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Por Rodrigo Ibarra

En el año fiscal 2022, más de 560 mil migrantes viajaban en grupos familiares, fueron detenidos cruzando la frontera entre México y Estados Unidos, informó el The New York Time 05-12-23. Mientras tanto, Infobae informó que entre enero y abril de 2023, más de 127 mil migrantes han cruzado la frontera entre Colombia y Panamá, para ingresar a América Central, atravesando la selva del Darién, citando un informe de la Cruz Roja Internacional.

El territorio de América Central se convirtió en los últimos años en el canal de tránsito de migrantes de paso hacia México y finalmente hacia Estados Unidos.

Las migraciones han cambiado mucho en la actualidad. No se trata más de ver la migración de olas después de un conflicto militar o después de un desastre natural, hoy la migración se asemeja más a la corriente profunda y espesa de un río en un flujo sin fin. La nacionalidad de migrantes que cruzan fronteras de forma ilegal es muy variada, principalmente latinoamericana, pero entre ellos se han visto hindúes, africanos y chinos.

Masas de parias humanas atraviesan fronteras nacionales fuera del control de las instituciones de defensa que resguardan la soberanía nacional. Los servicios sociales que los migrantes demandan en los países por los cuales caminan, han sido llevados al borde de su funcionamiento e incluso al colapso, cuando los pueblos son muy pequeños, donde ha colapsado hasta el servicio de agua potable, sin mencionar los servicios de salud, y genera problemas con la alimentación e insuficiencia de albergues.

Militarización y represión

La respuesta institucional ha sido la militarización de las fronteras, la represión y la persecución de los migrantes, criminalizando la migración. Las políticas migratorias fueron lanzadas bajo el enfoque de seguridad nacional y criminalizan a las familias trabajadoras migrantes.

La militarización de las fronteras ha sido establecida en diversos acuerdos de seguridad bilaterales o en el marco de acuerdos entre varios países con Estados Unidos, pero todos han fracasado. Otros avanzan políticas limitadas como el asilo político o la política de refugio, lo cual demanda presupuesto e infraestructura.

Así, cada país por separado conserva un enfoque local, cuando en realidad es un fenómeno continental y mundial. Decimos alto a las deportaciones.

En las últimas semanas se volvió a aplicar la regla conocida como Título 42, que ha permitido que muchos migrantes sean expulsados con rapidez.

Se trata de una norma de salud pública de emergencia durante la pandemia, que permitió la deportación masiva y bloquear la mayor parte del acceso al asilo en la frontera desde marzo de 2020, cuando la pandemia de coronavirus se ponía en marcha. Una batalla legal la habría suspendido, pero hoy se vuelve a aplicar.

La migración expresa la descomposición del sistema capitalista

La política migratoria bajo enfoque de Seguridad Nacional no tiene la comprensión de que la migración es una forma de resistencia de los trabajadores a la destrucción de las economías y a la desarticulación social que genera la descomposición de las economías y de las sociedades.

En efecto, el éxodo migratorio de trabajadores representa la mayor fuga de mano de obra joven y capacitada en los países latinoamericanos, disminuyendo abruptamente la productividad de cada país y a escala continental.

Digámoslos con claridad: la migración masiva es la expresión más acabada de la profundidad de la decadencia del sistema capitalista. La migración es el resultado de la dislocación, si no de la destrucción misma de las estructuras productivas, sociales y políticas a escala de cada país y a escala continental. Los grados de destrucción varían de país a país, pero el fenómeno es el mismo.

Hay un responsable en todo esto: el capital financiero internacional o capital transnacional.

Veamos un poco la trayectoria de la destrucción.

Las burguesías industriales construyeron estados nacionales en territorios unificados. Se constituyeron como burguesía nacional en defensa del territorio, al cual le nombraron nación.

En la actualidad la clase que se compone alrededor del capital financiero no se vincula a industria nacional alguna, ni a un territorio, ni a una nación en particular, no hay más una burguesía propiamente nacional, sino que aparece detrás del capital transnacional. Los intereses que defienden son los de sus corporaciones y las contradicciones son entre bloques de corporaciones luchando por el control del mercado.

Esta clase especuladora está compuesta por los grandes accionistas de Wall Street que designan de entre ellos mismos a gerentes y toda clase de profesionales al servicio de sus corporaciones, las finanzas y las empresas. Una capa privilegiada que legitima los aspectos técnicos e ideológicos necesarios para las operaciones de las corporaciones. Cabildean en los estados nacionales para penetrar a su antojo donde lo requieren, desmantelando la soberanía nacional. ¿De dónde viene su poder?

Los centros del capital financiero se favorecieron no únicamente del beneficio generado por la producción de bienes y servicios, ni de la industria en general, sino de masas cada vez más grandes de dinero sucio proveniente de la industria de la guerra, del tráfico de drogas y de armas. En última instancia son los responsables del manejo de un excedente de dinero sin precedentes.

Tal excedente se convirtió, desde la década de los 80’s, en la aplicación de políticas de deuda externa y los ajustes estructurales para canalizar el ahorro generado para pagar la deuda externa. A la política de la deuda y los ajustes estructurales les siguió la privatización de las empresas estatales.

El estado fue así reducido a su mínima expresión y con las empresas nacionales privatizadas, desprovisto de cualquier fuerza como nación. Un rápido repaso histórico indica que, impulsados por el Banco Mundial y el Fondo Monetario Internacional, los gobiernos generaron reformas que “modificarían y fortalecerían” las instituciones, pero las raquíticas economías jamás crearon una base de apoyo para tales reformas. Por el contrario, generó la corrupción generalizada de las instituciones y de los sistemas políticos locales.

La soberanía nacional ha sido aplastada. Pero, ¿para qué?

En esa situación, en la Cumbre de las Américas celebrada en Miami en diciembre de 1994, bajo el mandato demócrata de Bill Clinton, se acordó establecer un Área de Libre Comercio de las Américas (ALCA), a fin de crear un espacio continental de libre comercio.

Los principios o directrices de la propuesta - no lograron concretizarse como tratado continental - pero acabaron siendo impuestos en tratados regionales - como el CAFTA ó el actual TLC de Norteamérica que sustituyó el Nafta original.

Cuando se realizó la IV Cumbre de las Américas en Mar del Plata, Argentina (2005) en la cual George W. Bush pretendió establecer el ALCA, se desarrolló una intensa lucha de los trabajadores y los pueblos en resistencia a los planes de libre comercio.

En la misma ciudad de Mar del Plata el castrismo lograría canalizar las movilizaciones populares contra el ALCA y en su momento culminante el entonces Presidente Hugo Chávez declaró que Mar del Plata era la tumba del ALCA.

Así, pudimos observar como la lucha de clases pudo derrotar los planes del imperialismo. De la derrota del ALCA bajo la presión de la lucha de clases, surgieron varias tendencias a la formación de agrupamientos regionales, sobre todo en América del Sur. Un hecho destacable es que grupos de capitales locales también se opusieron al ALCA.

El libre comercio se implantó con el establecimiento de la invasión de industrias francas con Inversión Extranjera Directa, con el fin de exportar hacia el mercado de Estados Unidos y el establecimiento de grandes estructuras comerciales dedicadas a la importación en los países dominados. Las instituciones, las leyes y las clases políticas locales fueron sometidas para lograr la más completa extorsión, mediante el uso de fuerza de trabajo barata en el marco nacional de zonas dentro de los territorios libres del control del estado.

El beneficio de la industria de zonas francas y en empresas importadoras creadas para abastecer el mercado interno es repatriado, así que no encierra ese sistema una política de desarrollo. Así, el ALCA conseguirá bajar el costo de producción a la vez que conquistó mercados internos en cada país miembro del acuerdo.

Mientras que la empresa maquiladora de zonas francas se beneficia de políticas arancelarias y tributarias que les permite apropiarse de los beneficios en todos los eslabones de la cadena productiva y en la circulación de mercancías los sistemas de producción locales son lanzados al desastre.

Muchos paquetes de reformas institucionales y a las estructuras económicas impuestas por el Banco Mundial y el Fondo Monetario Internacional no llegaron a ser más que coberturas o fachadas para las verdaderas políticas de destrucción.  Estabilizar y liberalizar las economías, modificaciones y fortalecimiento de las instituciones, distribución equitativa del ingreso, impulsar el crecimiento económico, son todas juntas una farsa, o simplemente la falta de crecimiento a la fecha fueron insuficientes para generar una base de apoyo que permitiera implementar las reformas propuestas.

Destaca el hecho de que sobreviven al desastre las empresas o sistemas productivos dedicadas a la exportación en el marco de los Tratados de Libre Comercio, no así las pequeñas y medianas empresas y unidades de producción rural en cada país, dedicadas mayormente a suplir el mercado interno.

Las empresas con capital nacional dedicadas a la exportación, por lo general son intensas en tecnología y capital, formando alrededor de ellas al sector capitalista local. No obstante, y es muy importante destacarlo, el sector de los banqueros son los principales beneficiarios mediante el crédito a la producción. En verdad, los productores capitalistas arruinados se han convertido en una especie de asalariados bien pagados por los banqueros.

El sector exportador en cada país asegura empleo para una pequeña porción de asalariados a escala nacional, pero comparativamente reciben mejores salarios que trabajadores de pequeñas y medianas empresas. Así que tener un empleo en industria de zonas francas o en empresas de exportación son sectores relativamente privilegiados de la clase trabajadoras de un país.

Por el contrario, las pequeñas y medianas empresas (en América Latina no se cuenta con estadísticas que concéntrenla información sobre las PYMES) estas sufren las peores consecuencias de las políticas de apertura económica y de los mercados.

A pesar de que contribuyen con la mayor parte del empleo asalariado, por lo general son de muy baja productividad, poco valor agregado e intensas en mano de obra, pero con poca inversión en capital y en tecnología.

Destacamos aquí que el establecimiento de industrias de zonas francas no genera la incorporación de los sectores dedicados al mercado interno al proceso tecnológico. además, la falta de acceso a financiación representa una losa sobre la pequeña y mediana producción.

Muchas de estos negocios se encuentran en situación de informalidad y se originan o responden más que todo a una forma de escapar al desempleo y la pobreza, o simplemente como un mecanismo de supervivencia, que a un verdadero proceso de desarrollo empresarial.

Son negocios muy vulnerables a la liberación y competencia

del mercado, y cuando Walmart o cualquier gran capital importador nacional se establece en los mercados locales, la pequeña y mediana producción es arrasada, lanzando masivamente al desempleo de la mayoría de trabajadores en las ciudades y entre los productores campesinos.

¡Desmilitarización de las fronteras!

Esta política de seguridad nacional genera miles de muertes por año.

La migración no debe ser criminalizadla, las familias trabajadoras emigran en busca de un trabajo que permita una vida con dignidad.

En los países receptores los migrantes se incorporan a la fuerza de trabajo sin ninguna protección legal ¡Legalización ya!

Por una política migratoria justa en los países receptores ¡No a las Deportaciones!

A la vez, los trabajadores exigen conservar derechos constitucionales plenos en sus países de origen ¡Por el derecho al voto en el Exterior!

Los trabajadores migrantes son un componente de la clase trabajadora en los países receptores.

Los trabajadores migrantes exigen educación para aprender la nueva lengua del país receptor, así como entrenamiento para manejar herramientas adecuadas a la tecnología del país receptor.

Proponemos la unificación de las reivindicaciones de los trabajadores migrantes con los de la clase obrera en los países receptores. Los sindicatos deberían levantarse por la defensa de los derechos de los trabajadores migrantes.

Por ejemplo, los recortes presupuestarios, que afectan al conjunto de la clase obrera de Estados Unidos, afectan sobre todo a los trabajadores migrantes, indocumentados. Los sacan de los servicios de salud y de educación.

Las organizaciones formadas por los trabajadores y por los jóvenes migrantes han sido subordinadas al Partido Demócrata con la promesa de una reforma migratoria que nunca llegó, aun cuando han tenido mayoría en ambas cámaras del Congreso y el Ejecutivo, con Obama en la Presidencia.

La situación exige una organización independiente por una política migratoria justa, en Estados Unidos básica como en cada uno de los países donde se origina la emigración. Es un problema socioeconómico Continental.