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Dom, Oct

Mujer
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Por Raúl Jiménez Lescas

 

Hoy, 8 de marzo millones de mujeres conmemoran su “Día”. ¿Pero cuál es la génesis de esa conmemoración? ¿Qué mujeres propusieron ese día 8 de marzo y por qué? ¿Cuándo las Naciones Unidas lo adoptaron como propio? ¿Sólo un día para las mujeres?

La creencia más difundida es que el “Día Internacional de la Mujer” es obra de la ONU, incluso de la ONU Mujeres, pero eso no es verdad o en todo caso una verdad a medias. Como se puede leer en la página oficial de la UNESCO/ONU:

“Proclamado por las Naciones Unidas en 1977, el Día Internacional de la Mujer encuentra sus orígenes en las manifestaciones de las mujeres que, especialmente en Europa, reclamaban a comienzos del siglo XX el derecho al voto, mejores condiciones de trabajo y la igualdad entre los sexos. De todas las fechas importantes que han marcado los primeros años de lucha por la emancipación de las mujeres, ninguna coincide con el 8 de Marzo.”.

Es decir, hasta el año de 1977, la ONU se dignó a tomar en cuenta a las mujeres, ya que es una Organización patriarcal, capitalista e imperialista, que se da baños de pureza, tras varios siglos de explotación de las mujeres.

Yo les voy a contar la verdadera historia.

El capitalismo, como modo de producción y como modelo social, arrojó a las mujeres al trabajo, porque a los capitalistas no les bastaban las manos masculinas, necesitaban de femeninas e incluso infantiles, esa es la historia de la explotación capitalista desarrollada, especialmente en el siglo XVIII en Inglaterra y partes de Europa: las mujeres eran más útiles en la industria textil, por su delicadeza y formalidad para hacer trabajos finos; los hombres, son rudos y mal-hechos; los niños y niñas les eran muy útiles en las minas porque entraban con mayor facilidad a los socavones y sacar el carbón para la industria movida por el vapor, es decir, la Primera Revolución Industrial. No lo digo yo, lo dicen los más afamados historiadores ingleses como E. P. Thompson y Eric Hobsbawm.

Las mujeres iban a Manchester a buscar trabajo y de no encontrarlo, se prostituían. Las mujeres rodaban como harapos por las calles, no lo digo yo, lo dice Víctor Hugo en su fabulosa novela “Les misérables” (yo la leí en francés, porque no me gustan las traducciones al español).

La escena de la película “El Perfume” (Das Parfüm, die Geschichte eines Mörders), donde una mujer que vende pescado y da a luz a un bebe entre el fango era real. Los tiraban a la basura como si fueran basura no bebés. Los europeos son cochinos y cochinas por naturaleza, no lo digo yo, sino un europeo que redactó una brillante novela del escritor Patrick Süskind sobre el “Perfume”.

En México o Nueva España, se hizo famosa la frase “Agua va”, porque los europeos aventaban sus orines de la bacinica desde las ventanas a la calle. No lo digo yo, son hechos reales y documentados. Nosotros los educamos y dejaron de tiranos en la calle sus orines de la noche.

Entonces las mujeres y las niñas empezaron a luchar. ¿Cómo? Mañana se los cuento.

¿Quién fue la mujer que propuso conmemorar por primera vez el 8 de marzo?

Ya sabemos que no fue idea de la ONU en 1975/1977 conmemorar el 8 de marzo como un “Día de la Mujer”, sino que mucho tiempo antes, diferentes mujeres en lo individual y lo colectivo, habían iniciado una lucha por sus derechos laborales, sociales, electorales y humanos.

Para ser precisos, la primera mujer que propuso una “Declaración de los Derechos de las Mujeres y las ciudadanas” (Déclaration des Droits de la Femme et de la Citoyenne) fue la francesa, Olympe de Gouges y, lo hizo, en el lejano año de 1791, un 5 de septiembre. Es decir, 184 años antes que los dirigentes patriarcales de las Naciones Unidas.

Se entiende que la ONU está haciendo un esfuerzo para lavar su imagen patriarcal, procapitalista y, en muchos casos, directamente imperialista. La ONU no toca ni con el pétalo de una rosa al gobierno gringo que sigue bloqueando a Cuba, donde también son afectadas las mujeres. ¿Cómo piden derechos a las mujeres en el mundo si son incapaces de detener el bloqueo contra la pequeña isla del caribe?

La mujer que propuso conmemorar el 8 de marzo como un día de lucha de las mujeres trabajadoras, fue la alemana Clara Zetkin, editora del periódico quincenal del movimiento de mujeres de la socialdemocracia alemana, llamado Igualdad (Die Gleichheit) y lo hizo durante el Segundo Congreso Socialista Internacional de Mujeres en Copenhague, Dinamarca, en 1910, es decir, 65 años antes que la resolución (por cierto fue en México) de la ONU.

Cualquiera podrá objetar que hace 184 años no existía la ONU, tampoco hace 65, pero lo que la ONU no puede dejar de decir nunca, es que esas mujeres, como Olympe de Gouges deben ser recordadas, no sólo porque fue ejecutada (máxima expresión patriarcal) sino porque presentaron ideas brillantes sobre los derechos de las mujeres; en el caso de la alemana Zetkin, no fue ejecutada, pero sí destituida del periódico por sus ideas, lo cual es otra forma de violencia contra las mujeres.

La ONU es inconsecuente, usa la bandera del Día Internacional de la Mujer para limpiar su patriarcado, mientras no mueve ningún dedo contra la violencia del bloqueo contra las mujeres cubanas y venezolanas. Por sus obras los conoceréis, dice un buen dicho. Lo mismo pasa con la ultraderecha mexicana, que ahora se disfraza de “feminista” para atacar a sus opositores, cuando la ultraderecha mexicana es la expresión más pura y violenta del patriarcado.

Pero volvamos al tema más importante, según el artículo aparecido en el periódico Igualdad del 12 de septiembre de 1810 (probablemente escrito o revisado por la misma Clarita Zetkin):

“Ahora les toca a las compañeras de todos los países poner en práctica las resoluciones. Esto se aplica particularmente a la decisión de desplegar un nuevo medio de agitación en la forma del 'Día de la Mujer': utilizamos este nuevo medio sin ilusiones. Sabemos que no significa per se la conquista de los derechos políticos de las mujeres, pero tenemos la firme voluntad de darle el alcance práctico que un Día de la Mujer bien preparado puede tener y debe ganar.”.

La lectura de ese artículo-informe constata la fuerza que habían alcanzado las mujeres socialistas en 1910: “Estuvieron presentes delegadas de 17 naciones diferentes y es comprensible y muy gratificante que las compañeras danesas y suecas hayan enviado unas delegaciones particularmente fuertes. Podemos esperar que a partir de ahora las compañeras de los países escandinavos, cuyo trabajo exhibe tanta frescura y un entusiasmo profundo pero controlado, hayan establecido un contacto cercano con la Internacional de Mujeres Socialistas. Lo mismo ocurre con las compañeras de América [fue una delegación estadounidense], pero se necesitará tiempo para que un movimiento socialista organizado de mujeres se desarrolle en los países latinos, que buscarán conexiones con los movimientos hermanos en el extranjero.”.

Clara fue ratificada como lideresa socialista internacional: “El Secretariado Internacional de la Mujer seguirá existiendo en su forma actual. La camarada [Clara] Zetkin fue reelegida por unanimidad como su secretaria internacional. La Tercera Conferencia Internacional de Mujeres tendrá lugar tras el próximo Congreso Socialista Internacional, que tendrá lugar en 1913 en Viena. En el futuro, un comité de trabajo de compañeras de diferentes países participará en la preparación y organización de las conferencias, de modo que se pueda realizar una reunión preliminar con tiempo suficiente para preparar y hacer que las discusiones sean fructíferas.”.

El texto de Igualdad, fue concluyente: “La joven internacional de mujeres socialistas tiene una sola consigna: ¡Adelante!”.

Mañana ¿Cuáles fueron los debates y temas más importante discutidos por las mujeres socialistas y feministas?

¿Cuáles fueron los debates y temas más importante discutidos por las mujeres socialistas, sufragistas y feministas de 1910?

 

Ellas saben que es necesario luchar

y morir en la lucha por la libertad.

La lucha contra la guerra,

y la lucha por la libertad,

no pueden librarse sin las mujeres.

Clara Zetkin, Basilea, 1912.

 

Ya sabemos que fue Clarita Zetkin y sus compañeras socialistas, feministas y sufragistas, las que propusieron al Segundo Congreso Mundial de Mujeres de 1910, iniciar la conmemoración del Día Internacional de la Mujer (que es ese entonces se entendía como la “mujer trabajadora” en lo particular). Un año después, en marzo de 1911, se concretó la resolución del Segundo Congreso en varios países europeos: las alemanas, la fuerza más importante de la Internacional de Mujeres, danesas, austriacas, suizas, inglesas, francesas entre otras. Sin embargo, las conmemoraciones no iniciaron el 8 de marzo sino en diferentes fechas.

En 2011 fue el centenario de esa gesta y, este 8 de marzo de 2021, el 110 aniversario. Fue hasta 1914, cuando las alemanas, suecas y rusas conmemoraron el 8 de marzo como el Día Internacional o Mundial de la Mujer.

Antecedentes

Por iniciativa de las socialistas alemanas, cuya figura más visible era Clara Zetkin, se convocó a la “Primera Conferencia Internacional de Mujeres Socialistas”, misma que se verificó en la ciudad de Stuttgart, Alemania, el 17 de agosto de 1907, a la cual asistieron cincuenta y ocho participantes de Europa, India y Japón, informó la Internacional Socialista de Mujeres.

Aleksándra Kolontái escribió al respecto: “Un nuevo peligro amenaza la dominación de la burguesía: las trabajadoras están adoptando resueltamente el camino de la organización de clase internacional.”.

En dicha conferencia se votó conformar una “Secretaría Internacional de la Mujer'' a cargo de Clarita Zetkin. Es importante resaltar que las mujeres reunidas en Stuttgart, acordaron luchar por el sufragio a la mujer, ya que en esos tiempos, solamente votaban los hombres, excepto en Nueva Zelanda y Finlandia donde las mujeres habían conquistado el derecho al voto.

Este enorme avance de la organización de las mujeres socialistas, sindicalistas, sufragistas y anarquistas fue posible, gracias al desarrollo del movimiento sindical y socialista tras la constitución de la “Primera Internacional” en Londres, Gran Bretaña en 1864, la Comuna de París de 1871, la huelga del 1o de mayo de 1886 en Estados Unidos de América y Canadá y, la conformación de la “Segunda Internacional” en 1889, por lo que el movimiento sindical y socialista, había alcanzado un grado de madurez, organización y experiencia acumulada de casi un siglo de luchas, si consideramos al movimiento Luddita de 1810, como las primeras rebeliones laborales contra la explotación capitalista.

¿Qué temas debatieron esas extraordinarias mujeres en 1910?

Según diferentes medios, al Segundo Congreso Socialista Internacional de Mujeres en Copenhague, Dinamarca, asistieron más de 100 delegadas de 17 países, incluida la delegación estadunidense [la sindicalista Luella Twining (1871-1939) y May Wood-Simons]. Por la delegación rusa, apareció por primera vez,

Aleksándra Kolontái, quien logró, años después que la URSS adoptara oficialmente el 8 de marzo como Día Internacional de la Mujer y se fuera creado el Zhenotdel (Departamento de la Mujer) en 1918.

Los temas fueron variados y no exentos de algunas diferencias y fuertes debates, pero podemos clasificar los siguientes temas:

  1. Solidaridad femenina que ahora se llama “sororidad”. Las mujeres de 1910 la entendían de la siguiente manera: “La conferencia amplió y fortaleció las relaciones entre las mujeres socialistas de varios países y, aquí y allá, aumentó la comprensión común de las características centrales del movimiento. Para algunas, arrojó luz y clarificó la actitud socialista fundamental en muchas cuestiones importantes, mientras que para otras condujo a nuevas y fructíferas sugerencias para la práctica. Así que nadie volvió a casa de las reuniones con las manos vacías, y las que tenían cosas que ofrecer en un tema se beneficiaron en otros.”.
  2. Conciencia de clase: Las féminas lo entendieron en los siguientes términos: “La conciencia apreciativa y edificante de esta interacción sólo puede ayudar a fortalecer los lazos que unen a las compañeras de todos los países en su voluntad de trabajar de la manera más uniforme posible al servicio del gran objetivo compartido del socialismo.”.
  3. Red de Mujeres. La entendieron así: “... hacer más regulares y firmes las relaciones internacionales entre las compañeras de todos los países, hubo muchas propuestas y sugerencias de cosas que ya existen, como el intercambio internacional de publicaciones de mujeres socialistas, el envío de correspondencia a una oficina central para una mayor difusión, etc. Por supuesto, tales propuestas vinieron de compañeras que sólo recientemente, o casi nunca, habían entrado en contacto con el Secretariado Internacional”.
  4. Voto Universal a la mujer. Fue de los temas más discutidos, ya que las mujeres no votaban en el mundo, salvo las dos honrosas excepciones ya mencionadas. “Sin duda, lo más destacado de la conferencia fue la discusión sobre el sufragio femenino. Una vez más, se hizo evidente cómo, tan pronto como se debaten las principales cuestiones de principio, los debates adquieren sustancia interna, fuerza e impulso. Y ese fue el caso aquí también. Aquellas compañeras presentes que estaban familiarizadas con la situación y sabían que un número nada despreciable de importantes compañeras inglesas - a pesar de todas las resoluciones aprobadas por los congresos sindicales y del partido en su propio país y el Congreso Internacional Socialista en 1907 - lamentablemente estaban luchando junto a activistas burguesas por los derechos de las mujeres por un sufragio femenino restringido. Para aquellas compañeras familiarizadas con esta situación, estaba claro desde el principio que las discusiones no girarían en torno a la cuestión de los medios, sino al objetivo mismo.”.
  5. Bebel, defensor de los derechos de la mujer. La elocuencia es evidente: “En conclusión, cabe señalar que la conferencia tuvo el placer de recibir una carta de August Bebel. El tormentoso aplauso con el que las delegadas recibieron la carta y la propuesta de enviarle el agradecimiento profundo y los más cálidos deseos de la conferencia, fue testimonio de la profunda admiración que las compañeras de todos los países tienen por este gran defensor de los derechos del sexo femenino y de la liberación de la clase obrera.”.

Los debates y resoluciones, así como la importancia de las delegaciones femeninas en la Segunda Conferencia son una expresión de que la lucha de las mujeres estaba encaminada a tomar el cielo por asalto.

Dejo a que hablen las propias luchadoras:

“Pero nos parece más importante resaltar el valioso trabajo que se ha realizado en Copenhague [Dinamarca]. Estimulará el trabajo futuro de las compañeras en todos los países, lo hará más uniforme, más claro y se convertirá en una parte cada vez más valiosa de la lucha proletaria por la emancipación. Nuestro más profundo agradecimiento debe ir a los camaradas daneses, así como a las organizaciones políticas y sindicales que están tras ellas, que hicieron posible y exitosa la conferencia de Copenhague, y que se aseguraron de que las horas de esfuerzo y trabajo se enriquecieron con una infinitamente amable y cálida hospitalidad.

 

¿Qué decía la primera convocatoria para conmemorar a la mujer?

 

“Si en realidad queremos trasformar las condiciones de vida,

debemos aprender a mirarlas a través de los ojos femeninos.”

León Trotsky, 6 de agosto de 1923. Problemas de la vida cotidiana.

 

El 19 de marzo debe ser su día de gloria. 1911, 1914 y 1918, tres fechas decisivas para el establecimiento del Día Internacional de la Mujer. Vamos con la primera. Sabemos que en 1910 se acordó conmemorar un “Día Internacional de la Mujer” por resolución del Segundo Congreso Socialista Internacional de Mujeres reunido en la ciudad de Copenhague. Las 100 delegadas que asistieron a los trabajos de dicho Congreso Socialista trabajaron en sus respectivos países para preparar el primer acto público del “Día Internacional de la Mujer” en el mundo.

Señalaron Cintia Francia y Daniel Gaido:

“El primer Día Internacional de la Mujer no se celebró el 8 de marzo, sino el 19 de marzo de 1911. La fecha se eligió para conmemorar la Revolución de 1848 en Berlín: el día anterior, el 18 de marzo, se dedicaba cada año a ‘los héroes caídos de marzo’.

“En Alemania se imprimieron y distribuyeron dos millones y medio de ejemplares de un folleto que instaba a participar en el Día de la Mujer. Die Gleichheit [Igualdad, editado por Clarita Zetkin] hizo su propio llamamiento: ‘¡Camaradas! ¡Mujeres y niñas trabajadoras! El 19 de marzo es su día. Es su derecho. Detrás de su reivindicación está la socialdemocracia, la clase obrera organizada. Las mujeres socialistas de todos los países se solidarizan con ustedes. El 19 de marzo debe ser su día de gloria’.”.

El grito de combate fue: “Adelante con el sufragio femenino”. Diversas fuentes señalan que más de un millón de mujeres –en su mayoría, pero no exclusivamente, mujeres organizadas en el SPD [Partido Socialdemócrata] y los sindicatos– salieron a la calle en Alemania para exigir la igualdad social y política.”.

Para ello, se organizaron en “asambleas políticas públicas populares” –cuarenta y dos sólo en Berlín– en las que discutieron los problemas que afectan a sus vidas.”.

Por el planeta, un nuevo enemigo –como diría Aleksándra Kolontái– al capitalismo abrió su primer ojo: las mujeres trabajadoras, sindicalistas, sufragistas, feministas y anarquistas destinaron un día para ellas mismas.

Año de 1911, muy presente lo tengo yo: las trabajadoras de Estados Unidos, Suiza, Dinamarca y Austria eligieron el 8 de marzo como Día de la Mujer. Sus homólogas de Francia, Holanda, Suecia, Bohemia y (fundamentalmente) Rusia no tardaron en sumarse a la lista de celebrantes.”.

Así nació el 8 de marzo, como un día de lucha y protesta… La pobrecita ONU lo estableció hasta 1975/1977.

Que pena me dan.

 

El primer 8 de marzo en el mundo: Frauen Tag (Día de la Mujer)

 

“El Día de la Mujer

o Día de la Mujer Trabajadora

es un día de solidaridad internacional

y un día para revisar la fuerza

y organización de la mujer proletaria.”

Alejandra Kollontai

Mezhdunarodnyi den’ rabotnitz,

Moscú, 1920.

 

Igualdad

El número 12 del periódico socialista Die Gleichheit (Igualdad), desde Stuttgart, convocó a la celebración del “Día de la Mujer” el 19 de marzo de 1911. La editora del periódico femenil-socialista era Clara Zetkin, socialdemócrata y feminista. Ese ejemplar ya es histórico, pues es la primera convocatoria pública para conmemorar lo que hoy en día es el 8M.

 

¿Por qué se pudo alcanzar esta madurez del movimiento socialista de las mujeres en Alemania?

Clara Zetkin, la creadora del 8M, nos despeja toda duda. Escribió:

“En 1907, el Partido Socialdemócrata de Alemania tenía 29.458 mujeres miembros, en 1908 eran 62.257. Estas cifras muestran el resultado práctico de la propaganda política a favor del socialismo durante los últimos doce meses. 1908 fue el primer año en el que la nueva ley de asociación para todo el Imperio permitió a las mujeres afiliarse a organizaciones políticas. Hasta entonces, cada Estado federado tenía su propia ley de asociación y, en la mayor parte del Imperio, las prescripciones legales para que las mujeres del baño se convirtieran en miembros de las sociedades políticas organizadoras.”

Como siempre, las autoridades hacen lo que quieren con las leyes, las acomodan a su antojo. Así, muchas mujeres fueron castigadas por ingresar a las organizaciones sindicales o socialdmocrátas. Recordó Clarita que: “En algunos de los países federados la ley hasta mayo de 1908 prohibía a las mujeres la asistencia a reuniones y conferencias políticas y públicas. Es una prueba de una convicción muy poderosa, consciente de clase, y de buen sentido práctico y formación, que a pesar de los grilletes de las leyes reaccionarias y las prácticas brutales de las autoridades, las mujeres socialistas ya habían logrado unirse al partido para el número de casi 30.000; y que en el transcurso de un año casi han duplicado ese número.”.

Día con día, las mujeres se unían a la lucha, se organizaban y participaban, pese a las restricciones y el trabajo en el hogar.

El recuento de Clarita es elocuente: “En 257 secciones locales de la S.D.P. [Partido Socialdemócrata] habían elegido en 1908 a una compañera del Ejecutivo, y en más de cincuenta secciones más se llevarían a cabo elecciones de este tipo. Las secciones del Partido han establecido ciento cincuenta círculos de conferencias y estudios para mujeres con el fin de servir a la instrucción teórica y práctica de sus miembros mujeres.”.

La reflexión de Clara Zetkin es muy importante, porque destaca tres cosas: 1. Las mujeres se unieron a la lucha por sus derechos; 2. Se organizaron y participaron activamente y, tercero, lo más importante: se formaron política. Sin formación no hay participación consciente.

En 1913, el Día Internacional de la Mujer se trasladó al 8 de marzo. Este día sigue siendo el día de la militancia de la mujer trabajadora, escribió Alejandra Kollontai en Moscú, en el lejano año de 1920. No fue necesario explicar el porqué del 8 en lugar del 19.

Señalaron Cintia Francia y Daniel Gaido:

“La celebración del Día Internacional de la Mujer el 8 de marzo se convirtió en una práctica mundial en 1914. Un famoso cartel con las palabras ‘Día de la Mujer / 8 de marzo de 1914 –Adelante con el Sufragio Femenino’, en el que una mujer vestida de negro ondea la bandera roja, marcó la ocasión. En Alemania, invadida por la histeria en los prolegómenos de la Primera Guerra Mundial, la policía prohibió que el cartel se colgara o se distribuyera públicamente. El cuarto Día Internacional de la Mujer se convirtió en una acción de masas contra la guerra imperialista que estallaría tres meses después.”.

Así nació el 8M. Fue una jornada internacional por los derechos de las mujeres, especialmente, el sufragio universal entre otras reivindicaciones. Pero estalló la Primera Guerra Mundial y tanto la Socialdemocracia Internacional como la Internacional de Mujeres se dividieron en dos bandos: quienes lucharon contra la guerra y quienes apoyaron la guerra. En el primer bando, estuvieron, sin duda, Clara Zetkin, Rosa Luxemburgo y Alejandra Kollontai; en el segundo, los chovinistas y vendidos de siempre.

Nos cuentan Cintia Frensia y Daniel Gaido:

“Como el Día Internacional de la Mujer se había originado en el ala izquierda del movimiento proletario de mujeres, la dirección del SPD también dejó de celebrar el 8 de marzo. Argumentaron que, tras la extensión del sufragio femenino, los objetivos de la festividad se habían alcanzado.

A su favor, el Partido Comunista siguió celebrando el Día Internacional de la Mujer bajo el lema ‘¡Todo el poder para los consejos! Todo el poder para el socialismo’. Y en junio de 1921, Clara Zetkin ayudó a hacerlo oficial. La Segunda Conferencia Internacional de Mujeres Comunistas, presidida por Zetkin y celebrada en Moscú, proclamó que en el futuro el Día Internacional de la Mujer se celebraría en todo el mundo el 8 de marzo.

Desde entonces, las celebraciones del Día Internacional de la Mujer se llevan a cabo el 8 de marzo en países de todo el mundo, sirviendo de recordatorio anual de la potencia revolucionaria de las mujeres trabajadoras.”.

Por su parte, Alejandra Koolontai, recordaría aquella jornada femenina con las siguientes palabras:

“En 1914, el ‘Día de la Mujer Trabajadora’ en Rusia estuvo mejor organizado. Ambos periódicos obreros se preocuparon por la celebración. Nuestras compañeras se esforzaron mucho en la preparación del ‘Día de la Mujer Trabajadora’. Debido a la intervención policial, no lograron organizar una manifestación. Quienes participaron en la planificación del ‘Día de la Mujer Trabajadora’ se encontraron en las cárceles zaristas, y muchos fueron enviados posteriormente al frío norte. Porque el lema ‘por el voto de las mujeres trabajadoras’ se había convertido naturalmente en Rusia en un llamamiento abierto para el derrocamiento de la autocracia zarista.”.

Muchos años antes de estos sucesos extraordinarios, en 1909, Clara Zetkin, nos legó el secreto del éxito de este movimiento:

“El movimiento socialista de mujeres en Alemania se inspira en la monumental máxima de Karl Marx: ‘Los filósofos hasta ahora sólo han interpretado el mundo de diferentes maneras; lo que queda por hacer es cambiar el mundo’. Se esfuerza por ayudar a cambiar el mundo despertando la conciencia y la voluntad de las mujeres de la clase trabajadora para que se unan a la realización de la hazaña más titánica que la historia conocerá: la emancipación del trabajo por parte de la propia clase trabajadora.”.

¿Cuándo los patriarcas de la ONU oficializaron el 8M?

 

Cuando las mujeres le prendieron fuego al mundo: Oficial el 8M en la URSS

 

“Alcanzar los derechos legales es insuficiente;

las mujeres deben emanciparse en la práctica.

La emancipación de la mujer significa

darles la oportunidad de criar a sus hijos,

compaginando la maternidad

con el trabajo para la sociedad.”

Alejandra Kollontai

Vladimir Ilyich Lenin.

Reminiscences. 1900-1922, Moscow, 1963,

 

Ya sabemos muchas cosas del origen del 8M. Sabemos que la idea no viene de la ONU, sino de socialistas, feministas, sufragistas y anarquistas de fines del siglo XIX y que se organizaron, para conmemorar por primera vez el Día de la Mujer un 19 de marzo de 1911. Tres años después, la fecha se conmemoró por primera vez, un 8M en 1914. Sabemos que tenían poderosas o pequeñas organizaciones de mujeres que se agrupaban en sindicatos o Círculos de Estudio, que editaron periódicos y revistas; que desarrollaron una intensa actividad cultural, de organización y agitación para que las mujeres trabajadoras despertaran a la lucha política y social (ahora le llaman “empoderamiento”). Los debates en las conferencias y congresos de mujeres eran de alto nivel político y destacaron importantes mujeres teóricas, propagandistas, organizadoras y agitadoras que fueron escuchadas por millones de mujeres por todo el planeta.

Una buena definición sobre el tema nos la heredó la rusa Alejandra Kollontai, que escribió en 1920: “El Día de la Mujer o Día de la Mujer Trabajadora es un día de solidaridad internacional y un día para revisar la fuerza y organización de la mujer proletaria.”

Sabemos que las celebraciones del 8M se suspendieron durante la Primera Guerra Mundial y que la Socialdemocracia, por considerar ese día como “radical” y promovido por mujeres “antiguerra” lo sacaron de su calendario, pero que las mujeres comunistas lo retomaron. Así tenemos un nuevo dato histórico: la Revolución Rusa de 1917 inició con la conmemoración del 8M en Petrogrado. En la historia de esa revolución se le considera como la “Revolución de Febrero” (23 de febrero), pero en realidad es la Revolución de Marzo (8 de marzo), ya que los rusos no tenían nuestro calendario. En el recuerdo de la Kollontai las cosas fueron así:

“En 1917, el 8 de marzo (23 de febrero), el Día de la Mujer Trabajadora, salieron con valentía a las calles de Petrogrado. Las mujeres, algunas trabajadoras, otras esposas de soldados, exigieron ‘Pan para nuestros hijos’ y ‘El regreso de nuestros maridos de las trincheras’. En este momento decisivo, las protestas de las trabajadoras plantearon tal amenaza que incluso las fuerzas de seguridad zaristas no se atrevieron a tomar las medidas habituales contra los rebeldes, sino que miraron con confusión el mar tormentoso de la ira del pueblo.

“El Día de la Mujer Trabajadora de 1917 se ha convertido en algo memorable en la historia. En este día las mujeres rusas levantaron la antorcha de la revolución proletaria y prendieron fuego al mundo. La revolución de febrero marca su comienzo a partir de este día.”.

Y, un año después del triunfo de la Revolución de Octubre (en realidad Noviembre), Alejandra Kollontai narró cómo se organizaron las mujeres durante la revolución:

“En el otoño de 1918, el partido envió a un grupo de bolcheviques activos a varias partes del país para trabajar entre las mujeres. Sverdlov [el organizador del Partido Bolchevique] me envió a Orekhovo-Zuyevo, Kineshma, Ivanovo y otros lugares. Recuerdo que una trabajadora textil llamada Anuchkina me invitó a casa. Ella me ofreció una taza de té; no había pan, ni azúcar, pero sí mucho entusiasmo. Durante nuestra conversación, la compañera Anuchkina expresó la opinión de que era el momento de convocar un congreso de mujeres trabajadoras y campesinas. Me gustó la idea y la presenté al Comité Central del partido cuando regresé a Moscú.”.

Al año siguiente, se fundó, en marzo, la Tercera Internacional o Internacional Comunista (en ruso Komintern) en Moscú y los comunistas rompieron definitivamente con la Socialdemocracia Internacional (hoy Internacional Socialista). Una de las destacadas comunistas que esperaban en el congreso fundacional era Rosa Luxemburgo, pero fue asesinada por la policía socialdemócrata y arrojada al río, como ya les he contado. Por eso, la nueva Internacional le rindió un merecido homenaje. Su compañera de armas, Zetkin, la recordó en una semblanza muy emotiva en septiembre de 1919 y fue la primera vez que se le llamó la “Rosa Roja”:

“Rosa Luxemburg fue una mujer de voluntad indomable. El severo autocontrol puso freno al valiente ardor de su temperamento, ocultándose bajo un comportamiento aparentemente reservado y tranquilo. Dueña de sí misma; ella pudo liderar a otros. [...] Su sentido interior de libertad allanó todos los obstáculos en su camino.”.

La Internacional Comunista tomó resoluciones importantes en sus primeros 4 congresos sobre la mujer bajo la siguiente lógica: “Lo que el comunismo dará a la mujer, en ningún caso el movimiento femenino burgués podrá dar. En tanto exista la dominación del capital y de la propiedad privada, la liberación de la mujer no será posible”.

La Revolución era permanente o ininterrumpida en la naciente URSS, por lo que uno de los temas a resolver fue la llamada “Cuestión de la Mujer”. El recuerdo de la Kollontai nos sirve para entender esa revolución en las mujeres:

“El 19 de noviembre Vladimir Ilich [Lenin] pronunció su histórico discurso que se convirtió en la base de nuestro trabajo. El congreso adoptó propuestas sobre métodos de trabajo, protección de madres y niños pequeños, y muchas otras.” (como el derecho al aborto y la creación de un departamento de gobierno dedicado a la protección de las mujeres que dirigió, precisamente, la Kollontai). De esta forma, el 8M se hizo oficial en la URSS y se dieron pasos para la emancipación en los hechos de la mujer (hoy se le llama “igualdad sustantiva”).

Así tenemos un nuevo dato histórico: la primera mujer en dirigir un departamento o secretaría de la mujer en un gobierno fue una comunista-feminista llamada Alejandra Kollontai, que después caería en desgracia durante el estalinismo y enviada como embajadora a México, pero ya nos ocuparemos de esa harina para ponerla en su costal. La primera Constitución de la URSS otorgó el derecho al sufragio a las mujeres entre otros notables derechos (1918).

Cabe destacar que desde fines del siglo XIX, Nadezhda K. Krupskaya empezó a analizar el tema de las mujeres campesinas y obreras en la Rusia zarista. Un trabajo memorable de 1889 se extendió años después y, sus notas, sin duda ayudaron a su marido, Lenin, a entender la “cuestión de la mujer”. Las notas de la Krupskaya son reveladoras sobre las condiciones de las mujeres: “Examinemos las condiciones de la mujer trabajadora, comenzando por la campesina.Tiene que hacer frente a todo tipo de trabajos de campo pesados, sin tregua día y noche en la cosecha. Tiempo ya que, en muchos lugares, las mujeres aran y cosechan junto con los hombres. Además de eso llevan la carga de cuidar las aves de corral y el ganado, las tareas domésticas, confeccionar ropa y cuidar a los niños; de hecho, es imposible enumerar todos los trabajos que le caen a la campesina”.

Las comunistas alemanas, con Clara Zetkin al frente, siguieron trabajando por las mujeres y, como ya les he contado, en 1921, la Segunda Conferencia Internacional de Mujeres Comunistas, presidida por la mismísima Zetkin (celebrada en Moscú), proclamó que en el futuro el Día Internacional de la Mujer se celebraría en todo el mundo el 8 de marzo.

Esa madurez en la lucha y organización femenina fue expresada por la Kollontai en los siguientes términos:

“No solo las mujeres de la Unión Soviética, sino las mujeres de todo el mundo deben saber que Vladimir Ilich sentó las bases de la emancipación femenina. Alcanzar los derechos legales es insuficiente; las mujeres deben emanciparse en la práctica. La emancipación de la mujer significa darles la oportunidad de criar a sus hijos, compaginando la maternidad con el trabajo para la sociedad.

“En ninguna parte del mundo, en ninguna parte de la historia, existe un pensador y estadista que haya hecho tanto por la emancipación de la mujer como Vladimir Ilich.”.

 

Fuentes

Eric Hobsbawm. La era de la revolución, 1789-1848. Weidenfeld & Nicolson, World Publishing Company. 1962.

  1. P. Thomson. Tradición, revuelta y conciencia de clase. Estudios sobre la crisis de la sociedad preindustrial. Editorial Crítica, Barcelona.

----------, 1981. Miseria de la teoría, Editorial Crítica, Barcelona.

----------, 1989.  La formación de la clase obrera en Inglaterra, Editorial Crítica, Barcelona.

----------, 1995. Costumbres en común, Editorial Crítica, Barcelona.

----------, 2010. Los orígenes de la Ley Negra. Un episodio de la historia criminal inglesa, Siglo XXI, Argentina.

Día internacional de la mujer ONU http://www.unesco.org/new/es/unesco/events/prizes-and-celebrations/celebrations/international-days/international-womens-day-2012/about-womens-day/

Los orígenes del Día Internacional de la Mujer. https://weeklyworker.co.uk/worker/1337/supplement-womens-day-established/#fn3

Traducción: Enrique García para Sin Permiso

El Segundo Congreso Socialista Internacional de Mujeres en Copenhague. Publicado por primera vez en Die Gleichheit , No 25. 12 de septiembre de 1910.

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Traducción: Enrique García para Sin Permiso

Cintia Francia y Daniel Gaido. Los orígenes socialistas del Día Internacional de la Mujer. Traducción: Nicolás Allen. Jacobin América Latina. En: https://jacobinlat.com/2021/03/08/los-origenes-socialistas-del-dia-internacional-de-la-mujer/

Nadezhda K. Krupskaya. The Woman Worker (1889). Manifesto Press Cooperative Limited. 2017 (edición digital).