunfo de las aspiraciones populares y cumplimiento a la Ley Fundamental.

 

7.-el Directorio. Código de Trabajo y los últimos tiempos (1961-abril 1967)

El Directorio Cívico Militar llega al poder sin contar con simpatía popular de ninguna clase, teniendo que acudir a medidas de tipo demagógico para atraerse a determinados sectores del pueblo. Numerosos decretos fueron emitidos en esa época, bastando citar al respecto: Ley de Descanso Semanal Remunerado para Trabajadores del Campo (27 de febrero de 1961); Ley de Protección del Salario (25 de abril de 1961); Estatuto Protector de los Trabajadores del Campo (26 de junio de 1961); Ley Transitoria de Fijación de Salarios Mínimos para Empleados de Comercio (19 de junio de 1961); Ley de Aprendizaje (7 de noviembre de 1961).

Efectos de las leyes en el campo

Toda esta serie de leyes promulgadas sin ningún estudio de la realidad nuestra, y aisladamente sin tomar medidas que aseguraran su cumplimiento, produjeron efectos negativos y contraproducentes, especialmente en el campo.

En la zona rural los terratenientes y finqueros, como era de esperarse, empezaron inmediatamente a despedir personal en forma masiva, lo que vino a agravar el agudo desempleo permanente de ese sector.

Nuevas formas de explotación fueron ideadas y puestas en práctica por los patronos contra sus trabajadores, para evadir el pago del 7° día, jornada de ocho horas diarias, salario mínimo y alimentación recomendada por el gobierno.

Además de los despidos masivos, aumentan las tareas rurales para hacer trabajar más de la cuenta al obrero agrícola y compensar el pago del séptimo día y a veces mayor cantidad de ello.

Desde esa época se puso en práctica y se sigue usando, la forma de contratar la “tarea por topón, consistente en convenir con el peón la realización de una obra global que le lleve varios días, para evadir el pago del 7° día y el salario mínimo, ya que en esa forma se considera incluido en pago de descanso semanal y no es obligatoria la jornada diaria.

Otra forma de explotación usada, es la “Tarea Cónica”, consistente en asignar al labrador, una faena sobre una extensión determinada de tierra que comienza en forma estrecha, ampliándose a medida que se avanza, hasta llegar al final a cierta amplitud considerable. En esta forma de tarea, se dice que los peones siempre dejan “burra” lo que consiste en no darle fin en la lomada del día, pues dejan residuo para terminarlo en la siguiente.

Estas prácticas inhumanas siguen vigentes en el campo sin que nuestras autoridades tomen medidas pan poner el conveniente remedio y hacer cumplir las leyes.

La persecución a organismos obreros

Mientras estas medidas se dictaban, se perseguía a dirigentes obreros de la C.G.T.S; estudiantes y personas de oposición al régimen, siendo muchos los encarcelados y exilados.

La C.G.T.S. tuvo que mantener nuevamente su local cerrado por mucho tiempo, ya que la persecución era constante, y se lanza a la actividad clandestina contra el régimen.

La Constitución Política de 1962

El Directorio jamás se ganó la simpatía del pueblo, no pudiéndolo confundir a pesar de la profusa legislación objetivamente buena, por lo que tuvo también a sectores oligarcas en contra. Apresura la legalización del régimen, y en una sola noche, la Constituyente aprueba toda una Constitución Política que entra en vigencia el 16 de enero de 1962.

Dicha Carta Magna, contiene las mismas disposiciones del 50 con algunas variantes, por ejemplo, en lo referente al Capítulo sobre “TRABAJO Y SEGURIDAD SOCIAL”, agregó a empleados y obreros de las instituciones Oficiales Autónomas Semi-Autónomas, entre los personas que pueden formar sindicatos.

El Código de Trabajo

En julio de 1962, toma posesión como presidente de la República el coronel Julio Adalberto Rivera, quien fue electo en contienda política de candidato único.

El 22 de enero de 1963 se promulga el Código de Trabajo, en el cual quedaron agrupadas sistemáticamente las leyes de la materia, siendo criticable el hecho de que la Asamblea Legislativa, no permitió la participación obrera en las discusiones, cuando es el sector vivamente interesado en ello.

El Código de Trabajo, tiene el mérito de ser un cuerpo legal sistematizado, regula las federaciones y confederaciones, el contrato ley y otras más.

Particular trascendencia representa el que por primera vez se regulen las federaciones y confederaciones, lo cual había sido una de las demandas más sentidas de los trabajadores, aunque en la práctica estaban funcionando de hecho, pues la ley vino nada más a reconocerlas, significó una garantía que otorga confianza a los trabajadores; además de la administración ya en forma técnica que trae consigo. Esto ha contribuido al progreso del movimiento obrero, muchos sindicatos se han formado y han crecido los existentes.

Graves fallas advertimos también en dicho cuerpo legal, por ejemplo, en lo relativo a suspensión y terminación de contratos individuales, mediante causales llamadas de “incosteabilidad”, ha dejado un resquicio grande que se presta a que los empresarios cierren sus fábricas sin ninguna indemnización a los trabajadores. La experiencia sufrida por trabajadores de la fábrica de Sacos Cuscatlán y de La Calzadora, hablan al respecto.

En lo referente a la sindicalización, dejó fuera a los trabajadores agrícolas y domésticos, los cuales como veremos tienen derecho a organizarse conforme la Constitución.

Respecto al derecho de huelga, establece tantos requisitos y una tramitación rígida, que en la práctica no se puede ejercer ese derecho, resultando nugatorio, por lo que en estos últimos tiempos han estado estallando huelgas de hecho.

En lo relativo a procedimientos deja también mucho que desear, enormes vacíos, por ejemplo en la proporción mínima que debe servir de base para conciliación; prueba del despido por parte de los trabajadores; la omisión en el recurso de casación por Infracción de Ley al no contemplar lo referente a la mala apreciación de pruebas, y otras más.

Todo ello, unido a la mala administración de justicia social, pues muchos Jueces siguen criterios civilistas, además la tramitación de un juicio dura tanto como una causa común ordinaria, resulta deficiente en demasía.

Las centrales obreras ante la nueva ley

Con la promulgación del Código de Trabajo, los sindicatos existentes en el país se vieron obligados a adaptar sus estatutos a la nueva ley, pues el mismo establecía un tiempo prudencial para ello.

Las Centrales Obreras, también tienen que reestructurarse, poniéndose acordes a la ley, siendo así como la Confederación General de Sindicatos, rápidamente legaliza su situación formando federaciones y luego se constituye en confederación; cuenta en la actualidad con el mayor número de asociaciones, pues controla 46 sindicatos, por lo que es fuerte orgánicamente. Debido a los acontecimientos huelguísticos últimos, varias organizaciones se han separado descontentas por las transacciones aceptadas muy por debajo a lo reclamado.

La Confederación General de Trabajadores Salvadoreños, queda débil orgánicamente después de las luchas políticas por lo que no pudo legalizarse inmediatamente, y juntamente con sindicatos que se habían mantenido neutrales, como la “Unión de Trabajadores Ferrocarrileros”, el “Sindicato de Bebidas Gaseosas, Cerveza, Hielo y Agua Potable”, “Sindicato El Dorado”, y otros, forman un Comité pro celebración del 1° de Mayo de 1963.

Después de dicha celebración, surge la idea de permanencia del Comité, con el nombre de “Comité Unitario Sindical Salvadoreño” “CUSS”, cuya labor fundamental fue la unidad entre las dos confederaciones, para formar juntamente con los sindicatos neutralistas la central única de trabajadores.

El “CUSS” tuvo influencia sobre veinte sindicatos en el país, su labor fue efectiva y aunque no logro unificar a ambas confederaciones, sentó las bases para la fundación de la “FEDERACION UNITARIA SINDICAL DE EL SALVADOR “FUSS”, la cual se constituyó legalmente con catorce sindicatos, el 2 de octubre de 1965

La labor efectiva de la FUSS en los últimos tiempos ha aglutinado gran cantidad de trabajadores, contando en la actualidad (abril de 1967) con treinta y dos sindicatos y se fortalece cada día.

II Congreso sindical nacional

La FUSS la buscado siempre la unidad con la C.G.S. habiendo logrado ambas, la UNION NACIONAL DE OBREROS CATOLICOS “UNOC”, junto con otros sindicatos que aún se mantienen “neutrales”, celebrar el II Congreso Sindical Nacional entre los días 23 a 25 de abril de 1965.

Dicho Congreso tomó importantes acuerdos en el aspecto político, económico y social en escala nacional; se acordó la celebración conjunta de dichas centrales, del 1° de Mayo, lo que se llevó a cabo por primera vez en 1965; se acordaron reformas al Código de Trabajo, las cuales fueran presentadas, aunque en forma separada por cada Central Obrera, ya que los entendimientos cesaron pronto.