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Dom, Oct

Honduras
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Por Carlos M. Licona

Para entender la realidad actual del país, el análisis debe ser desde décadas atrás, incluso desde antes del golpe de estado del 2009. De ahí que, los niños de hace once años cuando sucedió el golpe, ahora, son los jóvenes impetuosos con ganas de darle vuelta al país para terminar con la narco dictadura y que de hecho, son un sustancial caudal electoral. Lo sucedido en el gobierno del presidente depuesto, Manuel Zelaya, ya se ha tratado en reiteradas ocasiones, no obstante, para abrir la discusión solo se recordará el giro que dio Manuel Zelaya cuando volvió la vista hacia el sur del continente e inmediatamente se atrevió a desafiar el imperio del norte.

Desde 1982 en que el país regresó a la democracia burguesa, se dio la alternabilidad entre el bipartidismo, el PLH gobernó en 1982-1986 con Suazo Córdova, para esas elecciones generales no hubo elecciones primarias y prácticamente los candidatos ya estaban impuestos desde antes de la Asamblea Nacional Constituyente de 1980-1982. En 1985 se dio una crisis política, en primera instancia contra Roberto Suazo Córdova por su intención de continuismo, esto generó la división entre el “Rosuquismo”, seguidores de Suazo Córdova  y el “Azconismo”, seguidores de José Azcona, esta crisis culminó con la famosa opción “B”, que consistió en que, en las elecciones generales se fueron los partidos con sus múltiples candidatos y se aplicó una sumatoria por partidos, a nivel individual el candidato más votado fue Rafael Leonardo Callejas del Partido Nacional, sin embargo, el Partido con más votación fue el Liberal y dentro del mismo fue el candidato José Simón Azcona, que gobernó el país en el periodo 1986-1990 bajo el famoso PUN (Pacto de Unidad Nacional) que realizó con el Partido Nacional, entregándoles la Corte Suprema de Justicia y el Ministerio de Relaciones Exteriores. En ese periodo Azcona hizo a un lado al Rosuquismo y prefirió hacer alianza con el Partido Nacional y de esa forma controlaron el congreso nacional. Hay que señalar que dentro del mismo PLH había otra corriente liderada por los hermanos Reina y se conocía como “Reinismo”, en los años 80, los sectores más ultrosos o con afinidad hacia la izquierda alimentaban al “Reinismo”. En 1989 se enfrentó Carlos Flores (PLH) contra Rafael Callejas (PN), el ganador fue Rafael Callejas consolidando su caudillismo dentro de ese partido y Carlos Flores se erigió como nuevo caudillo en el PLH, este había sido funcionario de confianza en el periodo de Suazo Córdova. Después de la terrible derrota que Flores sufrió en noviembre de 1989 a manos de Callejas (1990-1994), se alejó al ostracismo y enfiló toda su batería en apoyo de Carlos Roberto Reina que salió triunfador en las elecciones de 1993 y gobernó de 1994-1998. Este periodo del “Reinismo” le sirvió a Carlos Flores para estructurar su movimiento a nivel nacional y derrotar a Nora Gúnera de Melgar en 1997, así el “Florismo” gobernó de 1998-2002. Nuevamente se dio una división entre Carlos Flores y el presidente del Congreso Nacional, Rafael Pineda Ponce, que desembocó con la derrota de este a manos del Ricardo Maduro (PN)en el 2001. Este gobernó el país en el periodo 2002-2006. Ya en este tiempo el “Florismo” era dueño absoluto del Partido Liberal, con la derrota de Pineda Ponce y el alejamiento de los Reina del engranaje político, Carlos Flores pasó a controlar el partido y cualquiera que aspirara a ganar el siguiente periodo tenía que tener la bendición de este. De esa forma llegó Manuel Zelaya Rosales del Partido Liberal a la presidencia de la república, se impuso a su contrincante del Partido Nacional, Porfirio Lobo, para el periodo 2006-2010. En la toma de posesión de la presidencia en enero del 2006, cuenta la leyenda que Carlos Flores Facussé le entregó el discurso escrito a Manuel Zelaya, sin embargo, este lo tomó y así como lo agarró lo colocó en el púlpito y dio su discurso improvisado y sin coherencia, aun así, fue un discurso algo populista.

Inicio del “Zelayismo”

Manuel Zelaya fue ministro del FHIS (Fondo Hondureño de Inversión Social) en el gobierno de Carlos Roberto Reina, desde donde inició a granjearse la simpatía del sector liberal y principalmente en las mujeres. En el 2004 ganó las elecciones internas del PLH y con su forma folklórica de ser y su fácil desenvolvimiento en medio de multitudes se impuso a un Porfirio Lobo que contaba con todo el engranaje del Congreso Nacional y la maquinaria del PN, la diferencia con la que ganó fue de apenas 73, 763 votos (3.73 %), desde el inicio de su gobierno no incidió en la elección del presidente del congreso nacional y este fue controlado por el “Florismo” imponiendo a Roberto Micheletti, que estuvo al frente del golpe de estado del 28 de junio del 2009. Manuel Zelaya es un tipo carismático que fácilmente se mueve entre la población, en la huelga del magisterio del 2006, salió de la presidencial y se encaramó en un carro, desde donde arengó a los docentes y los llamó a que lo acompañaran al Congreso Nacional para que les aprobaran lo que estipulaba el Estatuto del Docente. La dirigencia del magisterio negoció en esa ocasión los aumentos por fuera del estatuto y se incluyeron bonos trimestrales.

En el 2008 Manuel Zelaya ya tenía en el bolsillo a todo el movimiento sindical, campesino, gremial y popular. Para el 15 de septiembre del 2008, la Coordinadora Nacional de Resistencia Popular convocó a una movilización desde el Parque El Obelisco en Comayagüela con la intención de caminar hasta el Parque Central, la gran multitud del movimiento popular fue desviada por Rafael Alegría y Juan Barahona hacia el Puente Juan Ramón Molina con dirección al Estadio Nacional, donde culminaban los desfiles oficiales del gobierno. La gran movilización entró al Estadio Nacional a darle apoyo a Zelaya por su adhesión al ALBA (Alianza latinoamericana Bolivariana). Desde ahí, el “Zelayismo” ya se granjeaba el mal sabor de boca de la ultraderecha del país, del “Florismo”, de la empresa privada, de las Fuerzas Armadas, de la iglesia católica e iglesia evangélica y, sobre todo, de los políticos conservadores y la nueva casta que se venía ligando al narco tráfico.

El golpe de estado del 2009 y la fractura en el Partido Liberal

Cuando el golpe de junio del 2009 el “Zelayismo” ya estaba muy bien estructurado a nivel político, contaba con el apoyo de todo el movimiento sindical, gremial, campesino y popular, pero además de eso, tenía al sector trabajador feliz y contento con los aumentos del 2008 y 2009 al salario mínimo. Al suceder el golpe de estado el 28 de junio del 2009 el Partido Liberal se fraccionó y el “Zelayismo” se llevó a la mayoría, el sector más plebeyo que se arrastraba desde el “Azconismo”, “Reinismo” y “Pinedismo” rompió con el PLH y se fue a las calles a condenar el golpe. Aunado a este sector que provenía del PLH se agregó todo el movimiento sindical, gremial, campesino y popular, la Coordinadora Nacional de Resistencia Popular (CNRP) que fue baluarte de lucha en el gobierno de Ricardo Maduro, fue engullida por el Frente Nacional de Resistencia Popular (FNRP) que luego pasó a convertirse en el Partido Libertad y Refundación (LIBRE).

Definitivamente, el “Zelayismo” es mayoría en el partido LIBRE, desconocer esa realidad es equivalente a no aceptarse tal y como se es. La base de LIBRE proviene del PLH, es el simpatizante o activista más vulnerable a nuevas ideas o nuevas propuestas, siempre y cuando no se ataque a su caudillo o lo que representa su partido, mientras que en el PLH se quedó el voto duro que proviene desde los gobiernos militares, o bien, gente joven con nexos familiares muy arraigados a los liberales. Pero al partido LIBRE también ingresó la mayoría de los sectores de izquierda, principalmente ligados a los grupos Tendencia Revolucionaria (Juan Barahona), Los Necios, Los Rojos, Nueva Democracia, Bloque Popular, grupos feministas, y, de lo que en su momento fue el Espacio Refundacional que se oponía al movimiento electorero, poco a poco se fueron sumando al partido LIBRE la mayoría de los integrantes de ese espacio. Para las elecciones generales del 2013, el “Zelayismo” tenía absortos a todos sus integrantes, confiados en vencer a la dictadura se fue a elecciones generales con los escandalosos fraudes que ya se conocen, desde entonces, son diferentes los personajes que han intentado pelear el liderazgo a Manuel Zelaya, pero todo ha sido en vano.

La dialéctica en LIBRE

“La dialéctica considera que todos los fenómenos están sujetos a perpetuo movimiento y cambio, y que el desarrollo de la Naturaleza es el resultado del desarrollo y de la lucha de sus contradicciones”. http://www.filosofia.org/enc/ros/dia.htm

Conociendo la naturaleza del grueso de la gente militante o simpatizante del Partido LIBRE, no es de extrañar las permanentes contradicciones en sus miembros, y en muchos casos, de las pretensiones de liderar el partido. Hay que enfatizar que el objetivo primordial cuando se creó LIBRE, por parte de los que negociaron en los Acuerdos de Cartagena, fue el primordial propósito el sacar a la gente de las calles y conducirla al ruedo electoral. En el 2013, la consigna era refundar al país a través de una Asamblea nacional Constituyente; en el 2017, sutilmente se cambió el discurso en la alianza con Salvador Nasralla, pero se mantuvo lo de la ANC; ahora, ya no se habla de ANC, ni se habla de “refundación”, el eje central de la consigna se reduce a sacar a los narcos y corruptos del poder, pero ya no se dice revertir el golpe de estado, o, terminar con el régimen post golpe.

En 10 años de existencia del partido LIBRE ya son muchas las contradicciones que se han dado en el mismo, sin embargo, el “Zelayismo” dentro del mismo sigue intacto, quizás ya no con la misma intensidad y devoción que les tenían en el 2013 y en menor medida en el 2017, pero lo cierto es que sigue siendo mayoría. Esta es una premisa que hay que aceptar.

Bajo la sombra del “Zelayismo”, se ha creado un grupo de personajes que ya sea por puro oportunismo o por devoción a Zelaya, son reelectos de diputados u obtienen puestos como el de Oscar Rivera en el Registro Nacional de las Personas, dirigente de la organización “Los Rojos”, diputados que ya van por la reelección en su tercer periodo, si bien es cierto que han sido beligerantes, no deja de sorprender que tienen la bendición del caudillo. En 10 años en que se dejó las calles a penas se han logrado algunos puestos en el Tribunal Superior de Cuentas, RNP, CNE o TNE, esta relación se vuelve biunívoca, se mantiene bajo la sombra del ex presidente y a cambio alimentan al partido con discursos agitadores. Pero el sangrado en el partido es intenso e inevitable, nos salta la incertidumbre si esas contradicciones desembocarán con la refundación o por el contrario, con la consolidación del tripartidismo.

El error de siempre: en el afán de confrontar al caudillo, llevarse a la base de encuentro

La participación en los procesos electorales dentro de las democracias burguesas no se descarta por las agrupaciones revolucionarias, se vuelven una alternativa para demostrar que las mismas no sirven. Antes del 2011 la lucha era contra el golpe de estado, entre el 28 de junio del 2009 y marzo del 2011 el país se mantuvo en convulsión permanente. Con la derrota del magisterio en marzo del 2011, prácticamente se terminó con la lucha social, gremial y popular. En mayo del 2011 se creó el partido LIBRE y en primera instancia recogió todo el programa de lucha del FNRP, que poco a poco fue cambiando en 10 años de existencia. Las primeras contradicciones se dieron con diputados electos que emigraron al Partido Nacional, se profundizó las heridas con los periodistas Esdras Amado López y David Romero Ellner, personas que pretendieron disputar el liderazgo a Zelaya y al no poder optaron por romper de tajo con el partido. Los que han roto, en primera instancia han confrontado a Zelaya, pero, ante la falta de apoyo popular se pelean con el santo y la limosna y terminan trasquilados por fuera de la organización.

Hasta ahora, los que han pretendido liderar solo muestran el más descarado oportunismo, mismo que dejan en evidencia al despotricar una vez que se han ido, la arremeten contra la militancia sin dar oportunidad al debate de las contradicciones. No comprender la dialéctica dentro del partido, impide el origen de un nuevo liderazgo.

Es la misma situación que sucedió en la alianza del 2017 con Salvador Nasralla, este, una vez que visitó USA, regresó al país arrojando adjetivos nada deseables para la base de LIBRE, la historia se repitió con la doctora Suyapa Figueroa después de la lucha de la Plataforma en el 2019. Ahora, es la misma historia como un Deja Vuh con los perdedores en las elecciones internas del 14 de marzo. Una María Luisa Borjas que se atrevió a asegurar que ella había ganado la coordinación del partido hasta se vuelve chiste, ¿Quién sigue a María Luisa Borjas?

Esto en ningún momento significa que no se dieron irregularidades, sin embargo, las mismas no cambiaban el resultado. Ahora bien, si es diferente en la elección de los candidatos a diputados, porque mil votos o menos pueden determinar quedar dentro de las elecciones generales.

Hasta ahora, todos los que pelean liderazgo en LIBRE lo hacen con la perspectiva de “Quitate vos por que sigo yo”, a lo que Zelaya les responde “Neles pasteles porque aquí yo sigo”, son pretensiones individuales apoyadas por personas que desean ver otra cara, en ocasiones apoyados y alimentados por sectores desde afuera. LIBRE si bien es cierto sigue siendo una esperanza para el pueblo, dejó de tener la esencia con la que se conformó el FNRP, dejó de tener la agresividad con la que se presentó a las elecciones generales del 2013 y ya no hay el optimismo de las elecciones del 2017. El régimen ha hecho magistralmente su trabajo, ha utilizado todos los recursos disponibles y todos los agentes dispuestos hasta dentro del mismo LIBRE, lo cierto es que, a pesar de la condena de Tony Hernández a cadena perpetua, el Partido Nacional tiene militancia y dinero para noviembre.

Un estadista, un líder, debe alzar un programa revolucionario

Pareciera, que ahora a todos les ocasiona alergia hablar de procesos revolucionarios, las palabras de la doctora Suyapa Figueroa no son casuales, decir “Debemos buscar una ideología hondureña y dejar de pensar en banderas de Venezuela o Cuba”, solo refleja el pánico que le tienen a que el pueblo decida su camino, tras esas palabras reaccionarias y ridículas, solo se esconde una actitud servil y lacaya hacia USA, pero también de alergia a los sectores radicales de LIBRE.

En el país no hay líderes en este momento, no hay uno tan solo que pueda levantarse y que pueda conducir un proceso, de ahí que le corresponde al pueblo trazar la ruta, elaborar un programa de lucha y lanzar una estrategia para obtener el poder con el pueblo enfrente, el que esté dispuesto debe asumir ese programa y morirse con él, solo así se puede pelear un liderazgo, yendo a las calles con el pueblo y sin temer a refundar al país.

Es inútil que por pura imagen o títulos se pretenda sustituir a un caudillo, solo son características que fácilmente las sustituye otro, pero peor aún, atacar al caudillo llevándose de encuentro a la base solo se agencia repudio y da lugar a una desenfrenada guerra de connotaciones muy bizarras.

No importa quien lidere, si el programa es revolucionario.