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Guatemala
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Por Israel Britto

La situación provocada por el virus COVID-19 a nivel mundial y en especial en la región centroamericana y en Guatemala, genera mucha preocupación por la poca capacidad de atención de los sistemas de salud ante una pandemia que tiene una capacidad de viralización grande y que gracias a los movimientos y fluidos de la sociedad capitalista contemporánea eso se hace patente, generando el nivel de contagio salvaje como estamos viendo a nivel mundial.

Por eso debido a la emergencia mundial que genera esta pandemia es necesario re-evaluar el sistema de salud, debido a que al ser un pais dentro de la periferia capitalista -el conocido como tercer mundo- lo cual no es mas que un eufemismo para denotar nuestra característica dependiente y neo colonial del centro imperialista, implica retos para fortalecer administrativa, financiera y en recursos humanos al sistema de salud. El objeto es garantizar el derecho a la salud de la población, asegurando los derechos laborales del personal del sistema.

Este articulo hace referencia al estado actual del sistema de salud, caracterizada por recortes financieros a partir como parte de las políticas neoliberales, que han ido privatizando la atención del usuario, fortaleciendo los hospitales y clínicas privadas, pero sin que estos cubran a la población, cuyos ingresos son insuficientes para acudir a estos.

Aunado a este déficit crónico del sistema de salud, la crisis provocada por la pandemia nos genera nuevos retos, tanto para la atención con respecto a la emergencia, lo cual implica reo-organizar las instalaciones y el mejor uso de los equipos que se cuenten. Pero a ante un repunte (lo cual se esta viendo ya)  es vital asignar mas recursos, mejores instalaciones y mas si es necesario y mejorar los niveles de coordinación con las universidades sobre todo la Universidad de San Carlos que tiene la rectoría de la educación superior publica pero también la investigación de carácter técnico-científica, para entregar tecnología -como equipo de protección al personal y equipo de atención para los pacientes por ejemplo aparatos de respiración- lo cual se esta con cierta capacidad de brindar.

El tema del personal administrativo y de servicios es vital, aunque la premura de la situación lo pueda posponer, porque se considera que se necesita evaluar las necesidades reales, con manuales de puestos que expresen estas necesidades y las capacidades de operativización y ejecución real del servicio, siempre y cuando buscando un equilibrio, el funcionamiento como sistema que no se realiza, entre lo administrativo y de servicios con lo médico y asistencial.

Crisis crónica del sistema de salud pública

El sistema de salud en Guatemala –al igual que otros ministerios-, es el resultado de muchos conflictos de nuestra historia, en donde no se han enfocado prioridades para su construcción y buen desempeño ante la sociedad o al menos entre sus servicios básicos, los cuales caminan de forma muy fragmentada.

Nuestro sistema de salud ha sufrido cambios medulares en sus estructura, por enlistar algunos de estos:  desde la Revolución de  1944 se establece el Seguro Social Obligatorio como garantía constitucional; en 1946  se crea la Ley Orgánica del Instituto Guatemalteco de Seguridad Social; 1977 Reglamento sobre Protección Relativa a la Invalidez, Vejez y Sobrevivencia en beneficio del sector formal de la economía; 1996 Reforma del Ministerio de Salud Pública y Asistencia Social -MSPAS- el cual ha tenido más de treinta y dos ministros y más de cincuenta viceministros; en 1997 Expedición del Código de Salud que establece la cooperación pública - privada y la obligación del Estado de brindar servicios gratuitos a la población sin capacidad de pago y puesta en operación el Programa de Extensión de Cobertura de Servicios Básicos; 2001 Ley de Desarrollo Social; 2003 Código de Salud y reestructuración de la Sanidad Militar; 2003 Plan Estratégico para la reducción de la Mortalidad Materno Infantil; 2010 Sistema de Gestión de la Calidad.

Más del 50% de la red hospitalaria del Ministerio de Salud fue construida hace más de 30 años. Históricamente, los presupuestos han sido escasos para el mantenimiento y la reposición de equipos, para el fortalecimiento de la infraestructura y la implementación de nuevas tecnologías a favor de la salud. Aunado a esta problemática, los desastres naturales y la falta de programación de mantenimientos ha deteriorado con rapidez la infraestructura y los equipos. Se carece de un sistema de información, que se base en los inventarios de toda la red que permita reconocer las necesidades de mantenimiento preventivo y correctivo para planificar y programar oportunamente la prevención y mantener en buen estado la infraestructura y los equipos del estado, ha existido un desorden en el desarrollo de los distintos entes de salud a nivel público. (Becerril; López, 2011)

El sistema de salud en Guatemala se encuentra segmentado en varios sub sistemas el cual no cuenta con la cobertura total hacia la población, estas divisiones del sistema contiene fragmentos que se vuelven vacíos reales de integración y coordinación,  duplicando las funciones y aumentando costos y derroches de insumos,  un bajo rendimiento y un alto grado de ineficiencia e ineficacia, que provoca una mal atención al usuario producto que se observado una débil función rectora del MSPAS. Cabe mencionar que existe un gran énfasis -por lo menos en el papel- en la atención materno infantil, a lo cual la red y los recursos utilizados son insuficientes para la cobertura exigida, aunado a ello los problemas de accesibilidad y de calidad de los servicios. Presupuestariamente la concentración de los recursos está dirigida a la red hospitalaria y no a la atención primaria de la salud, la prevención y la promoción se encuentran en un gran rezago. ( Becerril; López, 2011)

En general el sistema de salud de Guatemala está compuesto por un sector público, otro privado y un militar. El Ministerio de Salud Pública y Asistencia Social por Ley es la autoridad rectora de la prestación del servicio de salud en nuestro país, con el 70% de atención correspondiente al sistema de salud pública de Guatemala el cual, a su vez, se compone de tres niveles de atención y este cuenta con diferentes divisiones para su extensión, el primer nivel cuenta con el 74% de los servicios, dividido en puestos de salud, puestos de salud fortalecidos con fin de semana y unidades mínimas. Al segundo nivel corresponde el 23% de los servicios divididos en; centro de atención permanente, centros de salud, centros de atención a pacientes ambulatorios, centros de atención materno infantil, centro de servicios de urgencias médicas, maternidad cantonal, clínicas periféricas y servicios especializados. El tercer nivel representa el 3% de los servicios, conformados por 45 hospitales.  (Diagnostico MSPAS 2012)

El Instituto Guatemalteco del Seguro Social cubre 17.45% de atención, la sanidad militar con un 0.5% de la población, mientras que 12 % de la población recurre al sector no gubernamental privado de salud. El IGSS cuento con una red de 22 hospitales, una policlínica, tres centros de atención integral, 36 consultorios, 11 puestos de salud, 2 unidades asistenciales, 2 salas anexo y 48 unidades de adscripción; además de existir un hospital militar y el hospital de la Policía Nacional Civil quienes atienden al personal de dichas instituciones. Por su parte el sector privado a través del Departamento de Regulación y Acreditación  de los Establecimiento de Salud (DRACES) reporta el registro de 6393 establecimientos de salud privados. (Diagnostico MSPAS 2012)

Es importante mencionar que los establecimientos de primer nivel de atención en el sector publica realizan principalmente, acción curativa, sin embargo, su actividad principal debiera ser de prevención de enfermedades y de promoción de la salud, el segundo nivel cuenta con servicios de encamamiento, sin embargo, en la actualidad únicamente cuenta con 1200 camas, principalmente para la atención de partos. El nivel tres de atención del MSPAS se compone de una red de 45 hospitales, 9 hospitales de referencia nacional y de especialidades, 10 hospitales departamentales y 13 hospitales distritales y 13 hospitales regionales, a los cuales tiene un alcance de 6.6 millones de personas de una población de 17 millones, lo que representa el 38% del total de los habitantes.

Sin embargo, es necesario el ordenamiento y categorización de los servicios en todos los niveles de atención, con guías y protocolos de acción, así como descripción de puestos, funciones y responsabilidades, teniendo a su vez guías especializadas de funcionamiento de los diversos niveles de atención según el área demográfica y ecológica regional, así como de fortalecimiento legal y de recursos para su debido funcionamiento. (Becerril; López, 2011)

Así mismo es de reconocer la existencia de medicina comunitaria tradicional de los pueblos Mayas, la cual se incluye dentro del sector privado por la categorización oficial y es utilizada por más de un tercio de la población y aunque funciona dentro del marco de estructuras comunitarias también funciona con base en pago de bolsillo. (Becerril; López, 2011). Es categorización oficial por su parte debería también ser reconfigurada porque no es un servicio privado que se rija por el lucro y tiene tradiciones y raíces ancestrales que se deberían reconocer y conformarlos como parte del servicio público de salud.

Los diversos subsistemas de salud que se tienen en el país cuentan con diversas modalidades de financiamiento dirigidos a diferentes estratos poblacionales, dichos servicios diferencian de poder de pago, posición económica, clase social y tipo de inserción laboral. En todo el territorio nacional se cuentan con unidades de salud (dentro del sector público) de la red de servicios no integradas, que no han sido capaces de estandarizar los servicios, la calidad y la asignación de recursos. Esto ha provocado una segregación y segmentación lo que crea un débil sistema de salud, donde los servicios de mayor complejidad se han concentrado en áreas urbanas, con el fin de atender a la población urbana, pero con grandes deficiencias y retrasos en la atención; pero por el otro la atención a la población rural más vulnerable está en un estado aún mayor de postración

Es necesario resaltar que se carece de una normativa que regule el crecimiento y la clasificación de la red de servicios de salud, lo que genera un desorden administrativo así como desorientación. Esto traduciéndolo a la atención rural al no contar con conocimiento real de las necesidades comunitarias rurales, la atención a estas es deficiente.  Esto debido a que se carece de procesos que nos permitan detectar las necesidades de atención, aunado a ello, la praxis metodológica de debate entre la realidad, el poder político, la incertidumbre, el nepotismo, abuso de autoridad, oportunismo y desconocimiento, todo ello expresado en el clientelismo y patrimonialismo con que se incrementa en los servicios. (MSPAS 2007

Hablando de su financiamiento, el MSPAS se financia con recursos provenientes de ingresos fiscales del Estado, préstamos y donaciones internacionales, y de manera poco significativa de cuotas recibidas por los servicios prestados. La Seguridad Social se financia con aporte de empleadores, trabajadores afiliados y el Estado, estas cuotas son definidas desde la Junta Directiva del IGSS en la cual participan representantes del gobierno, patrones y trabajadores. El financiamiento de la Sanidad Militar depende de recursos presupuestables del Estado asignados al ministerio correspondiente, sumando las cotizaciones de militares jubilados y sus dependientes, así como de administradores del ejercito que deciden afiliarse de manera voluntaria y cuyo monto es determinado por el Ministerio de la Defensa Nacional. El gasto público en salud representa poco menos del 37% del gasto total de salud a nivel general, siendo bajísimo en comparación de otros países de América Latina. Dentro de eso, MSPAS representa el 40% del gasto público, el IGSS 35% y el resto corresponde al presupuesto de la Sanidad Militar. ( Becerril; López, 2011)

El gasto total de salud pasó de 3 mil a 20 mil millones de quetzales durante los años de 1995 a 2010, con una tasa anual de crecimiento promedio de 41%. A pesar que ambos sectores (público y privado) crecieron similarmente su comportamiento respecto al PIB, hay un rezago mayor en el sector público. La ONU advertía que el gobierno guatemalteco solo destina un 2% del PIB para inversiones en el sector salud, muy por debajo de lo recomendado del 6% por La Organización Mundial de la Salud. Aunado a esto cuenta con un promedio de 1.2 y 1.1 médicos por 1000 habitantes y de 6-7 enfermeras por cada 10,000 habitantes de áreas rurales y de 44.5 de área urbanas, esto es una de las razones más bajas de América Latina.

Es necesario resaltar que dentro de los rubros de mayor alcance de acuerdo a la rendición de cuentas de los últimos 5 años fueron, recursos humanos, medicamentos, material médico quirúrgico y el equipamiento. El análisis histórico de Guatemala determina que no ha sido una preocupación institucional y responde al comportamiento de la oferta política, expuesta en las diferentes coyunturas de Gobierno. El principal punto de inflexión en el financiamiento del gasto se da en el preciso momento de ratificar la gratuidad de la salud en el 2003, por parte del Congreso de la República, sin embargo, nunca se instalaron las condiciones para fortalecer el Sistema de Salud Pública de Guatemala para darle la capacidad de atender la demanda que se creaba. ( Becerril; López, 2011)

Es necesario mencionar que las modalidades de compras para el sistema de salud pública a partir de la oferta y demanda, genera desconfianza y está basado en prácticas clientelistas y corruptas por las  para diversas  casas comerciales que postulan servicios y bienes para la compra por parte del sistema público. Esto genera diversos tipos de derroches y faltas de cumplimientos en la logística en que se esquematiza la funcionalidad de las diferentes divisiones dentro del sistema salud, por lo que está atado a la oferta de servicios y bienes de parte de privados, las cuales cuentan con una amplia gama de artimañas para lograr que el Estado les termine favoreciendo.  Podríamos mencionar que estas mismas empresas contactan a gerentes administrativos de las diversas unidades, para que puedan beneficiarlas en las modalidades de compras que están definidas con todo y la publicidad en los portales web del gobierno para realizar estas compras, siempre reina el favoritismo.

Así mismo, cabe denotar las inconsistencias para el cumplimiento del personal médico y salubristas   en la atención al usuario, pero que tiene se causa en la fatiga y exceso de carga laboral producto de políticas de recorte de servicios en lo que respecta a contratar suficiente personal, dentro de la lógica del debilitamiento de los servicios públicos.

Esta situación va aunada a una estructura piramidal y deficiente a la hora de la asignación de funciones que sobrecarga los puestos y funciones, creando un efecto domino, a partir de una mala dirección técnica, traduciéndose en una administración deficiente de los recurso y bajos resultados en la coordinación entre los diversos servicios que se prestan a nivel nacional. Además, se concentran los recursos humanos en el área metropolitana, generado escasez de médicos con especialidades básicas en los hospitales departamentales, que provocan un gran déficit en la capacidad resolutiva a nivel ambulatorio y hospitalario departamental. Esta distribución refleja un modelo asistencial fragmentado y volcado hacia la atención médica curativa y no preventiva.

El tema de recurso humano radica en el hecho de que no existe una formación adecuada de profesionales de la salud en el país; las universidades del país no egresan a los profesionales necesarios. La Universidad de San Carlos de Guatemala expresa una tasa de deserción de 81.46% aproximadamente, la educación superior privada la deserción es de un 40% aproximadamente, en las escuelas de enfermería es un 15% esta deserción. Sumando a ello, es necesario que se reevalué la formación académica de cada institución su calidad, sus metodologías y sus formas de categorización de las mismas. Actualmente el personal del MSPAS según una aproximación el 18% son médicos, el 33 % son auxiliares de enfermería de baja formación académica, en quienes recae la responsabilidad de brindar la atención.

Por su parte el 49% corresponde a personal administrativo, no profesional. Lo cual implica que es necesario crear procesos para profesionalizar este personal administrativo en función de las necesidades reales y las capacidades de gestión y ejecución, con el fin de brindar servicios de salud óptimos para garantizar el derecho a la salud. Se tiene que buscar un equilibrio que debe ser discutido en todos los niveles del sistema de salud con los trabajadores de este y con los usuarios,  con respecto a garantizar óptimas condiciones de trabajo, derechos laborales justos y un remuneración acorde con la dignidad e importancia de esta función; y con la fundamental tarea de hacer cumplir el derecho a la salud a toda la población, sobre todo enfocándose en la área rural, el fortalecimiento del primero y el segundo nivel -que está más cercano a la población- y sin descuidar el nivel hospitalario, tanto  a nivel metropolitano como en las cabeceras departamentales o municipios con mucha población.

Por su parte que esto requiere mayor inversión en el sistema público, lo cual implica mejorar la recaudación tributaria, administrando de forma eficiente estos recursos,  pero no a costa de los sectores más empobrecidos, sino de los sectores que más ingresos tienen y que son quienes más defraudan al Estado.

Situación actual del sistema de salud ante la pandemia del COVID-19

 Guatemala se encuentra dentro de una curva epidemiológica creciente caracterizada de padecimientos de enfermedades crónicas, la cual crece a través de sociedades influenciadas por modelos de desarrollo de índole capitalista lo que implica una inequidad en salud. Se cuenta con un 45% de desnutrición crónica en niños menores de 5 años, carencias nutricionales en más del 30% de mujeres gestantes, así como, embarazos en adolescentes, la mortalidad materna es la más alta del istmo centroamericano y la cuarta más alta de América Latina y el Caribe

A pesar de los esfuerzos por la contención de casos de infección por COVID – 19, el gobierno de Guatemala a creado aproximadamente 7 hospitales provisionales especiales para la atención de la pandemia actual. Sin embargo, los equipos médicos requeridos –basados en evidencias internacionales- no se dan a vasto para los 17 millones de habitantes del país, así mismo, las pruebas diagnósticas están centralizadas, lo que genera un retraso hacia la respuesta de los planes de contingencia y posibles tratamientos para los pacientes.

Es necesario enfocar que las políticas de bioseguridad internas de cada hospital pues estas han sido demasiado variantes a los protocolos establecidos por el MSPAS y a directrices a nivel mundial, aunado a esto se encuentra la negligencia imperativa a distintos niveles, así también, las faltas de conocimiento y/o de incumplimiento de normativas de bioseguridad, para la contención de virus. Es también importante mencionar que los diversos niveles de atención de salud, carecen de los equipos de contención necesarios para afrontar dicha contingencia, es por ello que existe una preocupación latente por parte del personal de salud, ya que no se cuentan con los insumos necesarios para su resguardo y en consecuencia el de sus familias.

El sistema de salud en estos momentos le amortigua, una serie de decisiones en cadena, que han realizado los distintos organismos de Guatemala, como medidas de prevención, para la expansión del Corona Virus. Siendo importante la respuesta poblacional a dichas medidas para evitar los contagios comunitarios. La vivencia de cada servicio de salud son diversas y las acciones de cada uno van encaminadas hacia el freno a la infección, pero no hacia la educación de cómo se previene desde puntos críticos para su transmisión. Si bien se conoce el 70% de la fuerza de trabajo del país es informal, por lo que la toma de decisiones debe ir encaminada al apoyo económico y educacional hacia la población.

Nuestro sistema de salud hoy por hoy, es un sistema con dificultades, en donde mas del 30% de su presupuesto se deroga en recurso humano, lo cual requiere mecanismos de profesionalización para que sea un elemento fundamental para generar mejor inversión. Cabe enfocar la diversidad de preparación que se necesita a nivel de salud para poder realizar prácticas de trabajo de contención, como pandemias con virus. Enfocando principalmente en las medidas de bioseguridad primarias que debería de optar la sociedad como tal, y en segundo y tercer grado a nivel hospitalario.

Hablar de bioseguridad es un tema bastante extenso, y sobre todo en la diferenciación en qué tipo de bioseguridad se desea abordar, a forma muy general podemos decir que esta  son los distintos procedimientos o protocolos a seguir,  como un conjunto de medidas preventivas que tienen por objetivo el resguardo del personal de salud, sus usuarios y población en general, sumando el menor daño de impacto ambiental.  Esto hace reconocer que la falta de insumos en los hospitales es eminente, existen diversas gestiones intrahospitalarias, sin embargo, se puede denotar que los gastos de insumos de los hospitales notifican un abastecimiento para algunos hospitales, a lo que en realidad falso. Cabe resaltar que intrahospitalariamente la contención de diversos agentes microbiológicos, necesita de estrictos ambientes controlados a lo cual ni los propios médicos tienen definido este tipo de prácticas, es por ello resaltar la falta de capacitaciones o bien de educación continua - estipulado en normativas gubernativas- a todo el personal institucional del país.

 Guatemala tiene una curva de crecimiento menor a la de los países más afectados al momento, la tasa de crecimiento de la pandemia no supera los 500 infectados, sin embargo, las próximas semanas son cruciales para evitar el brote a un nivel exponencial devastador y considerable, por lo que habrá que continuar con los esquemas o bien aumentar las medidas de bioseguridad a tomar, dependiendo de los recuentos que se vayan teniendo con el día a día.

Nuestro sistema de salud hoy por hoy es un sistema colapsado, donde se observa un hacinamiento y falta de mecanismos de limpieza eficientes, no ha una dirección que brinde las gestiones y coordinaciones requeridas para el buen funcionamiento, muy poca resolución en los distintos ámbitos médicos, aunado a esto, la pandemia que ha provocado gran incertidumbre a nivel mundial, generando diversas crisis sistemáticas y temporales. No contamos con los suficientes equipos médicos para enfrentar esta pandemia, es por ello que las acciones a nivel de gobierno han sido tan tajantes y restrictivas para poder contener de forma oportuna esa tasa de crecimiento de la infección, conocido esas debilidades y su actuar en el momento de la contención puede ser oportuna, más no una solución de fondo.

Características del virus y su alta capacidad de contagio

El virus que causa Covid 19 como tal ya existía en su naturaleza, existen diversas teorías sobre la creación, en laboratorios y su marca patentada, otras pues que proviene de animales cuyos usos en otros países como China, son platillos exóticos o esotéricos hasta cierto punto, pero todo eso carecer de bases científicas. El virus tiene la particularidad de ser de composición simple y formas muy especiales de multiplicación lo que es sumamente determinante para su desenvolvimiento intracelular, el virus que causa Covid 19 forma parte de una gama de coronavirus de la familia de los Coronaviridae.

Molecularmente está envuelto por moléculas lipídicas y proteicas - las cuales son desintegradas por el contacto con el jabón-, dentro de esta envoltura se encuentra el material genético de ARN (Ácido Ribonucleico), alrededor de esta envoltura se encuentran pequeñas estructuras moleculares conocidas como peplomeros –Proteínas-  que sirven de anclaje en nuestras células, las cuales reconocen al virus a través de una serie de proteínas reconocidas en el ámbito como ACE2; al hacer contacto con los receptores celulares por su parte se desencadena una serie de reacción en cadena a nivel energético molecular y una vez dentro el coronavirus libera un fragmento de material genético llamado ARN, el cual consta aproximadamente de un genoma de 30,000 genes. Esto es leído por nuestras células y se transcriben a ese mismo lenguaje, es decir la producción de proteínas que mantendrán sin reacción a nuestro sistema inmune y genera condiciones para que el virus logre reproducirse, a manera que avanza dicha infección, la reproducción de los virus llega a tal grado que se acumulan en los bordes exteriores de las células que son lisadas y estas expulsan el virus que generan esos picos de reproducción a nivel corporal – gotas que escapan de los pulmones-. (Corum & Zimmer 2020)

Actualmente se reúnen un conjunto de datos sobre las variaciones genéticas del virus, existen base de datos como GISAID. Un equipo de expertos a nivel mundial, sobre la evolución de virus, analizan la creciente colección de genomas ya disponibles en un proyecto llamado Nextstrain, por lo que continuamente actualizan el árbol genealógico del virus, esto suma esfuerzos para encontrar una vacuna eficiente para el virus, aunque su variación genética cuente con diversas variantes mutagénicas no condiciona su funcionalidad actualmente. (Zimmer, 2020)

La respuesta inmunológica de nuestro cuerpo se evidencia a través de fiebres como un mecanismo de defensa, en casos extremos el propio sistema inmune puede reaccionar de una forma exagerada que ataca las propias células pulmonares causando dificultades respiratorias, como el síndrome respiratorio agudo. Sin embargo, recientes estudios en Italia, Francia y Estados Unidos, detallan que esta patología podría ser errónea ya que se ha logrado identificar que el virus tiene alto grado de afinidad con proteínas especialmente de la función de la hemoglobina quien es la encargada del transporte de Oxígeno y CO2, así pues, en respecto a esta reacción, sucede un fallo respiratorio. Si bien estos estudios son de importancia clínica médica, ya que de ello depende el tipo de tratamiento que se le pueda administra a los pacientes. Por lo tanto, las directrices medicas en estos momentos en países como los nuestros es de suma importancia identificar estos avances para proporcionar la asistencia médica adecuada para la positiva evolución de los pacientes.

Cabe resaltar que en Guatemala, a través de Rene Aguilar, Químico Biólogo, Egresado de la Facultad de Ciencias Químicas y Farmacia de la Universidad de San Carlos (USAC) de Guatemala, propone un tratamiento llamado Tami transfusión autóloga, la cual consiste en extraer una unidad de sangre del paciente infectado con Covid19, dicha unidad es tratada de forma aséptica en un gradiente eléctrico a una temperatura controlada, lo que hará es eliminar el virus por estas condiciones, y dicha unidad será nuevamente ingresada al paciente, lo que resuelve el problema del transporte de Oxigeno

Entre las metodologías para la atención desde los enfoques de la salud pública para tratar este virus están las normas de Bioseguridad son las más necesarias a conocer y poner en práctica en estos momentos, de alguna forma son procedimientos que requieren se vuelvan una cultura para nuestro diario vivir.

Puede que la infección sea inevitable, pero de algún modo es necesario mantener una baja tasa de infectividad para no saturar los sistemas de salud - lo que ha prevalecido en los países que han sido nuestro ejemplo más tétrico dentro de esta pandemia-; es por ello que es necesario recomendar el buen uso de mascarillas que logren contener el virus, también es necesario tener normas estrictas en casa, como tener en cuenta que el dinero que tengamos lo separemos en bolsa, es necesario tener zapatos de calle y de casa de preferencia, evitar salir a lugares con aglomeración, desinfectar todo antes de llegar a casa o tener un orden para ello, de preferencia cambiar de ropa también, realizar un baño al regresar a casa, frecuentar un buen lavado de manos y evitar el contacto de las manos hacia la cara debido al mecanismo de contagio.

Al sistema de salud se le hace un llamado de atención por la falta de directrices, así como coordinación y voluntad por parte del personal de dirección que se acatado y correspondido con opiniones por todo el personal. Existe una preocupación por la falta de insumos en los hospitales, direcciones inoperantes, faltas de dinámica e identificación con el propio personal de salud.

Los efectos nocivos de la privatización y desregulación de los sistemas de salud privados

Desde algún punto de vista podemos hablar que nuestro sistema de salud se ve encaminado y comprometido hacia esa privatización como todos los servicios básicos, como país capitalista no se espera un cambio a menos que la población (trabajadores y usuarios) asuman postura de defensa de los derechos sociales como es el de la salud, ante el lucro existente.

El sistema de salud se encuentra dependiente de casas comerciales que prestan sus servicios en adquisición de insumos o de equipos para las labores diarias dentro de los diversos niveles de atención de salud. Esto crea políticas clientelares y  de nepotismo a niveles aumentados, lo que genera una ineficiencia y falta de calidad en la atención de salud, existen favoritismo para su compra venta, es por ello que actualmente existía una pugna para brindar los derechos de realizar las pruebas de diagnóstico del Covid 19 a dos casas comerciales, las cuales una de ellas ha tenido su auge en los últimos ocho años en el mercado nacional, la otra casa comercial pertenece a una transnacional de mayor renombre con sede en Basilea, Suiza, las cuales son LABYMED Y ROCHE respectivamente, bien esto hace un retraso y un acceso delimitado para el diagnóstico de la población.

Faltan protocolos para la atención de este tipo de pandemias como bien se dijo, es necesario resaltar que la infección por el COVID-19 no es la única afección que sufre la población, hablando de que Guatemala cuenta con índices altos de desnutrición crónica, muertes materno infantil, sumando a ellos las afecciones crónicas que van en aumento desde ya hace unos años atrás.

Es por ello que dentro de los nosocomios, es importante establecer lineamientos de atención a usuarios de enfermedades crónicas y de emergencias reales. Así mismo es necesario el esfuerzo por articular de forma más sólida y eficaz nuestro sistema de salud desde los tres niveles de atención, así mismo, es importante el intercambio o designación de funciones para una extensión de servicio entre el ente público y privado. Es de suma importancia la capacitación de todo el personal de salud enfocado en bioseguridad, esto pues, ya que no todo el personal que labora dentro de una institución de salud posee dichos conocimientos, así como también, es necesario crear cuadros de formación y de educación que ayuden a las comunidades a contener y prevenir de mejor forma la pandemia, esto tanto en vía de salud y economía comunitaria.

Un sistema de salud centralizado pero administrado democráticamente

Nuestro sistema de salud, exige a planificación si bien desde una centralización que incluya el mismo sistema privado pero administrada democráticamente en todos los niveles, promoviendo  la  extensión de servicios, sobre todo aquellos especializados en atención  para los pacientes. Haciendo énfasis en la pandemia actual, es necesaria la descentralización de las pruebas de tamizaje que se realizan, para que tengan acceso más pronto a esas pruebas requeridas e iniciar los tratamientos indicados para su mejor evolución de los pacientes probables de dicha infección.

Cabe resaltar que hoy por hoy, a nivel mundial no existe un esquema generalizado para el tratamiento del COVID-19, Guatemala no es una excepción puesto, que dependemos de los panoramas de países desarrollados, teniendo como ejemplo sus prácticas y no nos queda más que estar anuentes a los desarrollos médicos e investigativos a nivel molecular para poder afrontar dicha pandemia.

Es por ello que el país necesita aportes muy grandes para las divisiones de investigación en diversos ámbitos, con la finalidad de estar al margen de lo que hoy en día se tiene al alcance en países desarrollados, en Guatemala solo existen aproximadamente 4 laboratorios con infraestructura para poder estudiar y trabajar con virus.

Es decir que dentro de la administración de carácter centralizada pero gestionada democráticamente por los trabajadores (médicos, enfermeras, personal administrativo, etc) del sistema de salud, es necesario articular la investigación tanto farmacéutica que es otro elemento que esta privatizado y que requiere el establecimiento de una industria nacional como el de equipo médico necesario, que al igual requeriría una empresa de carácter estatal.

Pero por otro lado y para ir finalizando, eso implica que las universidades del país sobre todo la única universidad pública y con la rectoría de esta, se requiere de mecanismos y protocolos de investigación en diversos componentes de la atención médica y de la investigación en esa temática, en función de garantizar el derecho a la salud e ir mejorando las condiciones de atención a la población.

Eso es vital, porque la USAC deben aprovechar el recurso humano que forma para fines de desarrollo nacional, aprovechar las condiciones técnico y científicas que con el presupuesto asignado por el Estado podría desarrollar en función de la investigación y el desarrollo de tecnología, no para fines privados y de lucro, sino para fortalecer el sistema de salud pública y de seguridad social.

El autor de este artículo es químico-biólogo graduado de la Universidad de San Carlos y trabajador en el sistema público de salud, en un hospital departamental (provincial).

 

Bibliografía

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