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Guatemala
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Por Guillermo Díaz Castellanos*

Resumen: En este artículo se utiliza el análisis de redes sociales con el propósito de aportar conocimiento sobre la red de familias que históricamente han tenido poder económico y político en Guatemala, denominada oligarquía, y la red que acumuló poder económico en el pasado siglo, denominada élite económica. El análisis de redes sociales revela que la red oligárquica tiene baja cohesión, según el índice de densidad. Al interior de la red se identifican subredes egocéntricas. La familia Castillo se identifica como la familia líder, con el mayor número de vínculos de entrada con las otras familias. La red oligárquica y la de la élite económica tienen vínculos familiares y empresariales, siendo estos últimos los más extensos. Acá también se observa una subred egocéntrica alrededor del principal banco del país.

Introducción

En Guatemala son pocos los estudios sobre las élites del país. Entre los más destacados pueden mencionarse los publicados por Casaus (1992), Dosal (1995), McClearly (1999), Valdez (2003), Segovia (2005), Solano (2007), Fuentes (2011), Palencia (2014) y Valdez (2014). Las investigaciones de Casaus y Dosal estudian la élite económica tradicional del país, denominada en este trabajo oligarquía. Las investigaciones de McClearly, Valdez, Segovia, Solano y Palencia se centran en estudiar la influencia de nuevos grupos económicos de poder surgidos durante el siglo XX.

Un común denominador en dichos estudios es la identificación de las familias miembro de las élites y la descripción de sus vínculos y acciones de ejercicio de poder, en especial económico y político. Otro elemento es la calificación de la red de familias como orgánica o cohesionada, pero sin sustentar tal calificativo. En la literatura revisada en la elaboración de este trabajo no se encontró un estudio de las élites del país con base en el análisis de redes, método que en las últimas dos décadas ha tenido amplio uso en estudios sobre el tema de las élites. Al respecto pueden citarse los trabajos de Santos (2008), sobre la élite española, y Pina (2011) y Huneeus (2013), sobre la élite chilena.

El análisis de redes sociales que se realiza en este trabajo busca aportar evidencia empírica sobre el grado de cohesión de las élites guatemaltecas, así como identificar las familias que ejercen liderazgos y factores que permiten la relación entre las dos élites que se analizan, oligarquía y élite económica.

Revisión literaria: ¿Oligarquía o élite?

En Guatemala existe un debate sobre la denominación que debe darse a la élite social, en especial a la que es propietaria de los medios de producción y que ejerce el poder político, de manera directa o indirecta. Algunos autores, en especial los de la corriente marxista, entre ellos Flores (1973), Guzmán y Hebert (1995) y López (1984), la denominan burguesía. Le Bot (1995) sostiene que en Guatemala no ha existido una auténtica burguesía, por lo que él prefiere usar el término oligarquía para referirse a la élite social guatemalteca. Torres-Rivas (2011), uno de los sociólogos más prominentes de Guatemala, coincide con Le Bot y utiliza el término oligarquía.

La oligarquía es definida por Casaus (1992) como las redes de familias que, en Guatemala, tienen el poder de los medios de producción y han conservado el poder político desde 1531 hasta la fecha, aunque aclara que en ocasiones delegaron parte de tal poder a la Iglesia, a los militares o a los políticos, pero casi siempre lo retuvo, a través de controlar el Ayuntamiento, en la época colonial, o el Gobierno, en la época contemporánea. Como ejemplo menciona el caso de Justo Rufino Barrios, miembro de la familia Aparicio y Barrios fundadora de bancos en el país, quien fue caudillo de la revolución liberal de 1871 y presidente entre 1871 y 1885. También cita el caso de Carlos Herrera Luna, perteneciente a una familia propietaria de grandes fincas de café, quien gobernó el país entre 1920 y 1924 o el del presidente Álvaro Arzú Irigoyen (1996-2000), descendiente de la familia Arzú Batres, propietaria de fincas de café y azúcar.

El término élite fue empleado en el análisis sociológico por Pareto para referirse a la minoría que domina en la sociedad (Frenette, 1989). Dicho término fue reformulado por otros sociólogos, como Mosca que utilizó el de oligarquía, la minoría que ostenta el poder en la sociedad (Rocher, 1983). Por su lado, Laroque (1971) se refiere a la élite como clase dirigente, el grupo de familias que dirige a la sociedad en lo político, económico, social, administrativo y otros campos. Wright (1961) se refiere a dicho grupo social como élite de poder, en su estudio sobre la sociedad estadounidense a partir de la estructura del poder nacional ejercido por las elites económica, política y militar. Según el citado autor, la élite económica está integrada por los accionistas mayoritarios de las grandes empresas, así como los altos ejecutivos, mientras que la política la conforman los altos directivos del gobierno y la militar los altos mandos del ejército. Depende de las condiciones históricas el que una de las tres elites ejerza el poder. En Estados Unidos, a inicios del siglo XIX la elite política era la que gozaba de mayor poder. Posteriormente, entre 1866 y la primera guerra mundial, la élite política fue relevada por la elite económica. A mediados del siglo pasado la elite militar había aumentado su cuota de poder.

Palencia (2014) argumenta que el término oligarquía, como grupo restringido que gobierna el Estado, no es aplicable a Guatemala, porque las familias tradicionales ya no ejercen dicha función, pero ejercen influencia en las decisiones de Estado. La autora utiliza el término élite tradicional para referirse al grupo de familias que Casaus (1992), Le Bot (1995 y Torres-Rivas (2011) denominan oligarquía y el término élite económica a grupos que controlan la dinámica de sectores de la economía. Segovia (2005) califica a las familias tradicionales que han tenido el poder económico como élite económica.

En este trabajo se hace distinción entre oligarquía y élite económica. El primer término se utiliza para designar a la red de familias con arraigo histórico en el ejercicio del poder económico y político, que aún tienen influencia en ambos. La palabra élite económica se usa para referirse a la red de familias que durante el siglo XX acrecentaron su poder económico y con ello ganaron influencia en la sociedad guatemalteca. En la literatura sobre el tema también se les denomina élites emergentes (Palencia, 2014)

Análisis de redes sociales

La red social es un conjunto de actores con vínculos entre ellos, que se puede representar en forma de grafos. Estos se componen de nodos que constituyen los actores y aristas que representan las relaciones (Aguirre, 2011). El análisis de redes sociales se utiliza para revelar la estructura y composición de una red social, así como la vinculación entre sus miembros. Asimismo, el análisis de redes permite analizar la distribución de relaciones en la red, sea esta integrada por personas, grupos u organizaciones (Rodríguez, 2013). Un objetivo del análisis de redes es determinar la posición relativa de cada actor en la red y a partir de esto su poder dentro de la red. En este sentido, cuantos más vínculos tiene un actor más poder puede ejercer (Henneman, 2001).

En el análisis de redes sociales se tienen, al menos, dos enfoques metodológicos: análisis de conjuntos y de equivalencia estructural. El primero analiza los vínculos directos e indirectos de los actores o miembros de la red, con el objetivo de determinar la posición relativa de cada actor y los subgrupos que se forman en la red. El análisis de equivalencia estructural aborda patrones emergentes de nexos entre los actores, mas con terceros que entre sí (Aguirre, 2011).

Según el número de vínculos que tienen los actores, las redes se clasifican en red social focal o red egocéntrica, que se estructura alrededor de un foco, que puede ser persona, familia u organización, y red social abierta o red sociocéntrica, que tiene nexos multidimensionales (Rodríguez, 2013). En el análisis de subgrupos de una red es útil el análisis de clúster, que permite entender la lógica de agrupamiento y los patrones de cooperación y competencia (Aguirre, 2011).

El análisis de redes sociales se puede realizar a través de matrices y grafos, que permiten ilustrar de manera visual las relaciones entre los actores de la red. Además, el análisis de redes permite calcular indicadores, denominados medidas de centralidad, sobre las relaciones de los actores de la red. Densidad es un indicador clave en el análisis de redes, porque permite conocer el grado de conectividad de la red. El de centralidad indica el número de actores a los que un actor está conectado y el de intermediación, la posibilidad de un actor de mediar entre otros actores (Scott, 2000; Alvarez y Gallegos, 2005; Hanneman, 2001).

Génesis de la oligarquía guatemalteca

El origen de la oligarquía guatemalteca data de principios del siglo XVI, cuando el conquistador Bernal Díaz del Castillo recibió por encomienda buena parte de lo que hoy se conoce como el departamento de Sacatepéquez. Tal fortuna fue posteriormente ampliada mediante el matrimonio con Teresa Becerra, hija del encomendero Bartolomé Becerra. A su vez, el matrimonio Díaz Becerra casó a sus hijos con hijas de los encomenderos De León, Pérez Dardón y Vargas y Cepeda, que eran parte de las mayores fortunas de la época. Las redes familiares eran medios para acrecentar fortuna y de diferenciación socio-racial. La actual familia Castillo, propietaria de fincas, bancos y del monopolio productor de cerveza, entre otros, es descendiente del conquistador Bernal Díaz del Castillo (Casaus, 1992).

En la época colonial e independiente la oligarquía guatemalteca no hizo sino reproducirse y, escasamente, ampliarse con la incorporación de algunas nuevas familias, en especial durante la revolución liberal de 1871. En efecto, según Dosal (1995) durante esta época se incorporó a la oligarquía la familia Samayoa, cuyo fundador fue José María Samayoa, de origen mestizo, quien fue Ministro de Desarrollo entre 1871 y 1877 y uno de los principales productores de café a mediados del siglo antepasado. Manuel María Herrera, de origen mestizo, también se incorporó a la oligarquía guatemalteca, mediante el despojo de tierras a las comunidades indígenas. Los descendientes de Manuel María Herrera son propietarios del ingenio Pantaleón que procesa el 15% de la producción de azúcar en el país. Entre los miembros más destacados de esta familia está Carlos Herrera Luna que fue presidente de Guatemala durante la década de 1920. Una importante rama de esta familia es la constituida por los Herrara Ibargüen, propietarios de la fábrica de tejidos Cantel, ubicada en el departamento de Quetzaltenango, el principal monopolio de textiles que funcionó durante el siglo XIX.

La revolución liberal de 1871 permitió el surgimiento de las facciones cafetalera e industrial de la oligarquía. El gobierno liberal de Justo Rufino Barrios promovió el cultivo del café a través de la expropiación de grandes extensiones de tierra a la Iglesia Católica y a las comunidades indígenas (Castellanos, 1992). Tales tierras fueron repartidas entre los nuevos empresarios cafetaleros. Uno de los primeros en invertir en café fue José María Díaz-Durán. Esta familia junto con las familias Falla, Herrera y Cofiño controlaban hacia finales del siglo pasado la producción de café en el departamento de Sacatepéquez. El gobierno liberal también promovió la industrialización del país. En 1898 Carlos Novella Klle fundó la empresa nacional de cemento, constituida en un monopolio, antes llamada Cementos Novella y en la actualidad conocida como Cementos Progreso. Asimismo, por esos años los hermanos Mariano y Rafael Castillo Córdova fundaron la Cervecería Centroamericana, empresa que posee el monopolio de producción y distribución de cerveza en el país. Ese monopolio fue consolidado en 1929 cuando los hermanos Castillo Córdova compraron la Cervecería Nacional de Quetzaltenango, la segunda ciudad del país. En 1898 la familia Castillo también fundó la empresa de bebidas gaseosas La Mariposa, que en la actualidad es parte del oligopolio que existe en la producción y distribución de tal producto. Estas empresas fueron apoyadas por los gobiernos de turno a través de otorgarles la exoneración por 10 años del pago de impuestos por importación de maquinaria y materia prima. Por su parte, la empresa Cementos Novella recibió protección por parte del gobierno que prohibió las importaciones de cemento de Estados Unidos y en algunos años el gobierno se convirtió en el principal comprador a precios de garantía, mayores que los del mercado (Dosal, 1995).

El bloque de poder

Entre los académicos no existe consenso respecto al número de familias oligarcas que constituyen el bloque de poder. Por ejemplo, según Casaus (1992) el núcleo central de la oligarquía guatemalteca está conformado por 22 familias. Por su parte, Dosal (1995) amplía a 50 el número de las principales familias oligarcas guatemaltecas. Fuentes (2011) utiliza el término G-8 para referirse a las ocho familias que consideran con mayor poder económico. Independiente del número, puede decirse que existen dos facciones identificables: la oligarquía y la élite económica. La primera está conformada por las familias que han ejercido el poder económico y político desde el siglo XVI, en tanto que la segunda se integra por las familias que acumularon fortuna y poder político durante el siglo XX. El cuadro 1 detalla las 50 familias que, según Dosal, constituyen el núcleo de la oligarquía. El cuadro también muestra los vínculos maritales, que se utilizan para construir el grafo de la red y calcular sus indicadores, utilizando el software Agna y Ucinet 6.

La familia Castillo es la más importante de la oligarquía tradicional, al grado que Dosal (1995) se refiere a dicha familia como “Rockefeller de Guatemala”. La familia Castillo es  muy extensa y, por consiguiente, está conformada por múltiples redes familiares. Como ya se mencionó, dos miembros de dicha familia fundaron durante el siglo XIX el monopolio de cerveza. Una de las ramas más modernizantes de la familia Castillo es la red de los Castillo Monge, cuyo miembro Oscar Castillo Monge está casado con Marta Midence Novella, matrimonio que emparienta los monopolios de cerveza y cemento. Uno de sus miembros más destacados es Álvaro Castillo Monge, propietario de varios fincas rurales y urbanas, así como accionista del periódico Siglo Veintiuno, principal medio de expresión de los intereses empresariales. La rama Castillo Valenzuela durante el pasado siglo emparentó con la familia Kong, propietarias de fincas y desmotadoras de algodón, así como con la familia Paiz, principal accionista de la mayor cadena de supermercados del país. En la década de 1960, la familia Castillo Love incursionó en las finanzas con la fundación de la Financiera Industrial y Agropecuaria, que después permitió fundar el mayor banco del país, Banco Industrial. Durante la década pasada miembros de la familia Castillo ocuparon importantes cargos de gobierno, tal el caso de Juan José Serra Castillo, quien se desempeñó como Ministro de Economía.

Una de las principales familias que integran la oligarquía tradicional es la familia Aycinena, cuyo fundador fue Juan Fermín Aycinena, quien en el siglo XVIII llegó a ser el mayor productor de añil en Guatemala (Casaus, 1992). Mariano Aycinena y Piñol fue presidente entre 1824 y 1829. En la década de 1990 dos miembros de esta familia ocuparon altos cargos de gobierno, María Luisa Beltranena Aycinena dirigió el Ministerio de Educación y Cultura y Acisclo Valladares Molina Aycinena fue Procurador General de la Nación. Esta familia es propietaria de fincas de café y accionista en bancos y aseguradoras. Williams (1994) también ubica a la familia Aycinena como una de las principales familias de la élite cafetalera del país.

Otra familia importante de la oligarquía tradicional, según Casaus (1992), es la familia Arzú, que cuenta entre sus miembros más destacados a Roberto Arzú Cobos, quien participó en el derrocamiento del dictador Jorge Ubico y posteriormente fue consejero personal de los presidentes Juan José Arévalo y Jacobo Arbenz. En las décadas de 1970 y 1980, Roberto Alejos Arzú fue uno de los azucareros más influyentes en los gobiernos militares. El más prominente miembro de esta familia ha sido Alvaro Arzú, quien fue alcalde de la Ciudad de Guatemala entre 1986 y 1990 y presidente entre 1996 y 2000.

La familia Urruela, que se dedicó durante la época colonial al flete de barcos y negocios de vinos, también es mencionada por Casaus (1992) como otra de las familias prominentes de la oligarquía tradicional. A finales del siglo pasado era propietaria de la segunda empresa exportadora de café. Entre sus miembros destacados está José María Rosendo Urruela y Urruela, quien desempeñó los cargos de Ministro de Hacienda, de Guerra y de Relaciones Exteriores en el siglo pasado. También destacó Jorge Ubico quien gobernó el país entre 1930 y 1944. En la actualidad esta familia es poseedora de fincas de café, empresas industriales y accionista de aseguradoras.

Las familias Arzú y Asturias resaltan entre las familias de la oligarquía tradicional con participación política en importantes cargos de gobierno, a finales del siglo XX. Los miembros de estas familias Alvaro Arzú Irigoyen y Luis Flores Asturias ocuparon la presidencia y vicepresidente del país durante 1996-2000. También, durante este gobierno Gustavo Porras Castejón fue un importante funcionario y asesor del presidente. Asimismo, la familia Saravia contaba con representación en altos cargos públicos.

Siguiendo a Casaus (1992), una de las familias extranjeras más exitosas en incorporarse a la oligarquía guatemalteca fue la familia Klee, fundada por el alemán Karl Klee, quien junto a George Skinner crearon en 1830 la más grande exportadora de cochinilla, principal producto de exportación de la época. Karl Klee se casó con Josefa Guillén de Ubico, dando origen a la familia Klee Ubico, cuyos descendientes se casaron con miembros de la oligarquía tradicional, tal el caso de Dolores Klee Ubico que se casó con Carlos Novella Damerio, cuyo hijo fundó en 1897 el monopolio de cemento en el país. A finales del siglo pasado destacó Jorge Skinner Klee, quien fue miembro de la Asamblea Nacional Constituyente de 1984 y varias veces diputado por el liberal partido Unión del Centro nacional. En el campo económico fue accionista del Banco Internacional, en una época uno de los bancos más grandes del país.

Junto a la familia Klee, destacan la familia Kong, propietaria de fincas de algodón y fábricas de aceite y jabones, y la familia Ibarguen, propietaria de la Fábrica de Tejidos Cantel, un importante monopolio textil. Esta última familia durante la reforma agraria de 1952 y 1954 sufrió la expropiación de alrededor de 12,000 acres de tierra. La familia Bouscayrol fue otra importante familia extranjera a la que le fueron expropiadas tierras (Melville, 1982). Dicha familia continúa siendo propietaria de fincas de azúcar y principal accionista de un ingenio. Esta familia también tiene participación accionaria en una de las grandes empresas distribuidoras de maquinaria agrícola y fertilizantes.

Como ya se indicó, la revolución liberal de 1871 permitió la incorporación de nuevas familias a la oligarquía guatemalteca. Dos de ellas fueron la familia Samayoa, que mediante la expropiación llegó a ser propietaria de fincas de café, y la familia Herrera, que fue de las primeras en dedicarse al cultivo del azúcar, siendo a finales de la pasada década propietaria del mayor ingenio del país. El poder de la familia Herrera a mediados del siglo pasado era tal que le expropiaron alrededor de diez mil hectáreas durante la reforma de 1952-954, la segunda mayor cantidad confiscada a un solo propietario. La empresa bananera estadounidense United Fruit Company fue la que tuvo la expropiación más grande de fincas (Melville, 1982).

Élite económica

Durante el pasado siglo algunas familias acrecentaron su poder económico y político a través de monopolios. Entre ellas puede mencionarse a la familia Botrán, de origen español, fundada por los hermanos Venancio, Andrés, Felipe, Jesús y Alejandro Botrán, quienes emigraron a Guatemala en las primeras décadas del siglo pasado. En la actualidad dicha familia es la principal accionista de Industria Licorera Guatemalteca y de fincas de azúcar e ingenios (Palencia, 2014). En la familia Botrán destacan Jaime Botrán y Alejandro Botrán, ambos connotados representantes del sector empresarial, quienes han ocupado importantes cargos en la Junta Directiva del Comité de Asociaciones Comerciales, Industriales y Financieras (CACIF), máxima entidad del sector empresarial del país. También destaca Andrés Botrán que ocupó el cargo de Secretario de Seguridad Alimentaria y Nutrición, durante el gobierno de perfil empresarial del partido GANA, que gobernó el país de 2004 a 2008.

Otro caso relevante es el de la familia Paiz, fundada por Benjamín Paiz Ayala, quien en 1928 fundó una pequeña empresa comercial, que se transformó en la más grande cadena de supermercados del país y fue adquirida por Walmart, convirtiendo a la familia Paiz en socio de dicha transnacional. También destaca la familia Gutiérrez, fundada por Juan Bautista Gutiérrez, quien se inició en el mundo de los negocios en 1918 con un pequeño negocio de abarrotes. Esta familia es en la actualidad propietaria del monopolio avícola del país, así como de importantes empresas de producción de harina y socios de la empresa española Telefónica en su operación para Centro América. Un hecho importante es que estas familias han publicado libros que documentan su ascenso en los negocios. De la familia Paiz está el libro “La Historia de Carlos Paiz. Un Hombre de Guatemala” (Fundación Paiz, 1997), en tanto que de la familia Gutiérrez, “Memorial de cocinas y batallas. La singular historia del nacimiento y desarrollo de Pollo Campero” (Pérez, 2002). Pollo Campero es la cadena de restaurantes tipo Mcdonald de Guatemala. Entre los miembros destacados de la familia Gutiérrez están Juan Luis Boesche Gutiérrez y Juan José Gutiérrez, quienes han sido presidentes de la Cámara de Industria. Por parte de la familia Paiz, sobresale Rodolfo Paiz Andrade, quien fue ministro de Finanzas Públicas entre 1986 y 1990, así como candidato presidencial en la década de 1990.

Otras familias de la élite económica analizadas en este estudio son Campollo, Leal y Torrebiarte. La familia Campollo se destaca por inversiones en cultivos caña de azúcar, propietaria de los ingenios Madre Tierra y Pilar, y palma africana, así como en generación de energía eléctrica y explotación petrolera. La familia Leal también tiene inversiones en cultivo de caña de azúcar, propietaria del ingenio Magdalena y de proyectos inmobiliarios. Un miembro prominente de esta familia es Mario Leal, que fue candidato a la vicepresidencia en la elección de 2015. La familia Torrebiarte tiene su origen en el ganado y el cultivo del hule, de donde trascendieron al de palma africana y al sector industrial y financiero, con el Grupo Cobán e inversiones en los bancos Industrial y Agromercantil (Palencia, 2014; Solano, 2007).

Análisis de redes.

De acuerdo con Casaus (1992), la oligarquía guatemalteca se refuerza y reproduce a sí misma mediante alianzas matrimoniales entre sus miembros. El matrimonio constituye un mecanismo que permite a las familias crear redes familiares para acrecentar su poder económico, así como su influencia política. Esta situación la ilustra la autora a través de múltiples ejemplos como el matrimonio de María Cristina Hegel y Andreu Díaz-Durán con Roberto Alejos Arzú, ambos miembros de familiares propietarias de grandes fincas de café. Otro ejemplo lo constituye el matrimonio de Aída Castillo Zirón, perteneciente a la familia industrial Castillo, con Arturo Falla Cofiño, propietaria de grandes fincas de café. El matrimonio de Margarita Herrera Dorión con José Minondo Beltranena emparentó a dos de los principales familiares cafetaleras del país. Cabe destacar también el matrimonio de Oscar Castillo Monge con Marta Midence Novella que une a las familias propietarias de los monopolios de cerveza y cemento, en tanto que el matrimonio de Dionisio Gutiérrez, miembro de la élite económica, y Denisse Kong, miembro de la oligarquía, enlaza a las familias propietarias de los monopolios productores de pollo y aceite. La familia Castillo es una en las que se observa la endogamia, siendo frecuente en tal familia los matrimonios entre primos en segundo o tercer grado, como ejemplo puede citarse los matrimonios de Oscar Castillo Valenzuela con su prima María Monge Castillo y de Edgar Castillo Sinibaldi con su prima Amelia Castillo Echeverría.

A partir del cuadro 1 se elaboró la matriz de relaciones y el grado de la red de familias que integran la oligarquía guatemalteca, a través de sus vínculos matrimoniales, utilizando el software Agna y Ucinet 6. En la gráfica 1 se observa que la red de la oligarquía guatemalteca es sociocéntrica, porque no se estructura alrededor de una sola familia, las alianzas matrimoniales son diversas. El grado de centralización de salida de la red es de 3% y de entrada 36%, lo que significa que en el primer caso no existe una familia central que controle la red y en el segundo existe de manera parcial. En este sentido, se observa algunas subredes egocéntricas, siendo la principal la de la familia Castillo. Otras familias que constituyen subred egocéntrica son Arzú, Aycinena, Batres, Klee, Urruela y Saravia. También se aprecia la existencia de diadas, tales como las familias Aguirre y Arrivillaga, Maegli y Novella, Stthal e Ibargüen, que tienen vínculos matrimoniales tanto de entrada como de salida. Algunas familias constituyen triadas, como por ejemplo las familias Castillo, Beltraneta y Falla o Urruela, Beltranena y Asturias.

Se observa que en la red existen familias que tienen pocos vínculos, tanto de entrada como de salida. Entre ellas se puede mencionar las familias Aguirre, Barrios, González y Herrarte, cuya posición es periférica en el grafo. El promedio de matrimonios entre las familias de la red o grado promedio de nodos es de 3. El valor del indicador de densidad de 0.14, de un máximo de 1, evidencia baja conectividad en la red, contrario a lo que sostienen los estudios citados en este artículo respecto a que se trata de una red orgánica.

El indicador de grado de entrada, de 0.41, revela que la familia Castillo es la más prestigiosa, por consiguiente, más poderosa de la red, al ser la familia con quien tienen más vínculos las otras familias, 21 familias conectan con ella. El índice de poder de Bonacich, con valor de 156.80, así lo confirma. Dicho índice también confirma el calificativo de “Rockefeller” dado por Dosal (1995) a dicha familia, para ilustrar su importancia como la familia más influyente en la sociedad guatemalteca. La siguiente familia con el mayor índice de grado de entrada es Urruela, con 0.16, seguidas por Aycinena y Batres, cada una con un indicador de 0.14, y Klee y Saravia, con 0.12. Ellas constituyen las cinco familias más poderosas de la red, después de la familia Castillo, con índices de Bonacich que oscilan entre 45 y 60. El valor de ese índice en las demás familias es menor a 40.

El indicador de grado de salida evidencia que las familias García-Granados, Molina, cada una con índice de grado de salida de 0.118, y Herrera, con índice de grado de salida de 0.098, son quienes más vínculos tienen con las demás familias de la red, lo que les convierte en familias influyentes. En el índice de grado de salida se observa similitud entre un número importante de familias de la red. Lo mismo se observa en el índice de grado de grado de entrada, en función del similar número de matrimonios que cada familia ha establecido con las demás.

El índice de intermediación de 439.86 muestra que la familia Castillo es la que tiene más centralidad, lo que significa que es la familia que tiene más relación directa con otras familias importantes de la red, con 440 del total de conexiones posibles. Por consiguiente, es la más poderosa. Este indicador, de nuevo, ratifica el calificativo de Dosal (1995). Las familias Urruela y Arzú, con valores de 262 y 240, respectivamente, también comparten la característica de la familia Castillo, de estar entre las más poderosas dados sus altos valores de índices de intermediación y Bonacih (ver anexo). Otras familias importantes en la red son Asturias, Beltranena, Herrera y Cofiño, por su alto índice de intermediación, lo que significa que son relevantes para articular la red. En este sentido, el respaldo político que recibió Alvaro Arzú durante su gobierno como presidente, y que ha recibido durante su larga gestión como alcalde de la capital del país, proviene de su capacidad para ser enlace entre las familias de la red. En lo político, de la familia Beltranena destaca en la actualidad Fernando Linares Beltranena, quien es diputado en el Congreso.

En la gráfica 2 se ilustra la composición de la red egocéntrica de la familia Castillo y familias intermediarias Aycinena, Batres, Klee y Urruela que le vinculan con otras familias de la red oligárquica. Las familias Castillo, Urruela y Kong, así como Castillo, Arzú y Batres, constituyen triadas. La familia Urruela permite a la familia Castillo vincularse con la familia Novella, lo que en el campo económico significa conexión entre los monopolios de cerveza y cemento. De igual manera, la relación Kong-Castillo vincula los monopolios de aceite y cerveza.

En la gráfica 3 se ilustra la vinculación entre 4 de las principales familias de la oligarquía y 6 de la élite económica. Los vínculos se dan por medio de relaciones familiares y de relaciones empresariales. En el primer caso la conexión es menor que en el segundo.

De las 6 principales familias de la élite económica analizadas, las familias Paiz y Torrebiarte se vinculan a las familias Castillo y Novella, respectivamente, por medio de matrimonios. Cinco de las 6 familias de la élite económica tienen vínculos con las familias de la oligarquía por medio de inversiones conjuntas. Banco Industrial se constituye en la empresa que más intermedia en las relaciones empresariales entre las familias de la oligarquía y de la élite económica analizadas. La segunda empresa en intermediar es Asazgua, que constituye el cartel de productores y distribuidores de azúcar del país. Banco Agromercantil y el diario Siglo XXI son también intermediarios empresariales importantes entre las familias analizadas. Esas empresas constituyen redes egocéntricas. La vinculación entre las familias de la oligarquía y de la élite económica es una línea de investigación a desarrollar, en especial en lo que respecta a redes de tipo interlocking directorates, que analizan relaciones entre empresas que comparten miembros de juntas directivas y son útiles para analizar la estructura de poder corporativo.

Conclusiones

El análisis de redes sociales revela que la oligarquía guatemalteca constituye una red con baja densidad, lo que signific que tiene baja conectividad. Esto se observa más en el indicador de centralización de salida, con valor de 3%, que en el de entrada, con valor de 36%.

El indicador de grado de entrada y el de poder de Bonacich indican que la familia Castillo es la más poderosa de la red, seguida por las familias Urruela, Aycinena, Batres, Klee y Saravia. Esas familias constituyen redes egocéntricas alrededor de la familia Castillo, que permite a ésta aumentar su influencia en la red.

El indicador de grado de salida García-Granados, Molina y Herrera son las más influyentes de la red.

Las principales familias de la red oligárquica y de la élite económica se vinculan a través de matrimonios y negocios. Estos vínculos son mayores que los primeros. El principal banco del país, Industrial, el cartel azucarero, Asazgua, y el diario Siglo XXI constituyen redes egocéntricas que vinculan a esas familias.

Las inversiones en agricultura y bienes inmuebles revelan que las principales familias de la red oligárquica guatemalteca siguen teniendo a la tierra como eje de acumulación de riqueza. Esta se fundamenta en monopolios en las principales familias de la oligarquía.

El estudio de la estructura de poder corporativo, a través de interlocking directorates, es una línea de investigación a realizar sobre la élite económica guatemalteca, que contribuiría a revelar los vínculos entre grupos empresariales.

 

Referencias

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* Nota sobre el autor

Guillermo Díaz Castellanos, economista y doctor en sociología. En la actualidad se desempeña como vicedecano de la Facultad de Ciencias Económicas de la Universidad Rafael Landívar, en Guatemala. Sus líneas de investigación incluyen economía del desarrollo y sociología de la desigualdad.

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